Facebook Twitter Google +1     Admin
Bienvenidos a "procopio: café filosófico". Desde febrero de 2005, un sitio en internet donde encontrarás artículos de diversa factura sobre política, filosofía, periodismo, literatura, deportes, educación, música. La polémica está servida, y si te disgusta mi petulancia, avisado quedas de que me guía la divisa de Montaigne: "Yo soy mi física y mi metafísica". O esta otra, leída en una camiseta: "Liberté de parole. Freedom of speech. Libertad del discurso".

Temas

Enlaces

Archivos

procopio: café filosófico

Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2010.



Spanish Education Project

Acabo de presentarme a la entrevista de trabajo para ejercer como profesor visitante de lengua española en Estados Unidos, en concreto en Louisiana. La entrevista fue en Madrid, en un hotel donde tenían el periódico barcelonés "La Vanguardia", lo cual me era familiar pero no de muy buen augurio. En total habremos sido unos 4.000 solicitantes para unas 250 plazas. Mi objetivo principal era llegar a la entrevista, para lo cual ya pasé una primera criba de más de 2.000 solicitantes. La entrevista fue muy breve y correcta. No fui seleccionado, ni como reserva, ni para una posible segunda entrevista. Pero la experiencia ha sido muy buena. Aproveché para estar el domingo en Madrid y asistir por primera vez a Chamartín, el estadio del club más legendario de fútbol, al menos del posterior a la II Guerra Mundial, el Real Madrid, y ver su encuentro liguero contra Osasuna.

Como llevaba preparado, al final de la entrevista comenté la cuestión del valor del aprendizaje del español como lengua internacional. Tengo un número de marzo de 2008 de la revista "Le Monde de l´Education", adquirido en el quiosco de la estación de tren de Alicante. Trata del aprendizaje y enseñanza de idiomas extranjeros. Del español, al que dedica un aparte, se señala: "Plébiscité mais à faible valeur ajoutée". Plebiscitado pero con bajo valor añadido, o cada vez más solicitado pero de débil valor añadido. El diagnóstico es correcto, más acá de que el español lo hable un potosí de gente.

Comenté esto como uno de los propósitos de mi tarea dentro del proyecto de enseñanza del español en el extranjero. No me entendieron muy bien, pues pensaron inmediatamente que yo les reprochaba que estaban trabajando mal. "We try, we try...", dijeron. No iba por ahí mi comentario. En concreto en Estados Unidos están haciendo un buen trabajo y será donde el español pueda cobrar un valor nunca de veras logrado. Pero ese valor añadido tendrá que venir de la propia España o no vendrá.

Sin ánimo de extenderme en demasía, me limitaré por ahora a apuntar los puntos clave de una posible valorización del español como lengua internacional:

-la RAE: la Real Academia de la Lengua es junto a la de Historia la primera y más importante Real Academia española, a veces llamada directamente Real Academia Española, cuando en los demás países la Real Academia nacional por antonomasia no fue la de la lengua, ni la de historia, sino la de ciencias. La primera gramática moderna de una idioma por tanto moderno fue la "castellana" de Nebrija, emulada poco después en Inglaterra, Francia, etc. Un siglo después Covarrubias escribió su gramática actualizada (tesoro) de la lengua castellana a la que con buen criterio llamó también "española" (antes ya habían apuntado en esa línea Valdés y el mismo Vives). Un siglo más tarde, Mayans podía escribir sobre la tradición de la elocuencia española siguiendo esta misma línea, tomando acertadamente como modelos a Vives para el pensamiento y a Cervantes para la literatura, dicho sea esto de modo muy general. Pero precisamente porque había esta tradición, fue un error convertir a la Real Academia de la Lengua en la academia española principal, abandonando el proyecto más importante de la academia de ciencias encargado al científico Jorge Juan, considerando esto más allá, por otra parte, de que admitamos como útil la existencia de una Real Academia de la Lengua, institución de la que carece la lengua más internacional de todas, que es el inglés, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos.

Mi propuesta es que la RAE debería limitarse a registrar la lengua hablada aquí y al otro lado del Atlántico (el "Diccionario panhispánico" apunta en esta dirección) y a ejercer como foro de estudio y debate de esta lengua y de su tradición, escrita y oral, en contacto por lo demás con las demás lenguas hispánicas de peso demográfico. Pero nada más. Las tildes deberían desaparecer (veáse el argumento en contra de Spinoza en su "Gramática hebrea") y las lecciones de fuero viejo castellano también. Como sabían los Sofistas y Wittgenstein, y como señala Pinker ("La estofa del pensamiento"), el uso mismo, por libre, cribará la utilidad y pertinencia o no de las expresiones que de diferente modo puedan aparecer como novedades chirriantes, etc. Por decirlo de algún modo, lo que tiene fuero siempre no es la lengua nacional o no nacional, sino el pensamiento racional.

-Hispanoamérica: como antes he señalado, la RAE ha hecho un buen trabajo con el "Diccionario panhispánico de dudas". La línea es exactamente esa, la de la unificación de/en la diversidad. Lo mismo, de otra forma, más aguda si cabe, ocurre con el español de Estados Unidos, hablado y escrito en contacto con el complejo inglés-americano. Todo esto, en lo que se refiere sobre todo a Suramérica, podría venir acompañado políticamente de la creación de una especie de Mancomunidad al estilo de la Commonwealth británica (algo que iría más allá de la actual Conferencia Iberoamericana anual de patio de colegio).

-Cultura básica: en tercer lugar, y finalmente, en consonancia con la limitación del papel de la RAE y con la importancia que tiene el español fuera de España, mi propuesta apunta a una reconsideración de los hitos de la tradición cultural española. La RAE y la relación actual con América son obstáculos a eliminar, o al menos a remover. Pero esta cuestión de la cultura básica añadida al aprendizaje del español es el punto clave para el logro de un valor añadido fuerte y complejo, en definitiva realmente útil, en la enseñanza del español. En concreto, y ahora más en la línea de Feijoo que en la de Mayans, para entedernos, se trataría de sumar pensamiento a la lengua, por así decir, y esto sin derivar en orteguismos supuestamente superadores. Hasta ahora, la tradición cultural española ha radicado especialmente en el Siglo de Oro, y en sus tardíamente sucesores siglos de plata (contemporáneo de los "resurgimientos" locales, tan criticables en aspectos básicos), bronce y laurel. El Siglo de Oro es sin duda un hito mayor, no solo a nivel literario, sino también pictórico y en alguna medida diplomático. Pero es un fin, no un principio.

Mi propuesta no implica tanto oponer un Feijoo a un Mayans como realizar una combinación de ambos asumiendo las limitaciones de nuestra tradición. Por tanto, con Mayans, empezaríamos por el Humanismo renacentista, cuyo colofón, sombrío y luminoso a un tiempo, sería el conocido Siglo de Oro. Pero con Feijoo, rechazaríamos la idea de que esto conforma una "ciencia española" que ya es toda la tradición española que hay que seguir, entre otras cosas, por cierto, porque el mismo Vives no pudo desarrollar en España ninguna tradición y apenas aparecen algunos pocos nombres en la lista de una posible ciencia o filosofía, escolástica o ya moderna, elaboradas en la España posterior a Vives. Solo tras el colapso del proyecto monárquico-imperial de los Austria, bajo la figura del científico Cabriada en Valencia aparecerán a finales del siglo XVII los "novatores" y la Regia Sociedad de Medicina y otras Ciencias de Sevilla y, en suma, la primera Ilustración española. La lectura de estos autores, y la del mismo Feijoo, así como la de Mayans, y la de los ilustrados españoles (los gobernantes y los simples escritores, las Sociedades Económicas, etc.), y la de los científicos y por así decir politólogos del siglo XIX tendría que conformar, en continuidad con el período del Renacimiento-Barroco, la tradición española moderna a añadir a la enseñanza y aprendizaje del español. Hasta ahora lo que se ha hecho es alcanzar la cima del Siglo de Oro y desde allí lamentarse, sin saber exactamente el qué y el por qué, de la decadencia española, cuyo regodeo último vendría a ser el "boom" latinoamericano.

Más bien se trataría, al contrario, de asumir las deficiencias y limitaciones que ya dicho Siglo de Oro acarreaba, y en seguir una tradición que no es inexistente en un periodo largo que no está vacío, y que por el contrario forma nuestra España actual de manera más reciente que la del Siglo de Oro, asumiendo también sus limitaciones y deficiencias para no redundar en mitologías que, por muy modernas que se presenten, no dejan de ser tales, regodeos de uno u otro cariz en el lamento por la decadencia a partir de un supuesto éxito irrepetible, como es el caso del siglo de plata (la generación del 27, vinculada a la 2ª República), etc. En este sentido, la ILE de Giner de los Ríos es por supuesto un elemento fundamental de nuestra vida contemporánea, pero con sus deficiencias y limitaciones, y con el antecedente verdaderamente más importante de la fundación de la Academia de Ciencias en 1840.

09/05/2010 13:49 procopio Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Biblioteca de la Ilustración española

Como complemento a mi versión del Spanish Education Project ofrezco muy sumariamente una lista de libros no publicados pertenecientes al periodo de la Ilustración española, que va desde la segunda mitad del siglo XVII hasta las Cortes de Cádiz de 1812. Como he dicho, se trata de libros en su mayoría no publicados, o de los que conocemos algún fragmento apenas en volúmenes recopilatorios o antologías en el caso de los más conocidos, como es el del gran libro hasta ahora de las Luces españoles, el "Teatro crítico universal" de Benito Feijoo. El hecho de que todas estas obras sean inencontrables, al igual que todas las obras ensayísticas del Renacimiento español (Vives, Pérez de Oliva, Huarte de San Juan, Mariana, Suárez; apenas están más publicitados Vitoria, Valdés, Gracián y Saavedra Fajardo), pone de manifiesto el conocimiento y trato de nuestra tradición moderna; pone de manifiesto, como ya he ido exponiendo en otros ensayos, el problema de nuestra modernidad.

Desde el punto de vista del Gobierno, tendría que ser la Dirección General del Libro la que mediante contrato con alguna editorial -y las hay hasta "amigas" de este Gobierno nefasto también en esto- publicase estas obras, las cuales tendrían que estar en todas las grandes librerías y en todas las bibliotecas de centros de estudio y formación, no solo universitarios.

Las obras son las siguientes (son ciertas, no me las invento; si el original es en español, no en latín, he actualizado la grafía). La lista abarca casi 150 años, esos años que siempre se han considerado casi como un erial:

-"Carta filosófica, médico-química", de Juan de Cabriada (Universidad de Valencia).
-"Philosophia libera" (1673), de Isaac Cardoso, discípulo de Cabriada y miembro de la Tertulia Sevillana (novatores).
-"Antorcha filosófica" y "Progressos", de Juan Ordóñez, miembro de la Tertulia Sevillana también (en mi curso de Filosofía de 1º de Bachillerato leemos un fragmento del primer libro).
-"Diálogos filosóficos", de Juan de Nájera (no sé nada de este libro).
-"Escudo atomístico", de Eugenio Guzmán.
-"Compendium philosophicum", de Vicente Tosca, el Padre Tosca, uno de los primeros urbanistas de la Valencia moderna.
-"Medicina escéptica" y "Filosofía escéptica", de Martín Martínez, el simpático médico madrileño director de la Tertulia Sevillana (no puedo asegurar estos datos), cuyas dos obras recibieron los elogios y defensa de Feijoo, dando inicio así a la obra de Feijoo.
-"Teatro crítico universal", de Benito Feijoo, el Padre Feijoo, natural de Orense, residente en Oviedo, protegido por el Reino hasta la época de Carlos III, muy leido hasta entonces, pero fuera de la Universidad, y ya apenas ni siquiera publicado después.
-"Oración sobre la elocuencia" y "El orador cristiano", de Gregorio Mayans, director de la Biblioteca Nacional, valenciano de Oliva contemporáneo de Feijoo, con quien polemizó.
-"Filosofía racional, natural, metafísica y moral", de Juan Berni, también de Valencia.
-"Poética", de Ignacio de Luzán.
-"Física moderna, experimental, sistemática", de Antonio Herrero.
-"Lógica moderna", de Andrés Piquer, médico valenciano vinculado a la Universidad.
-"El Pensador": no es un libro, era un semanario al modo del "The Spectator" de Addison. Dirigido por José Clavijo, traductor de Buffon y director del Jardín Botánico.
-"Discurso sobre economía política", de Enrique Ramos.
-"Testamento político del filósofo Marcelo", de Manuel Rubín de Celis, este es uno de los pocos títulos que tiene una cierta resonancia popular, imagino que originariamente madrileña.
-"Discurso sobre la educación popular", de Pedro Rodríguez Campomanes, asturiano, ministro "golilla" de Carlos III.
-"El Philoteo", de Antonio José Rodríguez.
-"Historia del derecho natural y de gentes", de Joaquín Marín.
-"Disertación sobre la libertad de escribir", de Valentín Foronda, de Vitoria.
-"Sobre la economía política", de Vicente Alcalá.
-"El Observador", de José Marchena, traductor de Lucrecio, "exaltado" en el trienio liberal (ya en 1820-23); no estoy seguro de que esto sea un libro, parece más bien un semanario al estilo del de Clavijo (ya entonces surgieron los Correos y Gacetas en Madrid, y el Diario de Barcelona).
-"Cartas político-económicas", de León de Arroyal, autor estudiado académicamente por el profesor Antonio Elorza, pero impublicado, ni a gran escala ni a media escala.
-"Discurso sobre la conveniencia de educar al pueblo para gobernarlo mejor", de Manuel de Aguirre (todavía se utilizaba el "gobernarlo" y no el "gobernarse", pero ya se estaba cerca).
-"Investigaciones filosóficas sobre la belleza ideal", de Esteban de Arteaga.
-"Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres", de Josefa Amar.
-"Memoria de la policía de los espectáculos" y "Informe sobre la ley agraria", de Gaspar Jovellanos, natural de Gijón, ministro "aragonés" de Carlos III, enviado al destierro por los afrancesados de Carlos IV y Godoy. De Jovellanos se conoce la publicación de sus diarios, y del primero de los libros citados. Pero es un autor apenas leido.
-"Teoría de las Cortes" (1813), de Francisco Martínez-Marina, que si no me equivoco era un militar miembro de las Cortes Constituyentes de Cádiz.

Como podemos observar, son libros que tratan de filosofía, física (faltan algunos de matemáticos, pero haberlos haylos), medicina, química, política, economía, derecho, educación, estética, parlamentarismo. Son libros modernos. Hasta 1750 abundan las obras de filosofía y ciencia. Después, las de política, economía y educación. Hay una sobre lógica, la de Piquer. Hay una escrita por una mujer, Josefa Amar, sobre mujeres. Hay dos o tres dedicadas a aspectos estéticos, poéticos y retóricos. Hay dos semanarios además de los diarios nacientes.

Temáticamente:

-la filosofía es: libre, escéptica, racional. Escéptica tiene aquí un sentido próximo a empirista, aplicable también a la medicina y a la naciente química moderna.

-la física es: moderna, experimental. Experimental fue el primer adjetivo del método científico. Es muy relevante el título de "Escudo atomístico": la ciencia es en su base atomística.

-la lógica es: moderna, aunque por lo que tengo entendido, Piquer, debido a su puesto universitario, era aun un poco ecléctico (mitad moderno, mitad escolásctico).

-la estética es: cristiana (no exactamente vinculada a la Iglesia católica), y se investiga filosóficamente.

-el derecho es: natural y de gentes (siguiendo en esto a la pionera tradición de Francisco de Vitoria), es decir, no divino (como era el derecho de los reyes).

-la economía es: política.

-la educación es: popular.

Hay cartas, discursos, disertaciones e investigaciones. Memorias e informes. Se piensa y observa. Hay diálogos y teatro, filosóficos y críticos (el término "crítico", aquí adjetivo que luego Kant hará mundialmente famoso como sustantivo, puede remontarse a Gracián). Se trata el asunto de los espectáculos. Hay informes públicos sobre leyes concretas. La lista finaliza con una disertación sobre las cortes democráticas modernas.

Pero la libertad, con la que empieza la lista, es solo en la práctica la de escribir. Aquí radica una de las limitaciones de las Luces españolas, puesto que la libertad de escribir de Foronda no es sino un último refugio -casi al modo cervantino- de una libertad más amplia, apenas tratada y reconocida en la España de entonces, cual es la libertad de conciencia, de religión, esto es, la libertad política y la tolerancia.

Como podemos ver, apenas hay libros de historia. Solo el que trata sobre el derecho es una "historia". Pero no faltaron historiadores ilustrados, como el sevillano Nicolás Antonio y su "Biblioteca Hispana" y sobre todo el valenciano Jacinto Segura.

¿Cuáles son mis preferidos o los que considero más relevantes, habida cuenta de lo que más conozco? Podemos agruparlos: en primer lugar, partiendo de Cabriada, todo el grupo de novatores, cuya cima es Martín Martínez, pero también los profesores de Valencia como Tosca, Berni y Piquer. En segundo lugar, apoyando de forma solitaria a los novatores, viene Feijoo, el gran escritor español por lo menos hasta 1860. En tercer lugar, contemporáneo de Feijoo, más interesado por las humanidades que por las ciencias, Mayans. Cabe destacar posteriormente a Clavijo y su semanario "El Pensador" y las obras estéticas de Luzán y Arteaga, que parten del "buen gusto" posterior a Mayans y que avanzan en el naturalismo. En quinto lugar, los tratados sobre economía política y educación popular de la segunda mitad del siglo XVIII, que culminan en Jovellanos, y que también recogen disertaciones sobre la libertad aproximadamente de conciencia y el semanario de Marchena, amén de la teoría política de uno de nuestros primeros "políticos", Martínez-Marina. Por tanto:

-Cabriada y la ciencia moderna en la Universidad de Valencia, novatores de la Tertulia Sevillana, Martín Martínez
-Feijoo y Mayans
-Clavijo y la estética (es la mitad de siglo, la época de Ensenada, bajo el reinado de Fernando VI)
-Rodríguez Campomanes y Jovellanos y la política moderna
-Martínez-Marina en las Cortes de Cádiz

Esto es solo muy aproximadamente. Los estudiosos, normalmente, suelen reducir el siglo XVIII a cuatro figuras: en la primera mitad, Feijoo por un lado y Mayans por el otro, escritores solitarios, con más o menos contacto con tertulias, universidad más o menos moderna y gobierno (Feijoo es sacerdote muy protegido por Felipe V, mientras que Mayans es un hijo de austracista reconvertido, temporalmente también en la administración de Felipe V). En la segunda mitad, Rodríguez Campomanes y Jovellanos, ministros ambos bajo Carlos III en tareas de gobierno, el primero más próximo al partido golilla y a Moñino, el segundo más próximo al partido aragonés y a Aranda. Algunos estudiosos se limitan a prolongar la línea de Feijoo que daría en Rodríguez Campomanes y la línea de Mayans que daría en Jovellanos. Siendo cierta en algún aspecto, esta hipótesis es demasiado reduccionista: Jovellanos es mucho menos "déspota ilustrado" que su paisano, y no menos interesado por la ciencia y la tradición empirista británica, de hecho bastante más que el más afrancesado Rodríguez Campomanes. En mi opinión, no hay tanto una prolongación de Feijoo a Rodríguez Campomanes y de Mayans a Jovellanos como un complejo, problemático pero también enriquecedor entrecruzamiento.

17/05/2010 22:57 procopio Enlace permanente. sin tema Hay 10 comentarios.


Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris