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Maura y el maurismo

Dentro del cuadro del conservadurismo de Cánovas, al que accedió desde su juventud en el Partido Liberal, al modo en que Cánovas había pasado por la Unión Liberal de O´Donnell, y que lideró a partir de 1903, Maura cambió por completo el centro-derecha político español. Maura o quizá sería mejor decir el maurismo, pues de hecho este cambio no se llegó a realizar ni inmediatamente ni directamente por la acción de Maura, sino que derivó en un proceso largo y tortuoso que, en definitiva, no cuajó hasta la fundación del Partido Popular en 1989.

En mi opinión, y como sujeto puesto a discusión, Maura transformó el moderantismo originario del conservadurismo de Cánovas en lo que hoy llamamos reformismo, etiqueta que podemos extraer de la política de su "gobierno largo" (1907-1909). El fracaso de dicho gobierno y los avatares posteriores, especialmente los de la 1ª GM, hicieron que el tradicionalismo entonces conocido como neocatólico, al que Cánovas había logrado integrar en su partido cuando anteriormente Pidal, su gran figura, iba por separado de Martínez de la Rosa, fundador del Partido Moderado, llevara a cabo el primer conato de fundar otro partido, llamado Popular, al modo del partido homónimo italiano de De Gaspieri. De algún modo, con el reformismo de Maura el moderantismo clásico había dejado de existir como tal, contraatacando, tras el breve periodo de Silvela, el asesinato de Cánovas. El moderantismo era ahora reformismo, pero su fracaso dejó una sensación tal de desorientación que, cabe imaginar, es lo que condujo al primer intento de fundar un partido denominado popular a partir de lo que hoy llamaríamos catolicismo o cristianismo de base -de ahí el término popular. Curiosamente, el tradicionalismo de 1812, en el extremo entonces del debate político, era ahora el punto de partida y la denominación de lo que hoy es el partido del centro-derecha español. Es propiamente lo popular, al menos nominalmente. Su relación con lo que luego se llamaría con variada connotación política democracia cristiana es evidente.

Pero el moderantismo no estaba acabado. Dentro del Partido Conservador, se empezó a hablar de idoneismo y heterodoxia. Idoneismo era la versión moderada del nuevo reformismo, idóneos eran los que dentro del nuevo perfil conservador de inicios del siglo XX, seguían siendo moderados al modo clásico del moderantismo. Después de Silvela, Dato es su figura principal, tristemente también asesinado. En cambio heterodoxos eran los mauristas, los fieles a Maura. Asumido el reformismo por el viejo moderantismo, si bien de modo "idóneo" o moderado, la heterodoxia maurista dejó de ser reformista, al menos al modo clásico o moderado, hasta el punto de que podríamos calificarla propiamente como maurismo, simplemente utilizando el nombre propio de Maura como característica de su definición. De hecho, se fundó un Partido Reformista fuera del cuadro del conservadurismo canovista, que luego sería liberal-demócrata (partido por cierto en el que se inició Azaña). Pero lo importante, desde mi punto de vista, es que ni el reformismo conservador, antaño moderantismo, entonces idoneismo, ni la naciente acción política católica de raíz popular, bastaban al regeneracionismo de Maura, que era a un tiempo reformista y popular en el sentido del capitalismo popular contemporáneo, y por eso mismo más propiamente conservador como lo había sido el "realismo" de 1812, opción política que, al igual que el tradicionalismo católico, se había quedado fuera del liderazgo de las Cortes de Cádiz, luego del Partido Moderado, y tal vez incluso del Partido Conservador canovista hasta precisamente la incorporación de Maura al mismo.

El "realismo" había sido la opción del filósofo Jaime Balmes y de su periódico madrileño "El pensamiento de la nación", acusado a veces de carlista. No está muy claro el papel del "realismo" en 1812, sobre todo porque aunque fuera acusado de absolutismo, no llegó a tener realmente ninguno, siendo su "absolutismo" un mero testimonio de lo que no había podido ser, unas cortes por estamentos, como las que había pedido Jovellanos, principal valedor de Argüelles, o al menos con una segunda cámara donde acoger los extremos ideológicos de la época, como hubiera querido Blanco White.

Si ahora tomamos la actual definición del Partido Popular, veremos, pues, que el término "popular", inscrito en el nombre del partido, se remonta al tradicionalismo de 1812, a la doctrina del trono y el altar del padre Vélez, puesta al día en la fundación de partidos democristianos populares como, básicamente, un primer Partido Social Popular y luego la Acción Popular de Gil-Robles a partir de la ANCdP, fundadora también de las universidades CEU.

En cuanto al término "reformista", haría alusión al moderantismo originario de Martínez de la Rosa, transformado precisamente por Maura en reformismo, luego idoneismo, cuyo último líder hubiese sido De la Cierva, en cuanto el reformismo dio nombre al antes mencionado partido que luego fue liberal-demócrata, lo cual no dejaba a Maura precisamente más definición que la del maurismo, calificado como conservadurismo heterodoxo, al que finalmente el idóneo De la Cierva tan próximo se hallaba.

Pero nótese que popular y reformista siguen siendo los mismos términos políticos que los del entorno de 1903-1918, y que lo mismo no sucede con el maurismo, el cual correspondería, pues, al término "de centro" de dicha definición, en el sentido del "realismo" balmesiano y la heterodoxia maurista, que a mi modo de ver serían los genuinos herederos de Jovellanos y de Blanco White en el sentido antes expuesto. Sea como fuere, la definición del Partido Popular no es la de centrista sino la de "de centro": si centrismo acaso implicaría menos conservadurismo que el moderantismo reformista, esta definición implica en la práctica más conservadurismo que el moderantismo por razones que situarían a su moral política como parte del centro ideológico.

Y es que la cosa se complica si atendemos tanto a los orígenes en 1812 como a los paréntesis no monárquicos de nuestra historia democrática. Porque de un modo parecido a como el reformismo empieza como efecto del liderazgo conservador de Maura, luego pasa por definir a un partido fuera de ese conservadurismo para finalmente formar parte del gobierno de centro-derecha de la República, tenemos en nuestra tradición política el nunca bien ponderado radicalismo, que empieza en 1812 con Flórez Estrada alentado previamente por Jovellanos, pasa por el partido radical-demócrata de Ruiz-Zorrilla en el sexenio previo a la Restauración y acaba con Lerroux, adversario de la Restauración, liderando ese gobierno republicano de centro-derecha junto a Gil-Robles. Cabe recordar que el Jefe del Estado Mayor del Ejército que este gobierno designó por la vía del ministerio de Defensa de Gil-Robles era un tal Francisco Franco. Más acá del conocido nacional-catolicismo, sello popular del periodo franquista, creo que el franquismo se caracteriza más técnicamente por el maurismo, por la "revolución desde arriba" y "la dictadura republicana" que el hijo de Maura vislumbró tras su grave error de 1931, y todo esto de una forma, como es sabido, literal. A todo esto hay que añadir que el "realismo", en la República, se había quedado totalmente fuera de juego, siendo el monarquismo maurista de Calvo-Sotelo el único partido declaradamente contrario al régimen, asumiendo el viejo papel del tradicionalismo -bien que ahora específicamente del trono- y dejando el espacio político del nuevo realismo al radicalismo de Lerroux en la forma del federalismo, término que en condiciones europeas no estaría alejado del tipo de monarquía mixta que siempre habían defendido los "realistas" desde Balmes y que Franco instruyó en el nuevo rey don Juan Carlos, a través del escudo de los Reyes Católicos en la bandera nacional, y este en las comunidades de la Constitución de 1978, a través del Movimiento Nacional convertido en la UCD de Suárez.

Por eso, por increíble que pudiera parecer, maurismo y radicalismo se encuentran y se fusionan después del franquismo en lo que dentro de la definición del Partido Popular se califica como "de centro". El término "de centro" recogería, pues, el "realismo" balmesiano, que para no pocos es el conservadurismo más puro, y el federalismo de Lerroux; o dicho de otro modo, el maurismo y el radicalismo de Flórez Estrada, que tendría su antecedente preconstituyente en el conde de Aranda, principal valedor de Jovellanos. "De centro democrático" fue el último partido -minúsculo- gobernante antes de febrero de 1936, y "de centro democrático" se llamó la Unión de Suárez que lideró la transición al nuevo régimen democrático de 1978. Dejando lo reformista para el viejo moderantismo y lo popular para el viejo tradicionalismo eclesial, todas las tradiciones del realismo monárquico y del maurismo, del radicalismo y del federalismo, se agruparon entonces bajo el término "de centro" como una opción de "moral conservadora" (la expresión es de Suárez), un tipo de opción, en algún momento y en otras latitudes, históricamente conocida como conservadurismo radical.

Recuerdo en el instituto leer con respeto y admiración algún fragmento de Cánovas, epítome del conservadurismo hispano. No así alguno de Maura, ese gran desconocido. Por su propia naturaleza y trayectoria, el maurismo es casi inaprensible, dentro del galimatías que a menudo es la historia política española. Pero olvidarlo por completo en los libros de historia, cuando Antonio Maura Montaner ha sido la figura política más decisiva desde 1812, la que parte en dos dicha historia, tanto a derecha como a izquierda, ideológicamente y territorialmente, ya es demasiado. Puede que en parte se deba al hecho de que Maura, para la derecha moderada cristiana, resulte un quebradero de cabeza, pero es evidente que sobre todo se trata de que Maura es, desde el inicio, el ogro de la izquierda y dentro de esta, tras el fiasco del Partido Liberal-Demócrata de García Prieto, especialmente del Psoe y de los nacionalistas. Hasta un seguidor paisano de Maura fundó una Izquierda Liberal, pero nada. Comprendo ahora que apenas sea capaz de relacionar a Maura con nada en concreto de mi época de instituto, salvo quizá alguna amistad, pero es que en realidad el maurismo estaba en todas partes, desbordando el cuadro del canovismo. Por eso es inadmisible que todo esto permanezca inexplicado en los libros de historia de educación secundaria.

02/04/2012 23:20 procopio Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.


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