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Bienvenidos a "procopio: café filosófico". Desde febrero de 2005, un sitio en internet donde encontrarás artículos de diversa factura sobre política, filosofía, periodismo, literatura, deportes, educación, música. La polémica está servida, y si te disgusta mi petulancia, avisado quedas de que me guía la divisa de Montaigne: "Yo soy mi física y mi metafísica". O esta otra, leída en una camiseta: "Liberté de parole. Freedom of speech. Libertad del discurso".

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procopio: café filosófico

Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2010.

"El desarrollo natural de la libertad"

Esta frase es de Albert Boadella. Boadella no es un gran escritor. Pero es el mejor dramaturgo español contemporáneo, y eso teniendo en cuenta que no es el único que hace buen teatro, y desde luego no uno que haga teatro clásico o contemporáneo de grandes pretensiones intelectuales, sino un teatro ligero, básicamente cómico, pero sumamente mordaz. Boadella es un hombre lúcido aunque a veces irritante. Boadella no es un gran escritor, pero ganó el Premio de Ensayo de la Editorial Espasa en 2007, porque, además de formar parte del star-system teatral de nuestro país y ser un personaje muy reconocido, cuenta cosas bonitas y terribles a la vez en este libro vencedor, "Adiós, Cataluña", invectiva de signo adverso a la famosa oda del poeta Maragall "Adéu, Espanya", que a su vez era una oda de signo adverso al verso tal vez apócrifo atribuido en tiempo medieval a Jaime I, aunque en este caso, el Rey de Aragón ni siquiera decía "Hola, Espanya", sino que ya daba por sentado que sus asientos en ningún otro sitio que en España estaban, y simplemente se limitaba a decir, para el caso de Mallorca, que no había otro más bonito.

En fin, el ensayo de Boadella está dividido en varios capítulos, alternativamente designados como de "Amor" o de "Guerra". Son doce por banda. Los de "Amor" empiezan con la asistencia infantil a una exhibición sardanista, y en seguida se deslizan por el amor a la mujer, así en abstracto, hasa que esta se va concretando, primero en una compañera de trabajo que le da su primer hijo, y luego en la definitiva, que trae uno bajo el brazo y le dará una hija. Todas las demás crónicas de amor están dedicadas a esta mujer, pintora, con el telón de fondo de una Cataluña a la que un día el protagonista amó, como sigue amando hoy a su esposa. Las crónicas de guerra, escritas en un lenguaje deliberadamente militarista, empiezan con Els Joglars y acaban con Els Joglars. Boadella es, ante todo, un juglar, un bufón, y si puede ser un bufón de la corte, o en este caso de la Administración, mejor que mejor, siempre que pueda conservar la esencia de su arte, el aire renacentista, su sentido ilustrado. Las crónicas de guerra empiezan con las batallas juglarescas por este sentido del libre espectáculo en un contexto de dictadura militar que además en Cataluña comportaba la prohibición de "la cultura catalana". Y acaban con los juglares buscándose hoy la vida fuera de Cataluña porque precisamente este sentido del libre espectáculo ya no es posible ni aceptado en la Cataluña autonómica bajo la España democrática.

Cosas bonitas y cosas miserables, así es la vida, podríamos decir, en la España contemporánea. Pero para no alargarme más, destacaría la frase que más me gustó de su trepidante lectura, acaso a veces demasiado trepidante, como igualmente conmovedora a veces y desternillante en otras ocasiones. Esta frase, casi un verso, es: "el desarrollo natural de la libertad". Exactamente esto es lo que ha sido cada vez más veces interrumpido, obstruido, censurado, excluido y ya hoy incluso prohibido, en nuestro pequeño país, Cataluña. Así que, adiós.

He leido otros libros. Dos del profesor Xavier Pericay. Digo profesor por decir algo, porque este señor ha hecho de todo. Dos estupendos libros. Uno contra la Logse, "Pogresa adecuadamente", selección de sus artículos en ABC desde el 2000, y otro, escrito originalmente en catalán, idioma del cual Pericay es experto, titulado significativamente "Filología catalana". Este libro, que es un libro de memorias, es pura y simplemente impresionante. Tiene su punto de pesadez, como todo lo de Pericay, pero más si escribe originalmente en su primer idioma, y también por el ambiente que relata, que es el mismo al que ha dicho "adéu" Boadella. Este libro es impresionante porque yo no sé si existe una biografía igual, una radiografía tan casi milimétrica de lo que ha sido importante en Barcelona, y por extensión en la región catalana y en toda España, en los últimos 80 años. Importante a nivel familiar, a nivel social, educativo, polémico. No digo de los últimos 30 o 50. Digo 80. Desde Franco hasta el Partido de la Ciudadanía.

Yo he nacido en Barcelona en 1974 y he crecido en un pueblo cercano, pero no exactamente metropolitano -Vilanova es muy rara. Puedo dar fe de que Pericay en estas memorias se me antoja como una suerte de Berlanga, un realista capaz de describir, y de describirse hasta el ridículo: toda una larguísima época, la segunda mitad del siglo XX, y todo un país, especialmente el catalán, pero no solo, porque, ¿qué es el país catalán sino una parte tan importante y decisiva, a menudo tan perjudicialmente decisiva, pero también tan afortunadamente decisiva en todo aquello que el catalanisnmo suele despreciar, de nuestro gran país, que es España?

El libro es un tocho y ya lo he comentado más en detalle por vía interna, digamos. Podría ser una novela, y sería acaso la mejor novela que se ha escrito en España desde Cela, quizá. Como esa novela de historia -e histeria- familiar, que no he leido, de Jonathan Frazen, "Las correcciones", imagino que de un nivel similar a su libro de reportajes, que sí he leido, "Cómo estar solo", de buen nivel. No, ahora, no. Entonces, entonces Pericay era un chico del Ensanche de padres de Gerona, alumno del Liceo Francés de Barcelona y aficionado al Español. El último de cuatro hermanos, como De Gaulle. Hay que decir que por parte de la madre, su abuelo materno fue fusilado nada más iniciarse la Guerra de Franco por ser el jefe de AP -la CEDA- en Gerona. Y que su padre, en cambio, se movía más bien en ambientes pro-republicanos e incluso catalanistas. La familia de la madre, acomodada. La familia del padre, más bien rural. Ambos, padre y madre, universitarios en Barcelona, donde se conocieron, estudiantes de Filología Clásica en los fatídicos años 30.

Ese chico nacido a finales de los 50 tiene en el Liceo Francés a un profesor que es aun hoy en día una institución en Barcelona, Ribera, una institución de la pedagogía y una institución también, hélas, del catalanismo. El chico queda marcado, claro. Al acabar el bachillerato, rebelde él, pasa de ir a la universidad y quiere ser un poeta maldito en Las Ramblas. El chico tiene una buena formación y acaso le ve futuro. Empieza por el francés pero se pasa al catalán, su lengua familiar y social. Publica un libro de poemas, "La terminal del goig" ("La terminal del goce"), se hace nacionalista de izquierdas en el 77 mientras asiste a actos de la CNT, luego deja la poesía, se mete en la universidad, y, ya trabajando, casado y con hijo, se licencia en Filología Catalana. Entonces, a inicios de los 80, empieza una historia que ya conocemos y que ahora sería demasiado prolijo aun sintetizar, pero que se puede resumir en la decepción con el nacionalismo gobernante y aun con el opositor; la publicación junto a Ferran Toutain de "Verinosa llengua" ("Venenosa lengua"), otra forma de entender el catalán, de hablarlo y escribirlo, no del todo ajena al pompeufabrismo, pero bastante, sin perder por ello un ápice de rigor; el trabajo como redactor, entre otras cosas, del libro de estilo del "Diari de Barcelona", el viejo Brusi, decano de la prensa diaria peninsular, ahora íntegramente en catalán (aquí voy a decir algo: no era la primera vez, ya fue escrito en catalán cuando Barcelona estaba ocupada por Napoleón, mientras, si no yerro, salía una edición en castellano o español en Tarragona, libre del Emperador. Lo curioso es que esta vez se trataba de escribir un papel en un catalán que no fuera imperial de ninguna de las maneras, y curiosamente, entre el catalanismo y lo demás, tan "anti-imperialistas" ellos, lo tumbaron, si es que antes pudiera decirse que había logrado levantarse).

A partir de los 90, el relato, tras el éxtasis olímpico del 92, me resulta sumamente deprimente. A mí tampoco nadie me hizo caso, como no se hizo caso del libro "El malentès del noucentisme" ("El malentendido del novecentismo"), escrito por Pericay de nuevo con Toutain. Yo también, aunque mucho más joven y a mi manera, fatigué por Barcelona aquellos años maragallianos que nunca llegaron, o que cuando llegaron, o en mi caso, justo cuando ya se veían llegar (también de algún modo en el caso de Xavier Pericay, quien desde el 2000 pasó a escribir en castellano en ABC cuando hacía unos pocos años que ya profesaba en la Universidad privada Ramon Llull), descubrimos por qué habían dejado de gustarnos. Si es que en verdad alguna vez nos gustaron, y hablo aquí respetando la diferencia generacional y de todo tipo y las buenas intenciones (aquella película sueca). Esto es muy importante. ¿Nos gustaron alguna vez? Y mejor: qué es lo que nos gustó, qué es lo que nos gustaba. ¿Hasta qué punto podemos ni siquiera responder si ya se espera en uno u otro grado una respuesta preestablecida? Ahora la cuestión es qué queremos, qué queríamos. Qué tenemos que aprender. Qué tenemos que conservar. Qué podemos proponer. En estas estamos. La sinceridad de estos pasajes es brutal, como dicen ahora. Tiene que serlo. Las tripas sobre la mesa. Y la sinceridad de Pericay es en estos capítulos ridícula, pues es a menudo tan tácita. Pero, ¿cómo nos iba a gustar aquello? O sea, que no nos gustó ni verlo venir. Cómo iba a ser de otro modo si el problema -pero, cuidado, tampoco ni mucho menos la solución- no era Maragall ni siquiera Pujol, sino el sistema autonómico catalanista por completo! El problema es el catalanismo original, el pompeufabrismo, el progresismo (mal entendido, siendo benévolos).

Para gente tan mayor supongo que fue duro hasta admitirlo, como fue tan duro para mí el descubrirlo definitivamente cuando ni siquiera tenía 30 años. Lo que llegó, lentamente, fue la infamia. Pero llegó de lleno y en todo. ¿Exagero? Solo si tengo algún cobarde delante. Y, claro, de estos hay bastantes, como decía Pla. De modo que tras las Generales del 2004, barrunto, porque no lo explicita, el profesor Pericay también se fue con su querida familia de Cataluña, como Boadella luego, au revoir, en dirección a la isla de Mallorca. Es posible que por entonces yo ya hubiera ido, veinte años más joven, a trabajar libremente -es un decir, dicho sea de paso, pues la Logse también rige en esta tierra- a la Comunidad Valenciana.

En estas memorias de Pericay, hay datos y pasajes que podrían paralelamente corresponder a mi vida, directamente a mi vida. Naturalmente, yo ni soy catalafónico ni de Barcelona, ni he ido al Liceo Francés. Tampoco soy perico. Supongo que por tanto estos datos pero sobre todo las experiencias vitales y el ambiente rememorados podrían corresponder, directa o tangencialmente, a muchísima otra gente. Es mi tesis. Salgan bien o mal parados, injusta o justamente en ambos casos, en mi opinión aquí sale todo el mundo. Una obra mayor. Un libro, repito, impresionante. Si no fuera de memorias, si estuviera acaso un pelín mejor escrito, ciertamente de forma un poco más liviana, si acaso fuese una novela así narrada, estaríamos ante una obra descomunal. Sin embargo, sigue siendo una obra mayor, impresionante, porque en estos momentos, aun siendo evidentemente un libro de memorias perfectible, y hasta corregible, nadie en España puede contar una historia así de esta manera ni de ninguna otra. Y si puede, que lo demuestre.

Diría muchas cosas más. Pero el goce, ay, se acaba. Y hay gente esperando. 

He leido otros libros. De temática nueva para mí. ¡Aleluya! Como estoy sancionado para seis meses, tengo tiempo. He leido "50 batallas que cambiaron el mundo", un libro de historia militar. Ah, la guerra. Tan odiosa como imprescindible, exigentemente imprescindible. El autor es un estadounidense, William Weir, policía militar y corresponsal de guerra. Tiene su puntillo demócrata, y por eso no estoy de acuerdo con varias de las conclusiones que saca el autor de las batallas que relata. Pero no hay duda de que es un libro documentado y también ameno de leer. Una lectura, sobre todo, muy instructiva. Y si me quedo con una batalla, quizá me quedaría con la de Midway. La de Inglaterra fue heroica, pero de entrada estaba medio ganada porque de hecho casi no había nada que perder ya. Alemania hubiese controlado Inglaterra, pero en ningún caso hubiese podido invadirla. El triunfo vino de los EEUU, y estos se la jugaron en Midway. En medio de un desierto de agua oceánica, volando solitariamente en aquel cielo desconocido. Fue verdaderamente de un pelo. Aunque también sea cierto que ni con la victoria en aquella batalla Japón habría podido dominar lo que irracionalmente quería dominar. EEUU hubiese vuelto a responder como hizo en seguida tras Pearl Harbour, aunque qué duda cabe que desde luego Japón hubiese salido fortalecida, EEUU debilitada y mucho, y su intervención en Europa se hubiese dilatado mucho más, todo lo que hubiese tardado en recuperarse y eso si Japón no hubiera en ese caso colonizado San Francisco, pongamos por caso. Pero bueno, bueno, mejor así, ¿eh? Porque, a diferencia del autor, yo no vería con buenos ojos que, a falta de EEUU, el continente europeo hubiese pasado a estar dominado enteramente por Stalin en lugar de Hitler tras la batalla de Stalingrado. Con un Atila basta. Etc.

El otro libro de género nuevo para mí se titula "Tiempo ¿muerto? para innovar" y es un libro sobre empresa y negocios. Su autor es Jesús Larrea, consejero del PNV hasta el 95 -cosa que le honra, que lo dejara de ser entonces, a despecho de haberlo sido antes durante tanto tiempo bajo esas siglas-, director de Euskaltel en la actualidad y empresario, pues, innovador. El libro consiste en el diálogo que mantiene este empresario con el entrenador de baloncesto Dusko Ivanovic, exjugador yugoslavo y entrenador actualmente del Vasconia de Vitoria. Es un libro sumamente interesante en el que Larrea intenta comparar el I+D empresarial con el juego del baloncesto, con el juego como tal y con la manera de entenderlo y dirigirlo como entrenador de un equipo por parte de Ivanovic. "Faltan empresas", decía Aznar. Sería bueno que los éxitos recientes del basket español, en las selecciones y en los clubes, etc., pudieran ser paradigma o al menos enseñanza y estímulo para la reactivación de la actividad empresarial, su expansión y su consolidación cualitativa. Dos personas competentes e inteligentes demuestran en este libro que no es tan difícil, y sobre todo que es bueno, buenísimo, a despecho de que quizá el Gobierno todavía en funciones no lo piense así. O no tenga ni idea.

Finalmente, he leido otros dos libros políticos. Del primero, "Discursos para la libertad", es autora Esperanza Aguirre, líder del PP, si bien en realidad se trata de una selección de discursos políticos que abarcan desde la "Oración fúnebre" del progresista Pericles hasta un par de discursos de la conservadora Thatcher, por cierto acertadísimos. El que quizá más llama la atención es, por el desafío que plantea, "el discurso de Harvard" de Solzenistin, pero esto daría para otro comentario entero. De la "Carta Magna" de la Inglaterra medieval hasta Burke no hay nada, pero es quizá donde está lo esencial: el "Bill of rights" inglés de 1688. Claro que no es un discurso, pero la Carta Magna tampoco. Sobre todo echo en falta a Lincoln, aunque sale citado, y en lo tocante a la libertad española, a Suárez y su discurso en las últimas Cortes franquistas. El libro en todo caso no deja de ser un pequeño regalo. El segundo libro político que acabo de leer trata sobre Aznar y el PP y lo ha escrito Miguel Ángel Rodríguez, portavoz en su día del primer Gobierno Aznar. Se titula "Y Aznar llegó a Presidente". Es un libro que considero de lectura imprescindible. Es el libro político del año, y no esa bobada engañosa de "Los presidentes en zapatillas" que ha escrito la secretaria orgánica de La Moncloa, puro chisme sin sustancia a la par que engañoso, como he dicho. El libro de MAR es sustanciosísimo, a veces lindando con lo chabacano. Pero así es la vida real que el autor se propone relatar, supongo. Contiene varios discursos de Aznar, de lectura obligada, simplemente ni que sean el del 88 cuando se postula como futuro dirigente del entonces aun nonato Partido Popular, y el de investidura del 96. Es uno de esos libros que en mi caso andaba buscando hace tiempo: por favor, que alguien me explique cómo AP pasó a ser el PP, que alguien me lo explique por dentro, personalmente, y sin doctrinarismos, pero con todas los hechos e ideas encima de la mesa. Sabe, es que yo he vivido en Cataluña y allí el PP solo existe el 10%. Pero es que también mucha otra gente de España está tan in albis como yo. Etc. Por fin, esto es lo que hace a su modo MAR en este libro. Imprescindible, repito.

No he señalado las editoriales que han publicado estos libros, salvo en el primer caso. Perdóneseme.

01/10/2010 23:21 procopio Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

¿Cultura o economía?: cultura económica

Recuerdo aquel absurdo dilema que utilizó el ex presidente González en las elecciones del 93: había que elegir entre "cultura" (izquierda) y "economía" (derecha). Como ha dicho el periodista MAR en su libro sobre el ex presidente Aznar, el Psoe ya no debería de haber ganado aquellas elecciones, pues prolongaron ("la prórroga del 93") lo que había sido una simple segunda transición interna del Pp en una segunda transición externa que ha llevado a España, con Rodríguez Zapatero, a la ruptura de algunos consensos constitucionales básicos a partir del 2000. La segunda transición sobrevenida ha dado sus frutos por vías retorcidas -estoy pensando en el éxito del deporte, como hemos visto en el sucesivo flamear de "banderas nacionales"- en gran parte gracias a la oposición de Rajoy, lector de "Marca". Pero en cuanto a la ruptura, por muy posmoderna que se haya presentado, no por eso ha dejado de tener visos de ruptura grave en lo relativo a lo más básico, la Constitución de 1978 -si había que seguir, y por supuesto que hay que seguir, no era justo en ese camino. Pero de esto ya hemos hablado y ya ha habido una STC, digamos, de juzgado de guardia, nunca mejor dicho, pues es donde vamos a tener que vernos en la próxima década, por lo menos. En cambio, del rupturismo anti-económico hemos hablado menos, y hoy es el tema desfavorable principal.

¿Cultura o economía? La respuesta que en seguida viene a la mente es: desde luego, sin economía no hay cultura, y aquel lapsus del empleado de la editorial mexicana FCE no puede ser más revelador: económica por ecuménica. Por supuesto, a la inversa, una cultura sin economía no merece el nombre de cultura. No suele merecerlo, y me temo que en este caso no existe una excepción cultural española. La cultura española -me refiero a la de los autoproclamados "creadores", no al patrimonio histórico del país y a su imagen, situados en el "top ten" mundial- es en general mediocre. Sánchez Ferlosio puede ser a veces un agudo crítico, pero es un escritor menor. Almodóvar es un cineasta original con varios premios y Oscars, al igual que los actores Cruz y Bardem, descubiertos por Bigas Luna, pero es un cineasta con claras limitaciones. Solo Savater, y no en los primeros puestos, apareció entre los 100 intelectuales más importantes del mundo, en una revista de Canadá. Plácido Domingo es un cantante de ópera reconocido internacionalmente, pero este círculo no deja de ser minoritario. No sé, aquí podríamos seguir con la cocina, el diseño, la moda, la ciencia -está este Cirac, postulado al premio Nobel de Física, que no trabaja en España-, etc. Pero la cultura española por antonomasia, la, digamos, más popular, la que está más relacionada con la educación, es precisamente la cultura de la izquierda que apoya al Psoe y a Iu, lo que se ha llamado "cultura de la ceja" y que más bien es la "cultura de la queja", aquella contra la que lanzó su ataque furibundo el gran Ortega (por no hablar ahora además de la "cultura del catalanismo" y de otros nacionalismos, en general también de izquierdas, aunque con sus peculiaridades). Esta cultura popular, esta hegemonía cultural de izquierdas es, repito, mediocre si no de bajo nivel por lo general. No solo en lo cultural, sino sobre todo especialmente en sus intervenciones públicas. Han estado defendiendo desde sus poltronas multimillonarias subvencionadas con dinero público cosas como el comunismo soviético de Cuba, la complicidad con el terrorismo vasquista, el antiamericanismo reaccionario, etc. Privilegios, racismo, tiranía y miseria. Tercermundismo de salón. Lo último ha sido naturalmente su cerril defensa de los sindicatos mayoritarios, ese candado al libre comercio, pues no otra cosa ha sido la semi Huelga General del 29-S.

Claro, tú hablas de esto y la gente se sorprende de que lo critiques. La gente se cree lo que sale por la boca de estos insignes y sublimes creadores. Necesitan paz para sus excelsas creaciones. Y a ser posible, al parecer, un 20% de paro para que el público no se distraiga, yendo a lo suyo, y les siga creyendo. No importa. Es una cosa buena, dicen, el paro. Incluso hay quien no los quiere, repito, laborando por su cuenta. Les sobran. Son gente inculta. Dado que le suelen dar mucho al sexo público, al menos, de nuevo, otra vez de boquilla, dudo de que esta cuadrilla multimillonaria de creadores se trate de un coro de ángeles, y por tanto solo cabe pensar que se equivocaron de época y estarían mejor como monjes -a poder ser dominicos de la Inquisición- en la época medieval.

Esto es la "cultura" en España. Nadie recuerda la Movida y su indudable vínculo con la Transición liderada por UCD, o con el papel del socialista-popular Tierno Galván, o el nivel que podía tener entonces a veces RTVE, con muchos menos medios. Hoy no es de extrañar el nivel que presenta el pobre sistema educativo respecto a la exigencia al menos del anterior, con un PIB e instituciones mucho más consolidadas que entonces.

Pero no solo en la cultura de izquierda socialdemócrata o comunista alienta el error: la ignorancia culpable de que sin economía no hay cultura más que para unos míseros privilegiados, y que una cultura sin economía es más bien esta élite miserabilista a beneficio propio que domina en España.

Esto pasa incluso con la alta cultura de centro, digamos. Por ejemplo con el periodista Arcadi Espada, al que llevo siguiendo ya hace años y con el que ya tengo un cierto trato de confianza para sostener que todavía no se ha dado por enterado. Que lo premoderno merodea en las orillas opuestas a las que él señaló en su día, que el matrimonio homosexual, además de un oxímoron -él, que tanto ha luchado lógicamente contra los oxímorons y el doble lenguaje-, es una política que ningún gran país moderno serio ha aprobado, pues en este caso la doble moral y los efectos externos son más que evidentes para alguien que no sea solo en este caso un saco de prejuicios. Etc. Pero en fin está la economía. ¿Cómo es que el problema en este país al mes de septiembre de 2010 es que nadie invierte en educación y sanidad y no el 20% de paro ya de larga duración y la política anti-económica del Gobierno socialista, intervenida por Bruselas? Ah, no, resulta que el problema es que nadie invierte ni nada ni bien "en este país". Espada no menciona al Gobierno socialista a propósito de los PGE, cosa que obviamente ha hecho a lo largo de su vida cuando el Gobierno era de derechas, popular. Qué digo, a propósito de la derecha aunque ni siquiera gobernara. 

Este sí que es un problema rotundo en España: que el centro no es esto.

El centro, en economía, dejando los asuntos "morales" para otro día, es que sea de opinión pública saber que, pongamos por caso, un 4% de inversión, eficazmente gastada y fiscalizada, de una renta x en una economía que crece potencial y actualmente es siempre superior a un pongamos 4,5% de una renta inferior a x en una economía destrozada y paralizada. Al parecer, los intelectuales de alta cultura de centro no saben esto, o no se quieren dar por enterados. Ah, la libertad de expresión, confundida en estos años como todo lo demás. Por su parte, los científicos, que apoyaron en el CSIC el ascenso de Rodríguez Zapatero por un quítame unas células de aquí y vete allí a Singapur, han visto, pero no han dicho nada de que, a día de hoy: ha habido menos investigación y desarrollo en España desde el punto a partir del cual empezó a gobernar el Psoe en 2004 (menos tesis doctorales, menos debate científico interno, menos innovación, menos transferencia tecnológica, pues). Por no hablar de los becarios, pobres, que llegaron a manifestarse en contra del Gobierno antes de las elecciones del 2008, aunque entonces la ciencia dejó de interesar a la progresía patria pues se trataba de "ganar". No sé que han ganado. Pero no les cabe ni el mérito de haber sido los primeros en instituir un Ministerio de Ciencia o uno de Medio Ambiente. A cambio, hemos tenido igualdad de desoportunidades a tutiplén.

¿Cultura o economía? Mucho mejor, para empezar, una cultura económica. El rupturismo anti-económico ha venido por este lado y no ha sido menos grave que el anti-constitucional: se trataba de que el paro "estaba bien" porque de otro modo lo único que hay es explotación capitalista. No ha tardado en salir de nuevo a la palestra el expresidente González para alertarnos cual Gran Inquisidor de los nuevos males financieros que desde ya mismo estamos incubando. No me lo invento, lo dijo el otro día. Claro que es el presidente que aumentó el paro dejado por Suárez en torno al 10% hasta más o menos el 20% durante toda la década de los 80, y cuando ya entrado en UE, Otan y años, decidió en 1988 hacer el bien por una vez, los sindicatos, pobre de él, no le dejaron. O sea, que el paro, tras bajar un poco a finales de los 80, volvió a dispararse esta vez hasta el 25% del año 93, más o menos, el año de la "economía o cultura", como quien dice la bolsa o la vida.

El rupturismo anti-económico de Rodríguez Zapatero, diputado elegido por el expresidente González para heredar el felipismo y su tardofelipismo -hasta consolidar el felipismo trasnochado de nuestros días, que ya es hablar de trasnochar- en alianza con los guerristas frente a renovadores socioliberales y socialistas moderados, ha ido por esta línea del 25% de paro como, de momento, listón de referencia. Cierto es que durante un mes se batió el récord de volver a datos de paro de la época de Suárez, en concreto un 8%, pero esto era el paréntesis de Solbes que coincidió más o menos, incluso cuando la crisis mundial ya había estallado un año atrás y Solbes estaba presto a ser destituido, con el episodio político quizá más vergonzante de este tiempo, aquel en el que el actual presidente se puso a presumir de poderoso en Nueva York, que es por otra parte lo que lleva haciendo todos los días desde que sabemos de su existencia.

Solbes era la economía y no la cultura que González había -falsamente, pues- prometido en el 93, una economía que ya hizo repuntar el crecimiento al 2%, simplemente por eliminación de controles a la pujanza de la sociedad civil, en el 95. Dicho sea de paso, una economía, eso sí, basada exclusivamente, un poco al modo del actual despido libre -aquel que nunca jamás este Gobierno en ningún caso iba a tolerar-, en la contratación digamos barata de las ETT. Lo sabré yo que trabajé en varias de ellas.

El rupturismo anti-económico actual, hecha la salvedad de la pasiva y estrecha economía de la época de Solbes (parecida a algunas fases de la de los años 80), ha consistido, repito, en poner pura y llanamente en cuestión la economía de mercado, inscrita en la Constitución. Sobra lo de social, primero porque en Europa todo es social, y segundo porque tanto más social es la economía cuando es una economía de mercado. Pero en fin, ya me estoy haciendo un lío. Lo que es evidente es que el marxismo, todo lo posmoderno que se quiera (como si por otra parte esto mejorara algo al marxismo), volvió al Psoe. Esto es muy importante, porque con marxismo en el 78 no hubiera habido democracia, ni por voluntad de Fraga ni sin voluntad de Fraga. El expresidente González dimitió, fuese el marxismo, y advino la democracia. La equivalencia con la renuncia al confederalismo originario del Psoe es por otra parte también notoria. Pero, en consonancia con la recuperación del "Estado nuevo" filoconfederal, que no es por cierto mandato de la CE78, hete aquí que en septiembre de 2009, en pleno auge del paro inducido por su política, el Psoe se puso a entonar la Internacional comunista.

No me atrevería a decir que este rupturismo anti-económico haya sido finiquitado con la intervención de Bruselas de mayo de 2010 pasado, del mismo modo en que el rupturismo anti-constitucional hubiera tenido su punto y aparte con la STC de junio de 2010 pasado -y anteriormente, con el fin del "proceso de paz" con Eta en enero de 2007, "proceso" que ahora amenaza de nuevo. Como siempre está amenazando de nuevo, no me atrevo, de momento. No me atrevo tampoco precisamente porque más acá del quehacer político e institucional no veo que en la opinión pública nadie digno al menos todavía de ser visitado de vez en cuando se dé por enterado. Valga el caso del periodista Arcadi Espada, que suele presumir de moderno y de buen negociante.

De ahí que la cultura económica sea lo que está fallando en la opinión pública y lo que hay que asumir si no queremos otra vez mantener el listón del paro -y por tanto de la actividad económica, y por tanto de la cultura, y por tanto de la prosperidad y de la libertad- en el 25% y no en el 5%.

04/10/2010 21:16 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


De moral, se puede hablar

"De moral, no se habla".

Así hablaba Aznar cuando lideraba la transición de Ap a Pp, no solo una refundación, sino casi una fundación "ex novo" a causa entre otras cosas de esto. Había que hablar de centro político y de libertad, y digo "había que hablar" sin ironía displicente: era una estrategia sincera, de una convicción auténtica.

Vayamos por partes. Aznar, votante de la Ucd en el 77 y es posible que en el 79, se afilió inmediatamente después del 79 -supongo que aquello de la Ucd no iba a ningún lado- a Ap. Luego fue diputado por Ávila, provincia natal de Suárez y dominada luego por el Cds, y responsable, esto es importante, de Política Autonómica de Ap, el partido que se abstuvo en la aprobación de la CE78 a propósito del Título VIII (CCAA). Ap era el partido de exministros de Franco (Fraga, Areilza, López Rodó), la derecha franquista gobernante heredera de la Ap de la República filocomunista (Acción Popular de Gil-Robles liderando la CEDA, antes Partido Social Popular cuando el Partido Conservador se vio arrastrado por el derrumbe de la Restauración en los años 20). La Ap de Fraga se contraponía a la mayoritaria Ucd de Suárez, dominada también por la derecha franquista (en el actual Pp están Mayor Oreja, Arenas, Zaplana y otros), pero en este caso de cargos medios, y con componentes liberales y centristas. En fin, hubo aquellos 300.000 votos falangistas de Piñar, pero hay que subrayar una vez más que la Falange no fue un Partido Único del régimen -la dictadura de Franco no fue de partido único- y además, aparte de cargos como el del Movimiento, algún ministerio o la primera vicepresidencia (pero Muñoz-Grandes era ante todo un militar, no un ideólogo), y el último presidente de las Cortes, los falangistas no tuvieron más que un poder limitado a partir de las destituciones de falangistas del periodo 37-41, antes, pues, de la voluntaria División Azul, que digase lo que se diga, no alteró la neutralidad de España en la Guerra Mundial, solo compartida por Portugal y Suecia. Luego los mejores falangistas se fueron reconvirtiendo al liberalismo que el falangismo originario había denostado, como ya ha sido estudiado. La Ucd en el 77 absorbió gran parte de aquello que el sociólogo De Miguel llamó franquismo sociológico, y que en parte estaba teñido o impregnado de este "socialismo falangista", lo que explica que luego fuera absorbido sin problemas por el Psoe tras su derrumbe del 82 y así hasta Rodríguez Zapatero: es decir, hasta que al franquismo sociológio se le ha tenido que decir "se acabó", se acabó el chollo del paternalismo, los pelotazos, los petardazos y la contradicción en términos. Pero, en fin, esto no deja de tener su coherencia, pues fue Martínez Barrios el que permitió la creación de la Falange, y el Psoe siempre ha sido más socialista que democrático. Por otra parte, se ha hablado siempre del artículo adolescente de Aznar sobre el "falangismo auténtico", como en cambio no se ha hablado nunca de la República filocomunista o del maoísmo juvenil -que aun le gusta- de Rodríguez Zapatero. En un chaval de 15 años cuya familia es la que es, la idea, vista hoy, no deja de tener su sentido como reclamación de la Política en Mayúsculas: claro que el chaval solo tenía 15 años y no se había dado cuenta de que en una dictadura militar conservadora, ni siquiera en una dictadura militar históricamente justificada y pro-occidental, la Política no tiene lugar, ni en mayúscula ni en minúscula. Como el falangismo, dentro del régimen de Franco, era la única política permitida si no querías escoger la otra alternativa, que era la Iglesia, pues el chaval pedía que fuera auténtica, porque al chaval le gustaba más la política que la moral católica, que también. Yo también he escrito cosas un tanto autenticistas no solo con 15 años sino hasta con 30, y obviamente, más allá de la intención, no del todo desacertada, son cosas que siempre tendrías que reescribir o matizar por entero, aun salvando o no lo esencial.

Volviendo a la Ap de Fraga, Aznar, en tanto responsable de Política Autonómica, se postuló para la Presidencia de la Comunidad de Castilla y León en 1987, cargo que finalmente obtuvo. Su experiencia de dos años en este cargo -en 1989 pasó a dirigir el Pp refundado- le sirvió como experiencia piloto para su posterior Presidencia del Gobierno español. Tuvo cinco consejeros. Uno de ellos era Juan José Lucas, de Soria. Hasta aquí, Rajoy no aparece por ningún lado. Contra Hernández Mancha y ya como líder vencedor sin la tutela de Fraga, en los equipos de Aznar no estaba Rajoy. Rajoy aparece, si ahora me acuerdo bien, un poco después, no sé si después de la derrota de 1993. Aparece como sustituto en la Ejecutiva de Juan José Lucas, que se marchó a presidir Castilla y León. Y el cargo de Rajoy en la Ejecutiva del Pp fue precisamente el de responsable de Política Autonómica, el mismo primer cargo que había tenido Aznar en Ap, logrando uno de los pocos acuerdos entre Oposición y Gobierno en los duros años hasta el 96.

Es reseñable que los dos líderes del Pp hayan salido en primer lugar de la Política Autonómica -Rajoy fue concejal, y luego diputado en el Parlamento de Galicia, antes de serlo nacional. ¿De dónde saldrá el tercero? Porque ya ha quedado claro que el Pp no tiene excesivos inconvenientes con la Política Autonómica, dígase lo que se diga, y sin menoscabo de sus justificadas críticas a los innecesariamente numerosos problemas que por desgracia suele plantear (terrorismo y nacionalismo, pero también endeudamiento, etc.). No sabemos cuál será el punto de partida dentro del partido del próximo líder popular. No es ni será una cuestión sencilla -baste recordar, aunque eran tiempos de Ap y no de Pp, que dos de los líderes de la Ap de Fraga se pasaron, uno al comunismo, y otro al nacionalismo. Por eso es interesante la cuestión de por qué eligió Aznar a Rajoy.

Mi opinión es que Aznar eligió a Rajoy por dos razones: una, la mencionada, por venir, y eficazmente, de la Política Autonómica. El primer artículo del primer número de la revista de Faes es un discurso de Rajoy, ya líder del Pp, titulado algo así como "Mi visión de la España de las autonomías" en el que menciona "La España inteligible" de Julián Marías. La otra, aun más básica para un partido tan reciente, porque Rajoy representa a la "derecha popular" mejor de lo que lo hubiesen hecho el liberal Rato o el democristiano Mayor. Como presidente de gobierno, Rajoy hubiese sido continuista sin aspavientos, austero y dialogante a la vez. Pero, sobre todo, hubiese mantenido unido al Pp fuera cual fuese la política aplicada por su gobierno o los avatares de la vida pública. Se dijo que había que echar al Pp porque los de Erc querían un Estatuto y el Pp jamás lo hubiese aceptado. Menudo chantaje. Erc y el Parlamento de Cataluña hubiesen aprobado un nuevo Estatuto, o no, porque ni falta que les hace, pero simplemente en todo caso hubiese sido un Estatuto mínimamente más serio que el actual. Con el Congreso y la soberanía del pueblo hubiese sido bastante, sin tener que recurrir a altos juristas de reconocido desprestigio que avalaron lo inavalable en una democracia normal.

A falta de Plan A, Rajoy era la mejor opción para el Plan B, como, en fin, así se ha demostrado, aunque veo últimamente que hay quien con la mayor irresponsabilidad va a querer dividir al Pp como última tabla de salvación a la que agarrarse en el previsible hundimiento del Psoe y de la izquierda en general, incluida la intelectual, quiero decir, por tanto incluyendo a Upd. Esta estrategia divisiva para pescar en río revuelto se va a haber avalada por el hecho de que posiblemente el próximo candidato a las Generales -pero no presidente del Pp, que seguirá siendo Rajoy- será Ruiz-Gallardón, al que unos por peloteo van a querer confundir y del que otros por afán de protagonismo van a querer diferenciarse. Intelectuales y periodistas, en fin. "Socioliberales". Centristas de copia y pega. Aunque a lo mejor me equivoco.

Pero es cierto que todavía una parte del centrismo se fue, increíblemente, a votar al Psoe en el 2004 -a lo hay que añadir el handicap sempiterno del espacio nacionalista en Cataluña o lo de Andalucía, etc.-. Esos 400.000 votos centristas se fueron en el 2008 -no sé hasta qué punto de regreso- al Pp. El moderado Rajoy les convenció también como centrista. A estos hay que sumar los 300.000 de la escindida Upd, pero el Psoe neutralizó casi por completo esta diferencia absorbiendo más o menos los mismos votos por la parte de Iu, reduciéndose en solo 1 escaño -el de Upd, quitándoselo indirectamente a nivel nacional al Pp, que había sacado tres "escaños nuevos" por solo dos el Psoe- la diferencia respecto de las elecciones de 2004 entre Psoe y Pp, aunque eso sí, copando ambos partidos casi por primera vez, si no digo mal, más del 80% de todos los votos o escaños, por un efecto llamada evidente a partir de cómo fueron las elecciones de 2004 y la siguiente legislatura. Aunque téngase en cuenta, lo mismo que para la victoria por número de votos del Pp en las municipales del 2007, que el Psc no es el Psoe, y si en mayo de 2007 hubo una enorme abstención de votantes del Psc, hubo lo contrario en 2008, es decir, que muchos votos del Psoe en 2008 eran vía el Psc, y por tanto téngase en cuenta que este voto, si votaron Psoe, porque votaron Psoe, es como mínimo confuso. Podrían haber votado a C´s, que es lo que propuse, y se hubiese sacado un diputado muy decisivo para una STC un poquito más presentable y también para una economía mejor, aparte del hecho de que si Upd y C´s hubiesen ido juntos el resultado hubiese sido más de 2 diputados y una política implacable y no este pasteleo sentimentaloide que de nuevo llega al "qué malos sois, jodíos socialistas y comunistas, aunque los otros son peores y los vamos a dividir". En fin, tras robárselo impunemente todo a C´s, ahí está Upd, haciendo "la puñeta ramoneta" con su "Fidel Castro" en primer plano, etc.

Vuelvo a Rajoy. Se ha sabido hace poco que su baja valoración en el CIS es debida en gran parte a los votantes del Psoe y del Pnv, que le dan ceros y unos. Desde luego, sra. Díez, si usted es así, tenemos poco que ver. Pero ese no es el problema, si "tenemos que ver o no tenemos que ver", porque los partidos son mucho más que sus líderes, sra. Díez, y eso es justo con lo que usted tiene que ver. O debería si alardea de unión, progreso y democracia. De España y de libertad. De momento, solo he visto una falsa equidistancia, por cierto también practicada a veces por mis excompañeros de C´s, cada vez menos porque desde que la practican han ido perdiendo militantes en picado. Es decir, moralina, blabalaba y nada.

En fin, haciendo de la necesidad virtud, una de las cosas que Rajoy y su oposición han aportado al Pp y a la opinión pública es que "de moral, se puede hablar". De Moral, en mayúsculas, y no solo de "moral pública" acerca de la "dignidad de las instituciones".

Por supuesto, en este caso la necesidad ha sido doble, primero porque el Pp está en la oposición y tiene más tiempo para hablar de sus cosas, y porque Rajoy, más típicamente conservador que el renovador Aznar, da mejor para este perfil (su hermano es misionero católico en África). Y segundo porque obviamente las políticas del Gobierno del Psoe le han obligado. De modo que en el Pp y en general en la sociedad española se ha hablado durante estos últimos años de moral. La "regeneración democrática" de Aznar, el otro pilar, junto a la "segunda transición", de la renovación de la derecha, no lo contemplaba. Ahora sí, ahora se ha hablado de moral. Sin complejos, como dicen. De la moral pública de las personas. Basta seguir de vez en cuando Intereconomía TV, que va un paso más allá que Antena3 TV, para cerciorarse.

El Pp ha ido consolidando una ya más definida política liberal conservadora sobre cuestiones morales, y en esto reclamo mi aportación.

Se acata la ley, claro, pero reservándose el derecho a recurrir al más alto tribunal. Que es adonde desgraciadamente se nos ha llevado.

Se acata la aconfesionalidad del Estado, lo mismo que se tiene en cuenta la preponderancia católica y la presencia de las demás confesiones religiosas. Claro que enfrente tenemos un laicismo posmoderno y trasnochado.

Divorcio, aborto, opción sexual. Whatever. No, en esto el franquismo, que en realidad fue el fin del espejismo del Imperio español, conservador o progresista, monárquico o republicano, tampoco era un gran atraso con respecto a la situación social de los países más avanzados. Como lo era en algún caso, desde la democracia no ha dejado de avanzarse. Salvo en educación. Solo hay problema cuando se pierde el pie y el norte. No solo respecto a España, sino también respecto a Europa.

El lema "De moral, se puede hablar", es un logro claramante de la etapa de Rajoy. Ha aportado un poco más de sustrato o sustento o trasfondo o poso a lo que por otra parte era de todos conocidos, el discurso de Aznar en política económica y exterior. Ha enfrentado el debate con el Psoe donde lo tenía perdido, en la esfera de la opinión pública y de la cultura. Pero el logro de Rajoy ha consistido básicamente en una cierta continuidad con la etapa de Aznar, ampliando, madurando y repensando las cosas, algunas de ellas, como he dicho, guardadas en el cajón del despacho del expresidente. Lo que ha hecho Rajoy es sacar estas cosas del cajón, ya digo que haciendo de la necesidad virtud, y porque además da ese perfil. Pero lo ha hecho añadiendo a ese nuevo "de moral, se puede hablar", un par de matices que explican dicha continuidad con aquel "de moral, no se habla" útil en su momento para pasar de Ap al Pp absorbiendo lo mejor de Ucd-Cds.

El matiz más importante es el siguiente: precisamente estas cuestiones no deberían convertirse en las prioridades de una política nacional. Cuando yo era un "centrista que pasaba por la izquierda al Psoe" y estudiaba a Castoriadis, el insigne filósofo, también leía de vez en cuando sus opiniones políticas de actualidad, y desechando todo lo referente al nuevo socialismo que no alcanzaba a propugnar, me importaba lo esencial: la crítica de Castoriadis al Mayo del 68 antes de dedicarse a la filosofía a partir de 1970. La crítica lo era también al posmodernismo. Castoriadis tuvo siempre poca idea de economía, pero en esto acertaba: las políticas específicas -ahora no recuerdo qué término empleaba para referirse a las políticas particulares, si no particularistas, de género, de identidad, etc.- no son liberadoras, y eso sin entrar en su contenido, simplemente por la forma y el planteamiento en que se presentan. Del calado, podía desvariar Castoriadis sobre su "profundo alcance antropológico", por ejemplo a propósito de la "incorporación de la mujer a...". Thatcher ya gobernaba por entonces en el Reino Unido. En su caso, se trataba de mero anarquismo de salón indigno de sus hallazgos filosóficos, y por cierto de su crítica al freudomarxismo.

Reconocidas y amparadas las libertades individuales en sistemas de democracia de tradición occidental, ¿no es mejor tratar estas cuestiones mediante políticas positivas de familia, de valores que todos podemos compartir tengamos confesión o no? Ah, la Educación, claro, que es adonde en definitiva siempre iba a parar el sr. Castoriadis.

Hablar de moral, no parar de hablar moralmente si fuera el caso, pero en un debate racional, en virtud de la libertad de expresión social, tratando de buscar lo más provechoso y no medidas redentoras pseudocientíficas aisladamente selladas por élites académicas cuya estupidez es de todos conocida.

Políticas de tolerancia, pero de aquella tolerancia íntima de William James, y no de la exterior, desalmada y retrógada por vía posmoderna. Lo único que está claro es que la política no está para reglamentarnos la vida moral (lo mismo que las iglesias no están para determinar normas políticas sino para jugar su papel en la opinión pública), y lo único que hace cuando planifica gubernamentalmente una ampliación de libertades es quitárnosla poco a poco por entero a algunos individuos, y en los más a la nación entera a trocitos.

Se le ha criticado a Rajoy, por ejemplo lo dijo el analista Portero en Libertad Digital TV, que haga trabajar a los medios de comunicación conservadores. Portero estaba indignado por el hecho de que Rajoy le hiciera trabajar. Bien. Pues considero que ya era hora. Porque "de moral, se puede hablar" y se puede hablar de todo lo demás sin que a la mínima el chiringuito se venga abajo en un apocalipsis, pero un partido no es una iglesia ni siquiera exactamente solo de sus militantes, ni de sus votantes. En cuanto representación muy amplia de una opción política muy general, un partido político no está, como tampoco la política, para resolver los problemas morales de la gente antes de irse a la cama, para "trabajar" opinando sobre cualquier cosa dicha o hecha por este o aquel en nombre de las opiniones de millones de personas que ni siquiera conoce y cuya opiniones, que tampoco conoce, precisamente serán las que determinarán, y no al revés, la opinión pública, el rumbo de la política y en su caso el rumbo del partido, repito, en su caso no solo por medio de sus militantes. Y para eso, para eso está el trabajo de los periodistas, no para ejercer bien apoltronados de correveidiles de la funestamente llamada "clase política".

Más allá de su labor parlamentaria, de su labor administrativa interna y de su publicitación externa, los partidos políticos no tienen más función que desempeñar, y lo contrario de esto es precisamente la fatídica partitocracia, rígida y privilegiada, que nos desgobierna en aras de la "estabilidad" del sistema, que por supuesto hace aguas por todas partes. Tener que aguantar a políticos a todas horas por televisión, si se han tirado un pedo o han ido a la peluquería, en todos los programas, en declaraciones y debates cada vez más mediocres y tendenciosos, cada vez más falsos, es ya demasiado.

Así que, periodistas, pónganse a trabajar duro y no vayan de charleta a las tertulias. Asuman riesgos. Asuman riesgos en la dirección correcta y no mareen más la perdiz. ¿Dónde están los documentos, dónde están las estadísticas, las revistas, los informes, etc., etc.? Vemos así cómo estas nuevas televisiones de cariz liberal conservador, cuando pierden el tiempo, hacen el rídiculo, y cuando no, hacen una gran labor precisamente en la generación de este gran debate moral sobre la vida y la libertad que es en definitiva la Gran Política que por cierto no es la de los políticos y los periodistas.

05/10/2010 22:08 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El PP, problemas y propuestas

Tras la lectura de "Y Aznar llegó a Presidente" (ed. La Esfera de los Libros), de M. A. Rodríguez, destacaría los siguientes puntos débiles del PP refundado por Aznar a partir de 1989, un poco antes de la derrota del comunismo en Berlín:

-Felipe II: dice MAR de Aznar: "...su admirado Felipe II". La Contrarreforma. En el Gobierno, se subrayó la cultura cortesana de Felipe II, pero no hay rosa que pueda con el negro. Esto es un problema histórico. El Franquismo, entre otras cosas, fue paradójicamente el fin del espejismo del Imperio Español y la puesta contemporánea española al día del siglo XX. Sáquense las debidas conclusiones.

-retórica/imagen del partido: se dice que la política de comunicación no es el punto fuerte del PP, aunque bien es cierto que una cosa es la comunicación, y la imagen, mejorables, y otra la demagogia y la propaganda. Lo que es más importante, es abrirse sin complejos a los debates, hasta sus últimas consecuencias, pues solo así las políticas pueden ser esclarecidas y comprendidas por el público. Por miedo de perder Sagunto en la batalla de la democracia, se pierden Sagunto y la democracia.

-moral católica: en relación con "Felipe II", es un problema de la tradición cultural española. Un partido moderno liberal conservador debe ser crítico con esta tradición a fin de corregirla y complementarla. Algo se ha hecho, pero queda más por hacer, sobre todo cuando el nacional-catolicismo o el catolicismo sociológico es a menudo manipulado por la izquierda en su provecho y en perjuicio de todos. Por ejemplo, el énfasis en la "Reforma" educativa, como si la hubiera diseñado Lutero, cuando todos sabemos que se trata de una especie de catolicismo socialista obligatorio. Con el "matrimonio homosexual" ocurre algo parecido, como supo ver el filósofo García Calvo. Evidentemente, en el plano educativo, esto implica, sin necesidad de ninguna expulsión ni conversión forzosa, la reforma del Jesuitismo en el sentido de aceptar que el blanco es blanco aunque la autoridad diga negro. Por no mencionar el caso del Jansenismo, que debería de haber aprendido las lecciones del siglo XX. Sin embargo, el actual presidente sería un caso clínico de iluminado, amén de católico jesuitista reconvertido a una falsa modernidad.   

-España: la idea de España post-Fraga no era una idea suficientemente madurada y al parecer no lo sigue siendo según lo que escribe MAR en la página 228. No hay problema en la asunción de que la Nación política y su historia empiezan en 1812, pero hay un problema respecto de la cultura de esta nación. La Academia ilustrada fundamental no debería de haber sido ni la de Lengua ni la de Historia, sino la de Ciencia. Aparte de esto, el conocimiento crítico y difusión de la propia tradición cultural ilustrada es mínimo. Lo único que se conoce un poco es el "afrancesamiento", mayormente de izquierda. En España nadie distingue políticamente "español" de "nacional", como es costumbre por ejemplo en USA. En cuanto a la cultura, considerando la dimensión común y globalizable del castellano/español, toda referencia a la cultura de España que no incluya a las demás lenguas/culturas hispánicas, catalán/valenciano, gallego y vascuence, será indebidamente incompleta. En cuanto a la historia, la consideración de la España histórica moderna como unión de Castilla y Aragón tras una peculiar edad media es fundamental. MAR sigue la tradición del "Castilla ha hecho España" (¿debemos incluir al actual presidente?). ¿Dónde queda Sevilla tras el fin del espejismo imperial? Barcelona y Valencia son actualmente la segunda y tercera conurbaciones españolas, y hasta no hace mucho Barcelona era la primera. Esto tampoco debe excluir la crítica al "apartheid" lingüístico establecido en Cataluña en los últimos años. Todo esto, y solo esto, pero insoslayable, es el laberinto español.

-droga: no sé ahora, pero antes en el PP existía una "Oficina de la Droga". Es hiperbólico. Más acá de la acordable política contra el tráfico de drogas y de promoción del deporte y de la vida saludable, una política de información fidedigna sobre sus efectos y de prevención de su uso puede ser más útil, en la confianza de una cierta libertad responsable de disposición. 

El libro de MAR incluye al final cuatro discursos de Aznar. Destacaré lo que para mí son sus errores:

-en el Discurso I, Aznar admite el lamentable espectáculo de Ap en aquellos años de mediados los 80, y lo achaca al énfasis en la "estrategia". Se entiende el sentido de la crítica, pero en realidad Aznar se refiere más bien a la "táctica". Fue más bien el sentido de una estrategia eficaz y ganadora lo que Aznar aportó al nuevo partido popular a finales de los 80, sin contra-historias tan falsas como la falsa historia oficial del anti-franquismo de la izquierda. El otro error en este discurso es el que se refiere al peligro de un "Estado federalizado". Esto no es un peligro, sino el sentido y devenir último de la CE78, que instituye una suerte de federalismo a la española, que es el autonomismo. Lo que es peligroso es el confederalismo, que es a lo que confusamente apunta el falso federalismo del Psoe. Cabe decir que el primer partido de lo que hoy en día es el Partido Republicano de USA fue el Partido Federal de G. Washington. En España, Federal tuvo su sinónimo en Radical. El Partido Radical de Ruiz-Zorrilla era la "derecha" en la nonata 1ª República frente al Partido Democrático de Pi y Margall. El Partido (Republicano) Radical de Lerroux, antes denominado Federal, gobernó con la CEDA en la 2ª República. Finalmente, hay en este discurso una crítica a la creciente ostentación institucional en que habían derivado rápidamente las mayorías absolutas de González a partir de 1982, pero se ha dicho, y es en parte cierto, que esta crítica fue incumplida por el PP tras su mayoría absoluta del 2000. No me refiero a la boda de la hija, ni tampoco -y quiero que esto quede claro- a la política de medios de comunicación, sino a detalles más sutiles de la tarea de gobierno y de su portavocía.

-en el Discurso III, el famoso discurso de "No le niegue a España su oportunidad", más conocido como "Váyase, señor González", Aznar vuelve a reincidir en la "defensa de la lengua y la historia de España..." y en el "Estado nacional", cosas que ya he criticado. Por contra, Aznar, y no por primera vez, habla del "respeto a los hechos diferenciales...". Esto no tiene ningún apoyo en la CE78, que tiene su propio lenguaje para estas cosas, y que hace innecesario tener que recurrir al lenguaje nacionalista de los partidos regionales.

-en el Discurso IV, el de Investidura de 1996, no detecto tanto unos errores como unas promesas incumplidas, bien porque no se acometieron, bien porque la oposición no se las dejó cumplir. Son las siguientes reformas, como digo, ya explicitadas en este discurso de 1996: suelo, Senado, mercado laboral, educación, privatización de TV.

Finalmente, dos fueron los grandes pactos de su oposición al último Gobierno socialista de González: el Pacto Autonómico y el Pacto de Pensiones (Toledo). El Pacto Autonómico, por cierto luego perfeccionado por el mismo Rajoy junto a Rodríguez Zapatero, fue lo que éste ha hecho añicos bajo su Presidencia, haciendo inviable hasta el mismo pacto de 1993. En cuanto a las Pensiones, ya sabemos que el sistema está totalmente roto.

Por tanto, estas dos medidas tendrían que sumarse a las reformas por hacer:

-suelo: liberalización del suelo a fin de abaratar su precio, y por tanto el de la vivienda, cosas que disminuirían asimismo la corrupción urbanística municipal.

-Senado: potenciación de la Cámara como institución por la que pasaría cualquier medida de Política Autonómica, no solo las ya previstas como cámara de representación territorial mediante los senadores autonómicos, sino también y principalmente las que afectan a la Financiación, etc. O sea, ni relaciones bilaterales, ni reuniones con Presidentes autonómicos en La Moncloa, ni fotos en la prensa: Senado, Senado, Senado. Si hubiera un Día de las CCAA, también sería en el Senado y no en otro lugar.

-mercado laboral: fin de los abusos de los convenios colectivos y del privilegio de los sindicatos mayoritarios. Prioridad económica del empleo y mejora de su calidad/productividad.

-educación: reforma del sistema educativo devolviendo la etapa de 12-14 años a la Primaria o en su caso a una nueva Media, fomentando la diversidad y calidad de la Secundaria tanto en su rama académica como en la técnica. Selección de la enseñanza superior por parte de las mismas Universidades. Reforma del funcionamiento y financiación de los centros educativos, públicos y privados.

-privatización de TV: no solo de las autonómicas. En concreto el Gobierno central tiene potestad para privatizar RTVE, que quedaría en un simple y útil canal de noticias durante 24 horas con especial dedicación a la publicitación y fiscalización diaria de la actividad parlamentaria y gubernamental, incluyendo debates en comisiones, etc. Puede discutirse alguna otra programación.

Bajo la oposición popular al Gobierno socialista de González, y a partir de la entrada de España en la futura UE, en nuestro país se iniciaron ya algunas privatizaciones de ciertos sectores económicos o comunicativos. En la actual oposición, se ha apoyado el rescate financiero y la reforma de las decimonónicas cajas de ahorro. Hay margen de mejora y perfeccionamiento de estas políticas. Pero asimismo, los movimientos sociopolíticos de los últimos años, en especial la aparición del Partido de la Ciudadanía y de Upyd, la reafirmación de la independencia del Partido Popular respecto de cualquier otro partido y de cualquier medio de comunicación, y, en fin, la dinámica de la política gubernamental, hacen necesario y posible asumir para los próximos años una amplia reforma administrativa que incluiría: la electoral, la de división provincial, y la de régimen local, así como por otro lado medidas de refuerzo de la política europea y exterior.

09/10/2010 11:48 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La tradición política del PP

Como colofón a estas reflexiones sobre el Partido Popular, cabe sostener que tras los múltiples avatares históricos, a día de hoy, la tradición política del Partido Popular está claramente delimitada:

Muy sucinta y generalmente:

-1808-12: Cortes de Cádiz. Antecedentes a partir de 1750: el Partido Aragonés (nobiliario) de Aranda/Jovellanos frente al Partido Español (golilla) de Floridablanca/Rodríguez Campomanes.

-1820-23: Trienio Liberal. Doceañistas (jovellanistas) o moderados frente a veinteañistas (liberales) o exaltados. Argüelles frente a Riego. Sociedades masónicas o alianzas frente a sociedades patrióticas o liberales.

-a partir de 1834 hasta la Restauración: Partido Moderado de Martínez de la Rosa/Narváez frente a Partido Progresista de Álvarez Mendizábal/Espartero. Unión Liberal de O´Donnell como tercera vía.

-1868-76: Sexenio Revolucionario: Partido Constitucional de Serrano (procedente de Unión Liberal) frente a Partido Democrático-Radical de Ruiz-Zorrilla (procedente del Partido Progresista de Prim, más liberal que el clásico. Prim es el padre de la nueva constitución saboyana pero fue en seguida asesinado por Serrano). En la 1ª República nonata, Partido Republicano (unitario) de Castelar frente al Partido Democrático (llamado Federal, pero confederal) de Pi y Margall. 

-1876-1931: Restauración borbónica. Partido Conservador de Cánovas (Partido Moderado+Unión Liberal) frente al Partido Liberal de Sagasta. Después de Cánovas, Silvela, Maura (procedente del Partido Liberal, por eso llamado "heterodoxo"), Dato (por eso llamado "idoneista") y De la Cierva frente a Canalejas, Moret, Romanones. Bajo el Directorio de Primo de Rivera: Partido Social Popular nonato de Gil-Robles+Monárquicos.

-1931-36: 2ª República: Partido Radical (Republicano Federal) de Lerroux+Acción Popular (CEDA) de Gil-Robles+Monárquicos de Calvo-Sotelo y otros (entre los que podemos incluir muy al final al regionalismo de Cambó) frente a la Conjunción republicano-socialista+nacionalistas+comunistas (Alcalá-Zamora, Azaña, Martínez Barrios, Prieto, Companys).

-1936-76: Dictadura militar de Franco. No había partidos, ni siquiera un Partido Único, como sí lo había habido bajo Primo de Rivera (Unión Patriótica). La historia del falangismo fusionado, dirigente del Movimiento franquista, es compleja. Originariamente primorriverista, en gran parte se alimentó de las confundidas JAP de la AP de Gil-Gobles. También procedían de AP varios ministros de Franco. Por su parte, el radicalismo de Lerroux se adhirió formalmente a la Guerra de Franco no solo por boca de Lerroux sino porque un anciano General lerrouxista, Cabanellas, fue el que nombró a Franco Jefe del nuevo Estado nacional el 1 de octubre de 1936 en Burgos. A mi modo de ver, políticamente, Franco, partiendo de un conservadurismo monárquico-borbónico clásico, fue una mezcla de Prim y maurismo, con ciertas dosis de patriotismo exaltado ("de izquierda"), pero cabe que no alcancemos a atinar plenamente.

-Constitución de 1978: UCD de Suárez, AP (Alianza Popular) de Fraga+CDS, y en fin PP de Aznar y ahora Rajoy.

Por tanto:

-bajo régimen monárquico: de 1834 hasta la Restauración, Partido Moderado y Unión Liberal (Martínez de la Rosa, Narváez, O´Donnell). Bajo Amadeo de Saboya: Partido Constitucional de Serrano. En la Restauración, Partido Conservador (Partido Moderado+Unión Liberal): Cánovas, Silvela, Maura, Dato y De la Cierva. En el fin de la Restauración: Partido Social Popular (bajo el Directorio de Primo de Rivera): Gil-Robles. Tras la Dictadura de Franco, UCD de Suárez, AP (CP) de Fraga y CDS (Suárez), y en fin, PP de Aznar y Rajoy.

-bajo régimen republicano: en la 1ª República nonata, Partido Republicano de Castelar. En la 2ª República, Partido Radical de Lerroux y Acción Popular (CEDA) de Gil-Robles. Otros grupos: monárquicos, agrarios, tradicionalistas, carlistas, liberal-demócratas, regionalistas. Mucho más minoritario, y de hecho extra-parlamentario, el falangismo, sucesor de algún modo de la Unión Patriótica del Directorio.

El caso de UCD es simplemente transitorio, su centrismo democrático es un conglomerado de tendencias, centristas, liberales, socialdemócratas pero asimismo populares, democristianas, etc. Sobre todo la tendencia socialdemócrata pasó al Psoe, mientras que la popular y democristiana pasó a AP. La refundación de AP hizo que el PP de Aznar absorbiera plenamente la tendencia liberal, pero menos la puramente centrista. Solo en 2004, con Rajoy, el CDS se diluyó en el PP. Mi hipótesis es que en la denominación de centrismo democrático-social no hay solo una irónica distancia de la socialdemocracia, sino también, y no menos importante, el hecho de que "social" equivaldría políticamente a radical, retomando tanto el cristianismo de base de la doctrina social de la Iglesia católica como el radicalismo histórico conservador de los regímenes republicanos, claramente en el caso del segundo, pero sensible ya en el primero nonato, como al final explicaré.

Como se ve, las características de las sucesivas siglas son:

-un liberalismo moderado (moderantismo): de las Cortes de Cádiz hasta la Restauración

-un conservadurismo liberal: en la Restauración

Popular es una designación que empieza a tomar cuerpo en Europa tras la 1ª Guerra Mundial. En España, antes de Franco:

-un social-popularismo nonato + conservadurismo: bajo Primo de Rivera

-popularismo + radicalismo: bajo la República 

Después de Franco:

-popularismo centrista (liberal conservadurismo): bajo la CE78

Mi hipótesis más arriesgada: para el esclarecimiento de las características políticas de los partidos son decisivos tanto el periodo de la 2ª República como los experimentos, fallidos e incluso nonatos, de la Monarquía de Saboya y de la 1ª República. Mi hipótesis es que, pese a lo dicho, Serrano no puede considerarse de derecha, y en cambio, Ruiz-Zorrilla sí. 

El Partido Constitucional de Serrano, al asesinar a Prim, situó su posición de derecha en un centro que por derecho propio le correspondía a Prim. Se puede decir que esto no es así porque Serrano ya procedía del centrismo de la Unión Liberal. Pero la respuesta es que así era, pero bajo otro régimen. Si se cambia de régimen, se cambia de régimen para todo. Serrano era la derecha, Prim el centro y la izquierda estaba por ver. Pero al asesinar a Prim, Serrano abandonó la derecha, situándose en un centro cuasi omnipotente. A la izquierda surgió el Partido Democrático Radical, o pronto denominado a secas Radical, de Ruiz-Zorrilla, como escisión del Partido Progresista huérfano de Prim. La deriva posterior del Partido Progresista explica el acierto de Ruiz-Zorrilla, y asimismo, y esta es mi hipótesis más arriesgada, explica por qué cabe considerar de algún modo a Ruiz-Zorrilla como la derecha de la Monarquía Saboyana. El sucesor de Serrano en el Partido Constitucional fue Sagasta, que luego fue la izquierda con el Partido Liberal de la Restauración. El mismo Cánovas, que, como Serrano, y antes que él, procedía de la Unión Liberal, fue siempre muy crítico con este constitucionalismo de Serrano como se puede apreciar en su debate posterior con Sagasta. Uno de los grandes pactos que hicieron posible la Restauración fue este punto, un debate que se remonta al debate de jovellanistas y liberales de 1820. En efecto, la derecha es constitucionalista, o como luego se dirá con Castelar, unitarista. Pero ese no era el debate para Serrano, su idea era que la Constitución es una especie de génesis ex novo que podía servir para todo, que todo lo podía alumbrar y garantizar, como hoy se dice, y esto, desde 1820, era más bien una idea de la izquierda que la derecha rechazaba, sin menoscabo de los derechos fundamentales ni de la soberanía popular moderna. Ruiz-Zorrilla, pese a que su posterior trayectoria parcialmente lo desmentiría, puede ser considerado como de derecha, o mejor, como convertido a la derecha desde el instante en que asesinaron a Prim. En EEUU -referente primero e ineludible de toda reflexión histórico-política contemporánea- los demócratas radicales habían pasado a engrosar el nuevo Partido Republicano de Lincoln unos años antes. Esta conversión del radicalismo a la derecha ya fue no obstante evidente en España bajo la 2ª República. Esta es la razón por la que considero este periodo mucho más esclarecedor, amén de contemporáneo, que el confuso periodo del Sexenio Revolucionario, aunque está claro que solo a partir del mismo. Por otra parte, la mejor división política que nunca se ha dado en España es la de la 1ª República, entre Republicanos unitaristas y Demócratas confederales, solo que, afortunadamente, se trató de un régimen nonato, pues esta misma división había sido la delimitada en la entonces muy reciente Guerra de Secesión norteamericana (o Guerra Civil estadounidense).

¿Tal vez podría considerarse que aquella división es el antecedente, mutatis mutandi, de nuestra Guerra Civil del 36-39?.     

10/10/2010 18:18 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Chicago boy

Milton Friedman nació en Nueva York y era judío, pero su escuela económica es conocida como la de los "Chicago boys".

Yo prefiero a Friedman, al que por fin acabo de leer ("Libertad de elegir", Faes, Madrid, 2008), y a su Escuela de Chicago, sobre Von Mises, Hayek y Popper, es decir, sobre la Escuela Austríaca. Qué le vamos a hacer, seré un Chicago boy. Y no porque me guste especialmente esa ciudad desagradecida, como la calificó Robert Louis Stevenson. La canción de Sinatra dedicada a Chicago, "Chicago is... my kind of town...", me encanta y me recordaba a mi vida en Castellón cuando vivía en Castellón. Pero no soy fan de los Bulls ni de Jordan. Ni siquiera he estado nunca en la Ciudad del Viento.

Me gusta más la Escuela de Chicago de Friedman que la Escuela de Viena simplemente porque Friedman apenas tiene un solo poso de positivismo (digo apenas porque uno de sus primeros libros aun se titulaba "Ensayos sobre economía positiva"), y en cambio, al final de sus días, como en el libro que acabo de leer, es puro pragmatismo social americano, cuyo padre fundador fue George Mead, precisamente en la Universidad de Chicago. En cambio, Von Mises, Hayek y Popper proceden del Positivismo de Viena, cuyo padre o figura más destacada es Wittgenstein, y si bien, como sabemos todos, Wittgenstein pasó del positivismo lógico a la investigación filosófica (del "hay que callar de lo que no se puede hablar" a los "juegos de lenguaje", tan cercanos al pragmatismo), sus últimas reflexiones son notas muy importantes pero dispersas, sin discurso unificador. Lo mismo, pues, sospecho que puede ocurrirles a Von Mises ("La acción humana") y Hayek ("Camino de servidumbre"), pese a que no los he leido -aunque a Wittgenstein sí.

Mientras la filosofía para Friedman, de la mano de Mead, es solo un discurso del método, en su caso del "método económico" por decirlo así, para los europeos Mises y Hayek sigue siendo un sistema o voluntad de sistema del cual se deduciría todo lo demás. Y esto, a pesar de que lo sería en un sentido muy laxo, casi empirista, próximo a las conocidas tesis del britanizado Popper y "La sociedad abierta", es un pequeño lastre frente al empeño pragmático de Friedman.

Mead fue el creador de la Escuela de Chicago a principios del siglo XX, y no está considerado precisamente un reaccionario liberal conservador. Más bien es el filósofo de la "socialidad" americana. El filósofo europeo que más se le parece en cuanto a su teoría filosófica es Castoriadis, autor de referencia de mi tesis doctoral. Fue compañero muy próximo de Dewey hasta que Dewey se fue a Columbia, Nueva York, de donde dice Friedman que salieron los ideólogos del New Deal. Tremenda confusión. Paralelamente a Friedman, la obra de Sidney Hook, discípulo mayor de Dewey e imposible pragmatista marxista en sus inicios, tuvo por objeto acabar con ese malentendido, el New Deal. Cuando Hook dejó su puesto de profesor en Nueva York, entró en la Institución Hoover a finales de los 70. Friedman también entraba en dicha institución de la Universidad de Stanford y publicaba "Libertad de elegir". Ambos, en las universidades de Nueva York y Chicago, durante los años 50 y 60, habían cambiado las ideas. La revolución liberal conservadora en Estados Unidos era ya un hecho casi imparable.

13/10/2010 21:40 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Lemas

Estaba pensando que faltan lemas. Lemas políticos, no electorales tipo "Tu voz es tu voto", "Por el cambio", "Gana el centro (con la nueva mayoría)", etc. Me refiero más bien a lemas tipo Big Deal, New Deal, Cool Britain, l´Aperture de Sarkozy, o el que han lanzado ahora en Gran Bretaña sobre la Big Society en la estela de Thatcher. Una gran idea que aglutine en dos palabras todo el proyecto político de un gobierno para una sociedad, para la nación. A Suárez le correspondería sin más "la Democracia", acompañada por aquello de "Libertad sin ira", a González aquello de la "Modernización" ejemplificada en una "España que funcione", como funcionar, funcionaba de aquella manera, a Aznar le correspondió aquello de la "Regeneración" acompañada luego por la cantinela del "España va bien" y.... hasta aquí puedo leer. Lo de la "España plural" ha sido un timo mundial -entre otras cosas, porque lo de "esa gran nación plural" fue una frase del discurso de Aznar en la victoria de las elecciones del 2000, y al PP le correspondía tal proyecto, claro que dentro de la Constitución, y no fuera. En fin, ¿qué lema, qué idea, qué proyecto para la España de 2012?

El discurso de Rajoy en el Congreso de Valencia del PP, el de renovación del equipo heredado de Aznar, se podría titular "España nos necesita". Es un gran discurso, pronunciado el día que la selección de fútbol eliminó a la italiana en la Eurocopa 08 pasando por primera vez en la historia unos cuartos de final, ¡y contra Italia, el equipo que nos había ganado unos de aquella manera en 1934! Mientras las estrellas mediáticas de la derecha andaban aun perdidas en el débito al joven Zapatero al que ayudaron en su ascenso y el haber posterior del fraude cometido por su Gobierno, Rajoy diagnosticaba lo pasado y lo porvenir. Menos mal que no dice ni hace nada. De otro modo sería presidente de los EEUU. Pero Rajoy también está ligado al pasado y difícilmente sería el candidato idóneo o ideal o rompedor para 2012. Porque aquí no hubo un simple cambio de gobierno que cambió inopinadamente el rumbo llevándonos, ahora sí, contra las rocas: lo que aun es más decisivo es que este cambio se produjo como se produjo, es decir, el atentando del 11-M en Madrid. Aquel atentado terrorista sigue siendo más decisivo que el "proceso de paz" con Eta ligado al neoEstatuto de Cataluña o el paro y la parálisis económica. Si por un lado los medios de comunicación conservadores han sido ciegos y tontos con la continua e irreductible oposición de Rajoy resquemados por lo del 11-M, es cierto que Rajoy por otro lado no ha podido ofrecerse como verdadera alternativa de gobierno más que de forma técnica o de coalición, porque también está ligado inexorablemente al Gobierno Aznar y al atentado del 11-M. Es decir, el papel de Rajoy era otro, no el de alternativa de gobierno, sino el de continuidad del gobierno conservador de Aznar. Tras el 11-M, esto es, por la forma y no por el hecho de perder el gobierno, Rajoy solo ha podido llevar a cabo el plan B, cosa que por otro lado está haciedo formidablemente. Si Rajoy hubiese perdido el gobierno sin 11-M, lo más probable es que no hubiera vuelto a ser candidato. Ahora, tras la renovación de equipos y la ejecución entera del plan B, a la cual le falta ya poco, es probable que Rajoy dé la alternativa a un nuevo presidente y candidato del PP. En el Congreso de Valencia se previó esto en la posibilidad de un congreso extraordinario para después de las elecciones municipales y autonómicas allí donde las haya. En mi opinión, es posible que en ese congreso Rajoy cese en su cargo y se proclame un nuevo candidato para las generales de 2012, en continuidad con la etapa de Rajoy, que a su vez es continuista de la de Aznar. Ese candidato sería muy probablemente Ruiz-Gallardón, incluido por Rajoy en la renovación de equipos dentro de la Ejecutiva del PP en 2008. Quizá Ruiz-Gallardón sea entonces aun alcalde de Madrid; pues en ese caso tendrá que dejar de serlo. Quizá ya ni se presente. No sé.

Se puede criticar cualquier cosa de Ruiz-Gallardón como han hecho los medios conservadores con Rajoy. Pero un partido político tiene que tener -lo tienen incluso los americanos- un aparato, que tiene que estar en lugares que quizá gustaría más tenerlos bien alejados. Las ceremonias con el Gobierno, la Sgae, etc. El papel de Aguirre y de Camps en este sentido ha sido mucho más fácil de representar, y han recibido sus elogios, motivo por el cual los medios de comunicación de la izquierda se han lanzado a degüello tras el 2008 con la connivencia de los aparatos del Estado. Yo prefiero a Rajoy. Pero tenemos mala suerte. Ahí queda en todo caso nuestro descomunal éxito deportivo.

A Ruiz-Gallardón no habrá que exigirle a la manera maniquea de las estrellas mediáticas de los medios de comunicación conservadores, incluyendo a los centristas de El Mundo/Veo7. Habrá que exigirle políticas concretas (suelo libre, mercado laboral, Senado, privatizaciones bien hechas, reforma educativa), no que sea una buena persona.

Pero de momento lo de "tengo una corazonada..." tampoco es suficiente.

22/10/2010 17:39 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ismos de la democracia

Ciertamente, la democracia no tiene ideología. Si acaso, el liberalismo. Pero el problema del liberalismo es convertirlo en una ideología. El liberalismo es el mínimo común denominador de izquierda y derecha, por emplear estos términos tan estúpidamente reduccionistas. El marxismo no es un liberalismo, el posmodernismo tampoco. ¿Es el conservadurismo el que ha de demostar compatibilidad con la democracia, o el progresismo? ¿Sirve el progresismo para progresar? Por eso tampoco sirven de mucho los términos conservador o progresista. En Canadá, como aquí en tiempos de la Restauración, existen el partido Conservador y el Liberal. Es un avance, porque el conservador es liberal conservador y el liberal es liberal progresista, pero queda claro que ningún partido es una ideología que acabe en un ismo, como si tuviera que empinarse para demostar que apuesta por el progreso, en este caso. No hablemos del socialismo. Tampoco son de recibo los liberalismos positivistas que algunos han llamado liberalistas, malogrando su doctrina económica por falta de pragmatismo. 

En este sentido es mucho mejor la distinción estadounidense entre un partido Republicano y un partido Democrático. La democracia es per se republicana-democrática, en el bien entendido que pragmáticamente "republicano" no es en Europa incompatible con la existencia del régimen monárquico ni "democrático" lo es con el parlamentarismo europeo. Es extraño que existan partidos socialistas, por lo del ismo y por donde beben sus fuentes. Llamar popular a un partido es en este sentido una ventaja, más acá de que la idea de "pueblo" pueda presentar tantos problemas como suele la de "sociedad".

Pero no era de estos ismos de los que quería hablar. Sino de los ismos gubernativos de la democracia española. Desde 1812, se hablado de liberales (o liberalismo), que agrupaba un poco a todos los que luego se dividieron en dos partidos. Más adelante, destacó la obra del moderantismo. Luego advino el primer momento de crisis, con cambio de monarquía y con el primer intento de republicanismo como régimen. Tras esto, acaeció el canovismo, luego continuado por el maurismo, como marcas más importantes de la Restauración hasta su perecimiento bajo la primera dictadura militar. Tras el segundo intento de República, como es conocido, sucedió el franquismo, segunda dictadura militar.

¿Qué ismos han jalonado lo que llevamos de régimen constitucional desde 1978? Como herencia del franquismo, el primer ismo claro de nuestra democracia es el suarismo, por Adolfo Suárez. Pero el suarismo, más acá de su prolongación hasta la fundación del PP en 1989, tuvo una corta vida, la que duró la Transición. Al suarismo le sucedió el felipismo (por Felipe González), que a mi modo de ver es el ismo más importante de lo que llevamos de nuestra democracia actual, pero sin que esto lo convierta en el mejor periodo político de estos años, como ahora explicaré. 

Alguno dirá lo de siempre: "el pueblo es sabio", "tenía que ser así", etc. Sin embargo, mi opinión es que el felipismo, empezando por este uso espúreo del nombre propio, guiño al nombre clandestino de Isidoro (por aquello de San Isidoro de Sevilla), logró su hegemonía con grave quebranto de algunos aspectos fundamentales de nuestro régimen constitucional. Puede perdonarse más o menos que su victoria de 1982 se lograra tras la mentira de presentarse como adalid de la seguridad y paz en el desarrollo de la Constitución cuando no hubo más partido que el Psoe negociando con el capo del 23-F antes del 23-F. De ahí surgió el famoso consenso, o la teoría del acordeón. ¡Qué diferencia con la derechona, que por supuesto incluía al pobre Suárez, malgastado hasta por el propio Rey cuando éste vio peligrar la consolidación de la democracia en aquellos años de terrorismo etarra diario y otras cosas no mucho mejores! Digo que se puede perdonar o entender, no la mentira, pero sí la victoria, teniendo en cuenta que salíamos de 40 años de dictadura y de una cruenta guerra civil. Aquí tenéis vuestra oportunidad. Es la hora de la reconciliación.

El grave quebranto, sin embargo, es que el celebrado consenso ha fracasado con Eta y por extensión en la política autonómica, ha fracasado en la economía y en el fomento de la creación de empleo (¡aquellos 800.000 puestos de trabajo!), y ha causado además graves daños a cosas que, mejorables, funcionaban más o menos en buena dirección, en especial me refiero a la enseñanza. Económicamente, no se trata solo de lo que es respecto de lo que ha sido, sino de lo que es respecto de lo que podría ser, e incluso de lo que debería ser. Iguales excusas se oyen a propósito del paro, como diciendo que un 20% es mejor que un 30% y cosas así. Dejo de lado la basura que se tira sobre la ayuda al desprotegido, etc., porque ya es demasiada estupidez o ignorancia. Y del terrorismo, la excusa se convierte en un pretexto amenazante: el consenso no solo no ha desactivado a Eta sino que ha consistido en decir: "nosotros al menos intentamos llegar a un acuerdo para que dejen el terrrorismo, con el PP habrá siempre más terrorismo". Esto es, más asesinados. Y ya se sabe que al que te salva la vida le tienes que dar la bolsa, porque otro planteamiento no entiende. El problema con el consenso del mal menor etarra es que se lleva por delante leyes, instituciones e incluso derechos fundamentales, a la par que la vida de aquellos a quienes se sigue matando, o amenazando. El problema con el mal menor de Eta es que bien puede incluir un 23-F, un Gal funcionarial o un proceso de paz anti-constitucional, aderezado con nuevas normas estatutarias legitimadas en el terrorismo. Finalmente ha fracasado, pues, lo esencial del consenso, que era la reconciliación.

Los 8 años de gobierno del PP, de 1996 a 2004, no recibieron ningún ismo. Un periodista habló de la aznaridad, como si de una cualidad se tratara, no de un ismo. En mi opinión, la aznaridad podría haberse convertido en un aznarismo sucesor del suarismo y es posible que ahora mismo nos fuera mejor a todos. Pero en cualidad se quedó, y en mero paréntesis del felipismo, que ya había tenido su tardofelipismo desde que Guerra dejó la vicepresidencia (y Roca dejó la alta esfera de Ciu pisoteado por Pujol), y ahora ha tenido lo que llamo felipismo trasnochado en la figura de Rodríguez Zapatero, al que bien se ha calificado únicamente en términos de post. Postzapaterismo y no postfelipismo, porque en ningún caso el presidente actual era una renovación del Psoe y del felipismo (Pérez Rubalcaba al aparato lo ofreció), sino un felipismo posmoderno, el estertor vitriólico y espantoso de lo que ya desde 1989 hasta 1996 fue vitriólico y espantoso (entre otras cosas, la aprobación de la Logse).

A mí me gustaría que el felipismo, que, con la oposición de Fraga y del suarismo, y el posterior paréntesis de la aznaridad, dura desde 1982, se acabase en 2012. Y que saliera la verdad a la luz: la verdad del 23-F, para empezar. La verdad de la Transición también, del papel de Fraga en el abandono del marxismo por parte del Psoe.

Lo que seguirá, no lo sé. En el curso de la historia, aunque sin concebir ninguna historia, soy de los de Vico: "corsi e ricorsi". Es muy posible que sea cual sea el candidato del PP, si Rajoy, Ruiz-Gallardón o Aguirre, el signo de su gobierno siga estando bajo el manto de la aznaridad, entre otras cosas por las cosas que se prometieron en 1996 y que en su mitad se dejaron de hacer, o no se dejaron hacer -igual que la verdad del 23-F, pido en este sentido la verdad del 11-M y del trato recibido por el PP desde dos años antes al menos. Como de esto se encargan los periodistas, desconfío y me aparto: pero aunque dentro de unos años se pueda hablar de rajoyismo (cosa que dudo: lo hemos practicado en la oposición y basta), gallardonismo (nótese que en este ismo desaparecería el primer apellido del apellido compuesto, cosa que me desagrada) o aguirrismo, sus hipotéticos gobiernos empezarán y se guiarán por la aznaridad, hasta acabar en su propio ismo si es el caso.

En todo caso, la aznaridad no derivará en aznarismo, y quedará como un paréntesis -crucial y decisivo- entre los años del felipismo. 

 

 

26/10/2010 20:22 procopio Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

La poesía del dinero

Ramiro de Maeztu es un autor casi olvidado. Junto con Costa es quizá el gran regeneracionista. Invitó a Chesterton a la Residencia de Estudiantes en su viaje a España en los años 20, y derivó a una suerte de nacionalismo culturalista, en este caso "hispano", que formó parte luego del franquismo. A diferencia de tanto socialista o nacionalista utópico, o directamente totalitario, apenas es reconocido hoy, quizá porque su nacionalismo no llegó a ser totalitario y su reformismo social es liberal. Solo se oye su nombre cuando se habla del club de baloncesto Estudiantes, vinculado a un instituto que lleva su nombre. Los muchachos que lo apoyan suelen presentarse con banderas palestinas, y todo lo peor que se pueda encontrar en el mercado. Pero, en fin, deportivamente es una gran cantera. Sin embargo, no lo traigo aquí para reivindicar su hispanismo civilizado aunque aun racial, cosa que no haré en sus mismos términos nunca, ni porque fuera un escritor inteligente y perspicaz como no lo eran muchos de su generación aunque hoy esté olvidado. Lo traigo aquí porque leyendo "Historia intelectual de España" de S. Quesada me gustó esta cita de Maeztu, que vale como la mejor defensa de la hispanidad después de todo: "Hay que crear la poesía del dinero y de las chimeneas, la epopeya del dividendo y del negocio, la belleza de las calles rectas y de la fábrica, de la máquina y de la bolsa".

30/10/2010 13:56 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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