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Bienvenidos a "procopio: café filosófico". Desde febrero de 2005, un sitio en internet donde encontrarás artículos de diversa factura sobre política, filosofía, periodismo, literatura, deportes, educación, música. La polémica está servida, y si te disgusta mi petulancia, avisado quedas de que me guía la divisa de Montaigne: "Yo soy mi física y mi metafísica". O esta otra, leída en una camiseta: "Liberté de parole. Freedom of speech. Libertad del discurso".

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procopio: café filosófico

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2010.

El cielo de Adolfo Suárez

España, la Selección nacional de fútbol, ha ganado el Mundial 2010 disputado en Sudáfrica. Ha ganado su primer campeonato mundial. La Copa del Mundo ya está en España.

Futbolísticamente, la Selección, como ha dicho Xavi Hernández, no ha estado de sobresaliente, pero sí de notable. Ha sido el campeón menos goleador de todas las ediciones. El juego no ha sido el mismo que desplegó en la anterior Eurocopa 08, en la que salió también campeón, en un torneo dramático y excelente. El equipo de Del Bosque ha sido un poco más defensivo, con un jugador más por detrás del balón, un equipo más estirado en el campo y menos fiable que el equipo de Aragonés en la Eurocopa. Pero la esencia se ha conservado, los jugadores eran casi los mismos, los nuevos han aportado si cabe más calidad, y Del Bosque ha aportado su sello, en este caso su conocido y eficiente oficio, su viejo sentido del fútbol competitivo. Esto ha hecho ganar al equipo español un torneo que, sin duda, es lo máximo no solo en el fútbol sino en el deporte en general para todos aquellos que no somos estadounidenses.

La historia de la Selección en los Mundiales se resume relativamente bien: primer KO en 1934 en cuartos de final contra Italia, la actual tetracampeona. 4º lugar en 1950 en Brasil. Dos participaciones seguidas con posibles -se ganó la Eurocopa del 64- en la década de los 60, cuando el desarrollo económico. Y participación tras participación desde 1978, cayendo en primera fase, superando la primera fase, cayendo en cuartos de final como repetición por tres veces de la eliminatoria del 34, ganando todos los partidos de la primera fase, cayendo en octavos de final, no perdiendo ningún partido, pero sin lograr nunca el pase hasta las semifinales y la final, salvo en este Mundial 2010 que acabó bañado en oro.

Mediáticamente, desde el punto de vista de la opinión pública, el Mundial también ha dejado algunas leccciones curiosas. Para empezar, la situación nacional no era la misma que en 2008 o en 2006, cuando empezó todo con Luis Aragonés si exceptuamos el primer intento fallido de Camacho de lograr un equipo nacional de todos a principios del 2000.La situación nacional es de un 20% de paro, un 30% de pérdida de calidad de vida medida en renta, más de un 30% de fracaso escolar, una manifestación secesionista en Barcelona el día antes de la final del Mundial, la amenaza terrorista que no cesa, etc., etc.

Si algunos dijimos NO cuando el Sr. Presidente del Gobierno dijo tras el logro de la Eurocopa 08 que "ahora a por el Mundial" es porque tras aquel logro, este inepto que habita La Moncloa, aun fue más arrogante que de costumbre y más incompetente, y dijo aquello tan ufano de que íbamos a superar a Alemania y Francia tras haber superado a Italia. A aquel que dijo que ellos no se disfrazan, cabe recordar a los periodistas disfrazados en la final del Mundobasket 06, que ha enseñado el camino tras el Oro mundial de balonmano al equipo de fútbol. Íbamos a superarlo todo cuando desde el verano antes de las elecciones generales de 2008 la crisis ya había empezado y fue una irresponsabilidad de la prensa decir que no se oía nada salvo el silencio de las tumbonas y no informar de esto, y es algo así como un delito que el Gobierno negara la crisis hasta bien entrado el 2009 cuando el paro ya rozaba el 20%, doblando la tasa de aquel verano de 2007. Negaron la crisis, chulearon en el extranjero y en el interior, cambiaron de gobierno al año de las elecciones, pero la única verdad era que el PP es un partido fascista e ilegal. En esto no hubo diferencia alguna entre el Presidente y la Vicepresidenta del Gobierno. Hasta tal punto ha llegado la irresponsabilidad que los Presupuestos Generales aprobados por Psoe y nacionalistas en septiembre de 2009 eran irreales, ficticios, mientras unos y otros se ponían a cantar la Internacional marxista o tomaban el camino de la secesión, hasta que en mayo de 2010 el corazón de Europa y la primera democracia del mundo dijeron basta e impusieron la toma de medidas que había estado pidiendo el Pp desde septiembre de 2008, y que fueron infelizmente y mezquinamente rechazadas hasta una semana antes del famoso "decretazo".

Por tanto, la circunstancia nacional era en junio de 2010 bien diferente a la de dos años atrás. Quizá en el Gobierno se habían creido que los éxitos deportivos (mencionaré cosas nunca antes logradas, es decir, el Oro -que fue mundial- en balonmano, el Mundobasket, el título de F1, el Europeo de voleibol) eran reflejo de los presuntos éxitos de su primera legislatura, y que la Eurocopa 08 la ganaron ellos como el franquismo había ganado la suya en los 25 años de paz (es muy ilustrativo leer la crónica del ABC de entonces), pero ahora ven que no, que el proceso inverso de paz se había acabado tras el atentado en el aeropuerto de Madrid aunque continúe en las esferas de la mediación internacional, y que al seleccionador no hay que decirle desde el teléfono ministerial a quién tiene que poner o a quién tiene que sacar. Este intervencionismo, reflejado en la prensa y en la opinión pública, siempre había propiciado los fracasos de la Selección de fútbol, particularmente porque es la que más gente sigue, porque es la que casi toda la gente sigue.

Por tanto, dije no, porque la Copa del Mundo es maravillosa, pero no hay selección si no hay país, no hay oro que pueda valer si no se hace valer. La intrahistoria de este Mundial no la puedo contar, porque ni yo mismo sé muy bien qué pasó, qué tuve que hacer o qué pensé, pero la extrahistoria, visible en el recibimiento en las calles de Madrid al equipo campeón el día lunes 12 de julio de 2010, la contempló todo el mundo.

Como una cosa es el Gobierno, y otra el deporte, pues el equipo fue haciendo su juego guiado fundamentalmente por la Federación, que ya antes de la Eurocopa 08 había contratado a Hierro como director deportivo y a Del Bosque como sucesor de Aragonés. Los medios de comunicación le siguieron, recayendo en los mismos errores del pasado, que tuvimos que volver a señalar, pero ahora con menor coste dado que ya se había ganado un título y el equipo por sí mismo podía funcionar en cualquier circunstancia. También la gente sabía más. De hecho, unos cuantos lo llevaban sabiendo desde hacía mucho tiempo, sabían valorar lo que tenía valor y sabían qué era lo que fallaba, yo en concreto desde los octavos de final del Mundial 90, que vi en una plaza de Atenas una calurosa tarde de finales de junio. Cuatro afrontó la retransmisión de la Euro 08 con una seriedad alejada de la estupidez del Gobierno al que apoya; la prensa deportiva, enriquecida con un Segurola que llegó a Marca tras su salida de El País, dejó de ser en cierto modo una reserva de veteranos sin ningún sabio consejo que dar porque incluso lo que habían ganado lo despreciaban.

La retransmisión del Mundial fue a parar a Tele5. La Sexta había dado el Mundial 06, sin éxito para la Selección y con un triunfador falso e infame. Tele5 fichó a Paco González, que se había ido de la Ser. Otra vez, como en la Euro 08, el comentarista principal fue Camacho, un tipo que está bien en cualquier medio de comunicación siempre que apoye a España lealmente. El ejercicio de Tele5 ha sido correcto, funcionalmente correcto, sin las estridencias que caracterizan a la cadena, con un racional seguimiento por parte de González, aunque demasiado intervencionista otra vez en ocasiones, lo cual paralizaba a veces el juego del equipo otra vez. Sin embargo, tengo que decir que le hice caso dos veces y me dejé llevar, una fue cuando sugirió la salida de Llorente contra Portugal, y pronto llegó el gol de Villa en una jugada que inicia Alonso, y que decide no obstante Iniesta -aquí intervine yo sigilosamente con un suave "tú, tú..."- antes del toque penúltimo de Hernández y el doble remate de Villa, y la otra fue con el córner de Xavi Hernández que, lanzado bien arriba, acabó en el golazo de Puyol.

Toda la prensa española, regional, local, nacional, deportiva, y la extranjera, se hizo eco del triunfo español. No fueron titulares demasiado originales, "Campeón" o "Campeones" fue lo más escrito. Me gustó el de The Lance, de Estados Unidos, que a pesar del pobre bagaje goleador apreciaba el juego español afirmando que había revalorizado el espíritu mundialista, así como el de Los Angeles Times: "The long wait is over". También me reconocí en el de Le Parisien: "L´Espagne dans la legende". Hubo otro muy parecido: "Les espagnols dans la legende". Ha habido tantas cosas y tantos detalles que es imposible atenderlos a todos si no es que uno trabaja de eso. Llama la atención, obviamente, que The Independent de Londres sacase en portada nada más que una foto de Mandela, resaltando la oganización sudafricana, sin mencionar quién había ganado el Mundial, o que el domingo de la final The Times no llevase la noticia de la final en portada. Londres debe de estar de alguna manera en la intrahistoria de este Mundial, pero ya digo que no tengo ni idea de en qué sentido. Los demás diarios londinenses publicaron lo que todo el mundo publicaba, el día de la final y el lunes siguiente. Especialmente intensos, de los que yo vi, estuvieron The Daily Telegraph y The Guardian. Un diario deportivo italiano remarcaba que España era también campeona del mundo, además de europea.

De la prensa de información general española, cabe destacar el titular de El Mundo: "Nuestra España...de aquí a la eternidad". El Mundo, hasta donde yo sé, está muy implicado en la intrahistoria de este Mundial, y aquí incluyo en menor medida a Marca. Pero ya he dicho que no puedo explicar mucho más. Lo que me parece, sin embargo, es que el resultado extrahistórico le debe más aparentemente al diario ABC, como visiblemente se pudo apreciar el lunes día 12 de julio al regreso del equipo a Madrid. Si durante la Eurocopa 08 se pudieron ver todavía algunas banderas tricolores de la República del 31, muchas banderas con el emblema del toro de Osborne -una marca comercial de vinos, después de todo-, varias banderas preconstitucionales o franquistas del águila, algunas de países de gente inmigrada a nuestro país, y otros símbolos y lemas un tanto extremos ("No parar hasta conquistar" era el más llamativo), en esta ocasión la mayor parte de banderas en Sudáfrica y sobre todo en Madrid el lunes día 12 de julio eran banderas nacionales con el escudo de la Corona constitucional, eran banderas constitucionales, banderas nacionales, más alguna con el toro, con el águila, con el escudo del Real Madrid, alguna asturiana, alguna catalana, y alguna sudamericana, más chupa-chups de plástico gigantes de la época de Cruyff en el banquillo del F.C. Barcelona.

La bandera nacional de la Constitución de 1978 no es precisamente la bandera tricolor del 31 ni la "legal" del 36. Lo siento mucho. Es la bandera con la que se sublevó "manu militari" el General Franco como ya he escrito e intentado explicar en otros comentarios. Es la bandera del bando nacional con el añadido de la Corona surgida, "ex novo" en la figura de Juan Carlos I, de las Leyes Fundamentales de 1947 y 1967. Es la bandera franquista remozada en constitucional por medio del Reino o Estado monárquico establecido y previsto en ambas leyes franquistas y vigente con el Rey Juan Carlos I como Jefe de Estado desde 1975 a 1978. Simplificando, en estos tres años se pasa del águila franquista, que todavía sella la Constitución de 1978, a la Corona constitucional, que aquélla implanta como Jefatura -que ya era en la previsión de las leyes fundamentales de Franco del 47 y del 67- de un Estado ahora constitucional y democrático.

Era más o menos la bandera del Reino de España desde que la impuso Carlos III como pabellón naval en 1783, tras la victoria de los nuevos Estados Unidos de América sobre Gran Bretaña, y recogida como bandera nacional en la Constitución de 1812. Es la bandera del himno nacional, el himno de los "jovellanistas" y no el de Riego, La Marcha Real, bien hermosa cuando es bien entendida.

Está claro que, siendo el Rey Juan Carlos I, como sucesor designado por Franco, pero no Franco directamente, el que reinstaura la democracia, en la forma de Reino constitucional, el diario ABC de Madrid, diario monárquico por antonomasia, es el que más tiene que ver con la imborrable celebración en las calles de Madrid de tanta gente y de tantas banderas nacionales en el lunes 12 de julio de 2010.

Se ha ganado un Mundial en Sudáfrica, pero esta vez el país unido por el deporte ha sido España, la hemos vivido nosotros, tal enorme alegría, como quizá nunca desde la Transición -y no hablaré del Alzamiento Nacional, porque eso supuso una guerra, ni del Desfile de la Victoria, porque era tras la guerra; pero quiero que quede claro que la Transición no es anti-franquista, sino una continuación del franquismo más o menos exitosa. Políticamente, esta Copa del Mundo pertenece a Adolfo Suárez.

El hecho de que el diario ABC no hubiera aparecido de esta forma en las calles de España hasta hoy es culpa suya también, como he dicho antes a propósito del intervencionismo, manipulación y demagogia del Gobierno sobre todo socialista y de toda la prensa. Ortego, su jefe de deportes, se ha subido ahora al carro del buen hacer (ha estado colaborando en Marca, bajando un poco al barro después de tanto postín en su diario y en la Ser), y se ha subido bien. Les hemos ayudado, y por supuesto por nosotros no iba a dejar de ser. Muy posiblemente Del Bosque sea un típico lector de ABC post-transición.

No deja de ser ilustrativo que las celebraciones del lunes 12 de julio en Madrid, en las que, repito, la mayoría de banderas eran todas iguales, banderas nacionales al viento, banderas españolas con la Corona constitucional, limpias y sanas, claras y brillantes, portadas por gente esforzada y alegre, no fueran retransmitidas por la cadena de TV La Sexta, tengo que decir que para mi sopresa, seguramente porque la televisión tricolor, la televisión comunista, la televisión separadora (¿vale la pena fichar al bueno de Andrés Montes, que algo unía, y luego matarlo a traición de miedo?) y confederal no consideró suyo ni el triunfo, ni el país, ni el símbolo. Niegan la propiedad privada, salvo la que es privativamenye suya. Su diario hermano, Público, "el diario del pueblo", del público y de lo público, lanzó su mezquino desprecio a la victoria del pueblo. También faltó alguna autonómica. Son el Gobierno, versión Guerra, una vez amortizado, de la forma que hemos podido comprobar, el felipismo. En cambio, estuvieron todas, desde Tele5, Cnn+ y Cuatro hasta Antena3 -que fue por donde seguí mayormente la velada, ¡con el hijo de aquel que cantó el gol de Zarra!- y Veo7, pasando por Intereconomía y Libertad Digital.

Pero el hecho de que la fiesta en España fuera el reflejo acaso de lo que prensa cada día el diario ABC exige una posterior reflexión, de la que solo esbozo aquí lo siguiente.

El periódico, fundado en 1903, es un diario conservador surgido en pleno auge del maurismo, y es por tanto el que más tiene que ver con la bandera nacional actual, en su doble sentido franquista y monárquico-constitucional. Pues por maurismo entendemos un conservadurismo liberal no siempre ligado a pies juntillas con la Corona de 1876, sobre todo en la cuestión militar, aunque puede que con la aparición de Dato, luego asesinado también, el diario tendiera al idoneismo, como es su fama hoy en día. En cualquier caso, es el ABC quien facilita la sublevación franquista mediante el alquiler del famoso "Dragon Rapide". Para mí es el mejor periódico en cuestiones de Bolsa, y cabe recordar que fue en casa de un "broker", diputado de la Ceda (AP), donde se empezó a organizar la sublevación. Luego el ABC fue el diario franquista por antonomasia, muy Calvo-Sotelo, en tanto que había sido algo maurista en la monarquía y monarquizante en la república, digo, porque por supuesto bajo la dictadura la libertad de prensa era bien limitada. Posteriormente el diario será juancarlista, pero, como monárquico de toda la vida a pesar de todo, cosa que le costó a veces censuras en el propio franquismo, este papel se lo traspasó Anson al diario La Razón, fruto tardío y global del ABC, un diario más estrictamente franquista si cabe que el mismo ABC, más maurista, de un conservadurismo más heterodoxo, pues el ABC, me parece, pronto había preferido, tras el batacazo de Maura en 1909, el idoneismo de Dato, hasta hoy. La Razón tituló por cierto el lunes 12 de julio: "¡Gracias, España!". Todavía le doy vueltas a este extraño titular. ¿Es Juan Carlos I quien habla, ya que no pudo presenciar la final en Johannesburgo? ¿Es el pueblo que se agradece a sí mismo su valor? ¿Es Dios, ahora que el socio del periódico es el diario de El Vaticano? ¿Es Suárez, si aun recuerda algo? Por tanto, la reflexión concluye en que, tanto como el ABC, es La Razón quien prensa cada día, con más o menos acierto, aquella España del lunes 12 de julio de 2010, y el diario que sale, junto al ABC, como gran triunfador periodístico de este Mundial, del pueblo español, de la Nación, de aquella tarde y de aquella noche. Claro que, como he dicho, en la intrahistoria está muy implicado El Mundo, que por cierto viene a ser el diario más suarista, y si este Mundial pertenece a Suárez en lo político, ¿no tendría que pertenecer al diario El Mundo en lo periodístico? Pero no, porque El Mundo tiene serios problemas con la extrahistoria de este Mundial del mismo modo que posee graves defectos en su orientación política internacional y en algunas cuestiones de política interna. Suárez pudo cometer alguno de estos errores en su etapa de Gobierno, en circunstancias de una dificultad y exigencia mucho más extremas, con un bagaje menor, digamos, pero su obra y su intención fueron la España constitucional que solo ABC y La Razón logran prensar cada día, y no esa irresponsabilidad de fondo que caracteriza al diario El Mundo y que yo resumiría en el hecho de apoyar una derecha europea pero preferir una izquierda estadounidense, cosa que suele llevarle a contradicciones flagrantes y errores de bulto en el orden interno nacional, tomando el camino de lo que Zweig llamaba "la piedad peligrosa", confundiéndola demasiado frecuente y reiteradamente con un presunto progreso, cándido optimismo fautor de múltiples tropelías, en realidad, como tantas veces se ha comprobado en la historia de España. Desean ser ante todo "demócratas", pero como suele suceder resultan bastante menos democráticos que los "de derechas" o republicanos, apelativo que sin embargo a veces invocan cuando hablan de la monarquía, del mismo modo que irresponsablemente arremeten de vez en cuando contra Franco, su guerra y su dictadura, heredando "pro domo sua" su legado, eso sí. Como esta moral es la que representa -no diré que llegue a prensarla, porque va de suyo que es imposible en democracia- ciertamente el diario El País, El Mundo suele resultar estéticamente una mera copia del original a la que van a parar tantos rebotados de la original infamia. Por eso el triunfo, la victoria real, extrahistórica, no es suya por mucho que hayan invocado a "nuestra España" en la hora del éxito. ¿Cabe esperar que no tengan que pasar tres décadas, como han pasado tres décadas para que el honrado pueblo español que empieza en Franco y acaba en Suárez saliera felizmente a la calle, para que sus virtudes de fondo se impongan en toda circunstancia a su doctrinarismo liberal, a su usual acomplejamiento y simplismo pseudoprogresivos?

También debo mencionar que aun con el Mundial empezado estuve más atento a la final de la NBA entre Lakers y Celtics hasta el mismo día del debut de España, mientras yo dormía porque la madrugada anterior había estado viendo el Game 6 de unas finales históricas. En la madrugada del jueves al viernes ganaron los Lakers el 7º partido con un Gasol finalmente estelar, cosa que el sábado solo fue portada en gran formato y fotografía justo en estos dos diarios (no vi los de Barcelona, pero allí en todo caso solo sería por lo local), el ABC y La Razón, de los grupos mediáticos Vocento y Planeta, con sedes en Madrid y Barcelona respectivamente, con titulares bien bonitos como por ejemplo "Furia española en Los Angeles" en ABC.

¿Qué grande es nacer español? Eso exclamó el narrador del España-Holanda en la radio del mismo grupo que La Razón y Antena3TV. No lo recuerdo, no tuve esa sensación, no tuve ese pensamiento, todo iba, todo fue muy rápido, o quizá es que es una sensación que no cuajo en pensamiento. Desconfío de los que la tienen cuajada, porque yo no la tengo. Quizá algún día. Quizá si no vuelve a haber 20% de paro, 30% de fracaso escolar, amenaza terrorista y vulneración de derechos fundamentales. Quizá es que yo me dediqué al basket y aquello sí lo sentí más personalmente, y esto no. Quizá es que yo he nacido en Barcelona, Clínica del Pilar, calle Balmes con plaza Molina, un domingo a la una del mediodía de un 3 de febrero de 1974 y estoy harto de nacional-istas. Quizá, quizá, quizá...

Pero puedo tener, no obstante, otra sensación bastante más fuerte, aunque no menos ligera, que se asemeja más a lo que más o menos sentía realmente durante el periodo posterior al grito del gol de Iniesta y al gesto de rabia cordial que hice inmediatemente y semi-conscientemente al vecino y amigo en cuya casa acababa de hacer-ver el gol. El partido no había acabado aun, pero estaba casi hecho. Muy hecho. Fue salir a la terraza, en una planta baja, junto al mar, un poco mirar al cielo, entre feliz y estremecido, arriba, con otros vecinos, muy ligeramente, pero demasiado rápido, todo iba demasiado rápido, no hubo periodo, no lo escuché, intenté respirar suavemente y profundamente en solo un instante el aire fresco de España entera, el infinito cielo oscuro de mi país, del universo entero hasta donde la vista y el pensamiento alcanzan, si es que en ese momento me quedaba pensamiento; intenté ver, cuidadosamente, el final del partido, la Copa del Mundo, la Dorada, la más hermosa de todos los deportes incluidos, diría yo, los norteamericanos, locamente cuerdo en un rincón de mi pueblo, gritando a una vecina separatista que cambiase de bandera, corriendo a casa de mis padres junto a la playa en la noche de todos los tiempos.

¡Qué grande es el cielo de España, siempre abierto en la noche del mundo! Eso fue más bien lo que sentí, Alfredo.

¡Qué grande es la tierra de España, áspera pero querida, bajo el sol del universo!

Qué bello es vivir. Qué bella fue nuestra infancia.

Me lo creí en seguida, porque Andrés Iniesta finalmente me lo explicó, porque era el que tenía que explicármelo, al fin: que simplemente era su amigo, que Dani Jarque era amigo de Andrés. Que eras tú, Andrés. Ah. Fue más tarde, y cuando me levantaba los días siguientes, cuando realmente costaba de creer. Sigue siendo asombroso, gracias a Dios. Ahora suelo comprar La Gaceta de Intereconomía. Juro por Dios que en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 2010 dejaba de vivir. Pero ahora estoy vivo. Maltrecho, pero feliz en este caso.

01/08/2010 17:10 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña (y II)

Después de cuatro años se hizo pública la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Recurridos unos 110 artículos por el Partido Popular, casi la mitad, la sentencia anula 14 artículos total o parcialmente y somete a interpretación conforme a otros 27. Son 40 artículos directamente afectados. De resultas, quedan afectados transversalmente unos 90 artículos de los 110 recurridos. El recurso del Defensor del Pueblo, que es la vía que tomó Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, fundado unos días después de la aprobación en referéndum del Estatuto, pronto será resuelto también. El Defensor del Pueblo también recurrió unos 110 artículos.

La sentencia es de mayoría progresista y puede decirse que aunque salvaguarde en su puro hueso la nación española, abre varias puertas a que se quede sin carne. Tiene cuatro votos particulares conservadores, singulares y acerados. Estoy particularmente de acuerdo con el voto particular que afirma lo evidente: no ya el Estatuto sino el propio TC se ha erigido en legislador constituyente, usupando tal soberanía al pueblo español, a esa nación española que es declarada vacuamente como única e indisoluble.

El voto de los 14 artículos anulados contó con un resultado de 8 a 2. Gay, un progresista del Colegio de Abogados de Barcelona, estaba dispuesto a admitir en su plenitud político-jurídica la nación catalana, aunque al parecer es reticente al capítulo de derechos "progresistas" que el Estatuto incorpora en consecuencia. Un galimatías, vamos. Un voto conservador fue también en contra, insatisfecho supongo por el hecho de que el Preámbulo en el que se declara tal nación catalana no sea anulado constitucionalmente y solo sea declarado carente de toda validez jurídica interpretativa. El hecho es que después de declarar tal Preámbulo carente de validez jurídica interpreativa, la sentencia redactada por la ponente Casas, presidenta progresista del TC, señala que esa declaración preliminar del Estatuto inspirará la legislación autonómica. Son párrafos contradictorios, uno después del otro, pero así está la lógica en Zapaterolandia.

Del mismo modo, se anula el artículo 6.1, que venía a estatuir todo el proceso de normalización lingüística, y se declara al castellano como lengua vehicular. ¡La Constitución hecha realidad! Pero acto seguido se niega el derecho constitucional de los padres a elegir la educación de sus hijos (la libertad de enseñanza no es solo organizativa, aunque en verdad con esto bastaría, porque el bilingüismo constitucional no deja de ser una mera cuestión organizativa) y se afirma que el catalán será el centro de gravedad de la educación, la administración, los medios de comunicación, etc. Todos los pro-Estatuto se apresuraron a declarar que todo sigue igual y que el TC avala la flagrante discrimación, tildada de positiva. Parece que la ignorancia de la sentencia del TC de 1994 por parte de los poderes públicos autonómicos de Cataluña sobre esta misma cuestión no ha hecho mella en el optimismo cándido del TC, que esta vez se atreve un paso más y declara no ya el apoyo discriminatorio al catalán sino su gravedad central, ¡despúes de afirmar el bilingüismo vehicular oficial!, que es como decir que el castellano no forma parte de la tierra, solo es aire, algo que se habla pero que no hace, un sonido como el canto de los pájaros o el ladrido del perro. O sea, que se queda otra vez en la calle.

En consecuencia, se declaran constitucionales cosas que evidentemente no lo son, como pruebla la sola lectura de la Constitución. La bilateralidad, la proyección exterior, etc.

Solo se anula la parte del poder judicial, seguramente porque de todas es la única que conocen los magistrados y la que les podría afectar profesionalmente. Zapatero ha dicho que la declaración de nulidad solo es formal, pero eso es pura ignorancia fruto de la dejadez de responsabilidad de la sentencia. Lo que ha dicho el TC es que eso no es constitucional, y que si acaso pónganse de acuerdo en las Cortes Generales para reformar la ley del CGPJ. El problema es que este Estatuto es ya una ley de las Cortes Generales, y una reforma del CGPJ en el sentido del Estatuto sería sustancialmente inconstitucional lo mismo que este Estatuto. Claro que si imaginamos que el PP y el PS se podrían poner de acuerdo para una ley así, nadie recurriría, salvo quizá el Defensor del Pueblo -designado por ambos partidos, en cualquier caso, y que es casi lo único que sale totalmente sano de la quema articulada del Estatuto aprobado en Cortes-, y de hecho ya no valdría la pena ni la Constitución, y lo que habría que reformar, no serían leyes orgánicas, como ha prometido Zapatero, sino la Constitución toda, como ha reclamado Montilla. La nulidad constitucional del poder judicial del Estatuto es una nulidad de contenido, como lo sería en una ley orgánica del poder judicial que lo conferedalizase, como había hecho el Estatuto, por mucho que en el Estatuto solo esté el PS y en esa supuesta ley orgánica del poder judicial pudieran estar PP y PS. ¿Se entiende ahora por qué se decía que el Estatuto era un fraude de ley, una reforma encubierta de la Constitución, a la par que un fraude electoral en el ámbito autonómico, un fraude a la alternancia política, como he sostenido en otro texto?

Apenas salvaguardados hasta próxima noticia los poderes soberano y judicial de la Constitución, la sentencia dibuja claramente un Estado que no es el de las Autonomías sino confederalizante. En nuestra historia constitucional hemos pasado de un Estado centralizado a un Estado federal, salvo en los periodos no monárquicos, cuando se pasaba de un Estado federal a uno confederal. En estas estamos. En ocasiones, solo queda el Rey, como una especie de cuasi-soberano.

Esto se aprecia muy bien en el plano del poder gubernativo. Admitiendo la bilateralidad, la sentencia rompe la unidad administrativa del Estado. De ahí que España solo sea un Estado burocrático, y Cataluña pueda ser en cambio una nación política, como ha sostenido ni más ni menos que el presidente del Gobierno, que según dicen era profesor de Derecho constitucional. Tantos años canonizando demócratas, ilustrando al país, sosteniendo la democracia y sus instituciones, para esto. En España no hay más que una nación, y es Cataluña. Eso dicen el Psoe-Erc-Ciu-Iu, etc.

Así, por tanto, inspirándose en las grietas abiertas en el poder legislativo nacional, el Parlamento autonómico de Cataluña puede dedicarse a la proyección exterior a todos los niveles y efectos de forma separada del Ministerio de Exteriores, se relaciona con el Gobierno de la nación de forma separada de las otras CCAA, y a veces solo directamente con el Rey en el caso más grave de todos, que es el del referendum. Sería inverosímil ver al Rey firmando una declaración o petición de independencia del Parlamento de Cataluña, pero hacia eso potencialmente va el Estatuto aprobado, y llegados a este caso, quizá el Rey lo que tendría que hacer sería coger el tren otra vez hacia Lisboa.

En la oscuridad de este Estado-Inquisición, el oasis resplandece luminoso con su nueva ordenación territorial; una vez quebrada la unidad política, cabe romper la unidad administrativa de demarcación. No más provincias, sino vicarías, como en los viejos tiempos, ¿qué tiempos? Pero ya han avisado que no, que la Inquisición quiere su parte, sobre todo electoral-gubernativa. Nos vemos en los juzgados.

En fin, está la cuestión económica. Aquí también hay algunos recortes al derroche de fantasía estatutario. Impuestos, financiación: se dejará hacer, pero hasta cierto punto. La unidad meramente funcional del Estado sale no obstante tocada, más tocada de lo que ya estaba. A todo esto, España, y Cataluña especialmente teniendo en cuenta su fama económica, lleva dos años económicamente paralizada.

La sentencia ha salido adelante gracias a que un voto progresista se avino a salvaguardar la unidad de la nación española haciendo admitir a un voto conservador todo lo demás. O dicho de otra manera, gracias a que un voto conservador convenció a un voto progresista de salvaguardar la unidad de la nación española admitiendo por su parte todo lo demás. Demasiado en juego para tan poco pacto entre el progresista Aragón de Córdoba y el conservador Jiménez de Sevilla, ambos de Andalucía aunque el primero afincado en Madrid. La sentencia del TC, en su resultado final, ni siquiera homologa el Estatuto de Cataluña al no menos parcialmente inverosímil Estatuto de Andalucía también recientemente aprobado.

Han tardado cuatro años. Quizá no convenía electoralmente al Psoe que saliera antes de las elecciones de 2008. Ellos mismos dilataron la sentencia y la renovación de los miembros del TC, porque los veían favorables. Hasta que en marzo pasado se vio que el Estatuto no iba a ser aprobado integralmente, que no era íntegramente constitucional. Solo se ha declarado inconstitucional la parte del poder judicial, el monolingüismo oficial y se ha dejado sin validez jurídica interpretativa el Preámbulo, pero aun estas cosas con importantes matices que acabarán solventándose mal y tarde otra vez en los juzgados. Entonces, cínicamente, Montilla y compañía reclamaron rápidamente la renovación del TC. Ahora simplemente poco menos que se declararon en rebeldía. La manifestación de del 10 de julio, sostenida su propaganda por la televisión y radios que todos pagamos, es una manifestación delictuosa y ridícula. Es ridículo ver a un anciano que nunca habló de nación, aunque preparó el terreno, encabezar una marcha de tal nación después de haber sido durante más de 20 años su presidente; diríase que más bien parecía la exaltación lejana de una república bananera, con sus caciques entrados en años que gobiernan siempre y a la vez siempre son las víctimas con derecho a ocupar la calle. La burocracia con pancartas. No podía faltar el obrero descamisado en el delirio nacionalista-soviético de los PPCC, y ese es Montilla. Así cualquiera, y así estaba de llena y despreocupada de tan altos designios la hermosa playa veraniega de mi pueblo a la misma hora y en el mismo día. Eso es hacer el ridículo un día sí y otro también, como nos advirtió Tarradellas. Ellos sabrán. Nos iría mejor a todos si devolvieran el crucifijo al Ateneo barcelonés y volvieran a misa los que quieran. El Periódico sacó sus dos ediciones muy indignado, la catalana con un Prou catalán, y la castellana....con otro Prou catalán. Eso lo dice todo sobre lo que pasa y deja de pasar en Cataluña, desde luego.

Bien, pues esto es el progresismo. Anuncian más mal tiempo con un TC más progresista. Yo no sé si esto es el Compromiso de Misouri, o el caso Nebraska. Ni el juez Holmes nos sirve en este caso, porque el debate nunca es racional. Apaguemos la luz, y si quieren jugar al hueso, al hueso jugaremos. ¡También tenemos sentimientos, uhm!

04/08/2010 13:36 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


He sido yo (testimonio)

Decía Daimiel, el periodista especializado en baloncesto, que mucho antes de seguir la NBA él era seguidor del Atlético de Madrid. Del mismo modo, puedo decir que mucho antes de dedicarme al baloncesto yo me dediqué brevemente a otros deportes, como atletismo y natación. Al que más tiempo dediqué fue al fútbol, dos años, jugando como lateral derecho con gente dos años mayor de mi edad. Pero esto ya lo he explicado creo recordar en otro post.

Pero lo que no he explicado quizá es que antes de tener una bandera del Barça cuando la Recopa del 82 o así, mi primer uniforme de un equipo de fútbol fue el uniforme completo de la Selección Española que me regaló mi padre cuando yo debía tener entre 4 o 5 años. Un uniforme muy querido por mí, todavía con las medias negras y el águila en el escudo -que lleva como sello oficial la original Constitución de 1978-, de una textura rugosa pero especialmente mágico o mítico. Me lo puse alguna vez, pero como era el único de mis amigos que tenía uno así, pues fui dejando de ponérmelo hasta que ya me venía pequeño cuando el Mundial 82 del Naranjito, una mascota cuya serie de dibujos animados apenas seguí, pero que nos sirvió para jugar muchas veces como si yo fuera un monstruo apodado "Naranjito" que perseguía a mis amigos, compañeros de clase, una vez que ellos, estando yo en el suelo, me llamaban "¡Naranjito, Naranjito!" y yo me me transformaba como Hulk en aquella mascota. Bueno, esto es tan patético como el hecho de que en Primero me adjudicara la capitanía de un equipo o algo así de por vida (hasta Octavo), lo cual implicaba el derecho a elegir primero, o como el hecho de que en Segundo el maestro a instancias de mi madre me prohibiera escribir sobre fútbol en los textos libres que había que entregar los lunes, y como yo cada lunes hacía hasta entonces.

Tras la infravalorada Eurocopa del 84, con final amargo en París, quité mi poster de Platini -que dice mi hermana recordar, porque yo no, seguramente recortado de un "Don Balón"-, y ya con 10 años, me pasé al basket. El "boom" de entonces, digan lo que digan, fue superior al actual. El actual, con los Oros consabidos y tan largamente deseados, ha sido sobre todo económico y en cierta medida profesional, quiero decir a nivel mediático, internacional, etc. Pero el "boom" de fichas federativas, de competiciones escolares, incluso la misma creación de la ACB, son de aquella época. El "boom" del basket de los 80 fue lo más importante deportivamente antes de Barcelona´92 y después, diría yo, de la Eurocopa del 64. A "Don Balón" le siguió "Gigantes".

No he tenido otra camiseta de un equipo nacional hasta que en el verano de 2005 me compré en Castellón una camiseta de la Selección de baloncesto. Para la gente del basket, evidentemente, ganar un Mundial, un Europeo, jugar aquella final de Pekín´08, ha sido toda una reivindicación personal, deportiva y nacional. Estar en cuatro finales seguidas, superando las semis y finales seguidas de los años 82-84, ha sido posible. De todo esto, me quedo con el Mundobasket, porque fue el resultado de muchas cosas y el principio de otras. El Oro europeo, que en mi opinión, España ya tendría que haber conseguido antes, fue apabullante y espectacular, si cabe más personal, pero por lo mismo me dejó un regusto agridulce. "Nosotros, que somos los de entonces...". Realmente, solo nos faltaría ganar el Oro olímpico, que sin duda es de lo más difícil de ganar en todo el mundo del deporte.

Los que ya lo han ganado todo son los del fútbol. Oro olímpico (sub-22, o universitario, eso sí), Eurocopa y nada más y nada menos que Mundial. El Mundial de fútbol, la Copa del Mundo de fútbol, que es como decir... nada, salvo quizá algún título profesional en las grandes ligas de los EEUU de América. Ganar la Eurocopa´08, después de tantos años del primer título, logrado sin duda en un contexto histórico diferente, fue casi como ganarla por primera vez. Pero la Copa del Mundo de fútbol ha sido sin duda la primera vez. Qué vez, por cierto.

Todo esto, sumado a otros triunfos en tenis, ciclismo, motor, etc., han hecho que la prensa hable de una Edad de Oro del deporte español. Voy a ser cauto, porque además es medianoche, pero, fui yo el profesor que en Castellón motivaba a los alumnos diciéndoles que así no iban a ganar un Mundial en la vida, y que yo sabía cómo ganar un Mundial... ¿Tendrá algo que ver que me echaran de un bar siendo ya profesor de IES cuando el equipo de tenis ganó su segunda Davis, y que ganaran su primera en las fechas en que me sacaba el CAP? ¿Será casualidad que el equipo de balonmano ganara su Oro mundial nunca antes conseguido en las fechas en que me tomé mi primer Valium después de que en el instituto sufriera el primer ataque de la estupidez socialista que los desgobierna? ¿Será casualidad que la tan largamente esperada Medalla de Oro de basket llegara nada menos que en un Mundial después de un curso siguiente de infarto y locura, jugando yo a los juegos-de-parecidos que jugaba desde que empecé a ejercer de profesor de instituto? No, no creo que sea casualidad.

Y la prueba la tuve en el Mundial de fútbol de aquel año, Alemania´06, en el partido España-Túnez, segundo de la primera fase, disputado en el junio anterior al Mundobasket de Japón. El primer partido puede decirse que fue un partido que sin saber yo por qué vi, digamos, en estado de Alzheimer. 4-0. Espectacular y hermoso como nunca, y eficaz, como nunca. Fue en el segundo partido cuando, estando yo sobrio, pues no había ido a la piscina ni a ningún lado, Túnez se puso por delante. Ya estábamos con el juego demasiado horizontal, con las dudas tontas de siempre. Estaba en un bar. Así que me fui a casa y, defecto mío acentuado por deformación profesional, me puse a mandar. A mandar y a gritar directamente a los jugadores por la tele, a través de la tele. No me lo podía creer, me hacían caso y empezaban a jugar mejor. No me puse a decir cosas, me concentré como cuando soy profesor, doy clases y sobre todo cuando cuando corrijo -¡cuánto, cuánto he corregido, Dios mío!, y empecé a mandar como si fuera el entrenador, como no debe hacer un entrenador en el campo, a hacerles currar, ostias, currar, currar, currar, disfrutar, luchar, jugar bien, etc. Resultado final, 3-1 a favor de España. Contra Francia fue imposible por culpa de la prensa, la afición y la alineación que se dejó sacar mi buen padre Luis Aragonés.

Y no estar loco... Hace poco más de un año estuve en una sesión de la Semana del Cerebro organizada por el Instituto de Neurociencias de Alicante, que se celebra cada año y a la que asisto siempre que puedo al menos una vez. Al finalizar la conferencia un señor planteó hasta dónde podía llegar, digamos, el poder de la mente, si nos podíamos comunicar sin hablar dado que en efecto una gran parte de la comunicación, y muchas veces la de mejor calidad, era puramente mental. El señor me sonrió. Yo pregunté a qué llaman "plasticidad" los neurólogos. La cambiabilidad o cambiedad, por así decir. Bueno, yo mismo como estoy explicando conozco de primera mano o de primera mente el poder de la mente, frágil y prodigioso a la vez, pero considero que, por así decir, hay que hablar. Hay que hablar, racionalmente, claro. De otro modo sería como pretender convertirnos en animales, en animales supuestamente racionales del todo, lo cual es un oxímoron. Los humanos, porque somos racionales, no somos animales. Porque la razón o la mente está mediatizada por el sonido, que en el caso humano se ve transformado en lenguaje. Ni los animales mismos son mudos. La mente, pues, llega hasta donde llega. A una mayor o a una menor perfección, como diría Spinoza. No queremos ser robots, tampoco, que es a lo que otros aspiran según el mismo planteamiento. Somos libres, no somos esclavos. Es nuestra tragedia, es nuestro poder. Etc.

Y así ganó España la Eurocopa de fútbol, pues, ¿es mucha casualidad que me prepararan una especie de juicio estalinista en el instituto sobre mi forma de examinar, corregir, etc., un par de meses antes? Y luego el Eurobasket.

Pero quedaba, por supuesto, el Mundial de fútbol. ¿Es mucha casualidad el expediente que me incoaron a mediados de enero y que ha acabado con una sanción de 6 meses de suspensión de funciones? ¿Es mucha casualidad que me hicieran estar un mes de baja y que el diario El Mundo publicara un artículo titulado "El mes que nos debe la vida", referido al Mundial de fútbol, cuando yo juro por Dios que pensaba que se me iba la vida, que dejaba de vivir, la madrugada del sábado anterior al miércoles en el que debía declarar ante el instructor del expediente, madrugada del 13 al 14 de febrero de 2010, y de cuyo ataque de ansiedad infernal aun me estoy recuperando y no veo el día en que he dejar de padecer sus secuelas?

He sido yo. He sido yo el que hace un rato he dicho con plena conciencia que Xavi Hernández no tendría que jugar por delante de Cesc Fábregas. No me ha hecho caso, pero en la jugada del gol, por azares del juego, Xavi Hernández no está en la media punta. Me ha hecho caso o ha resultado así. He sido yo el que ha dicho que erais uno más, que teníais superioridad, ventaja cuando la ha recibido Navas o quizá cuando se ha ido, sí, cuando se ha ido de su marcador. Gran mérito de este chico. Nos ibamos a los penaltis de forma fatídica, lo queramos ver o no. No era cuestión de tiempo. Al parecer, era cuestión de que yo hablara con plena conciencia, estoy en casa de un vecino, de mi vecino Carlos Giró, que piensa que Iniesta es el mejor jugador del mundo, con unos amigos suyos, no es mi casa, y he tenido que estar discreto todo el rato que llevo aquí, desde el principio de la segunda parte del tiempo reglamentario, pero finalmente no he aguantado más, nos ibamos a los penaltis, y no podía ser, la prórroga ha sido un baño, especialmente la primera parte, y no, Señor, no se lo merecen, y no me da la gana, y ya que estamos aquí, vamos a ganar, y Navas ha empezado a correr para adelante y, en mi memoria, se la pasa a Fábregas [se la pasa a Iniesta, que se la da de tacón a Fábregas], y le digo, "continúa", pero algo no me deja acabar, y entonces se la pasa a Torres [se la pasa a Navas, que se la da a Torres], que centra, y me pongo de pie, y le cae a Fábregas y se la abre a Iniesta y esto, me callo absolutamente ("laissez faire, laisser passer"), tiene que ser gol, sé que eres tú, Iniesta, Andrés, por favor, y la controla y se la pone y, ay que la manda a la grada, estas jugadas es habitual que acaben en la grada, pero aguanto callado, y, no, chuta y es gol..., la ha tocado el portero pero es gol, Dios mío, y el árbitro lo da, lo ha dado, lo ha dado, me fijo porque nos lo ha puesto difícil, quizá demasiado exageradamente difícil, es gol, es gol, goooooooooool, y veo que Iniesta se lo dedica corriendo a Jarque, se me viene todo el susto a la cara, revelación absoluta, fin de la historia, ah, mierda, que eras su amigo, pues no tenía ni idea, este tema no me dejó dormir una noche de agosto, que lo sepas, chaval, y salí a la terraza, junto al mar, viva España, el cielo, el aire, estoy exhausto, y, bajo Dios, le tomo la mano a un vecino feliz, son de Manresa, no sé qué decir y como que miro al cielo oscuro y es hermoso y grande este cielo, como que es hermosa y grande esta suerte de España, alegría en todo el país, y entro otra vez y veo llorar a Iker, o ya lo había visto, no puedo recordarlo exactamente, y oigo "qué cabeza fría", o había sido al salir, no recuerdo, y va a sacar Holanda, dice mi vecino que son ocho, no son ocho, bueno, bueno, y pasan unos segundos, cuesta de creer, cuesta de creer, pero lo creo, y tanto que lo creo, ja, ja, vaya risa que me da, y se acaba. Hay más, hay mil cosas más pero no tengo palabras y estoy cansado. ¿En el acto? Me lo habéis puesto muy difícil, pero en el acto. Muchas gracias, Navas. Madre mía de mi vida, el Mundial, padre, la Copa del Mundo de fútbol, es nuestra, padre, la más bonita de todas, campeones del mundo, madre mía cómo está la gente, madre mía qué alegría, no me lo puedo creer.

En esos momentos no pensé que había sido yo. Entre otras cosas, porque tengo las fuerzas reducidas para pensar, y para pensar mal, más vale pensar poco. Pero lo sé y no pretendo aspirar más que a lo que sé y puedo, pero sobre todo no a recibir lo que he recibido hasta ahora. Como no soy exactamente de merecer, no quiero merecerlo. O se hace o no se hace. He ganado partidos en la cama, sin verlos, o en el sofá, viéndolos por TV, en mi casa, o en casa de mi madre, o en casa de un vecino, mi eterno vecino, o en un hostal, en Valencia, como fue el España-Chile de la primera fase. Solo o acompañado, lo cual complica la tarea. Volví a comprar una vez la revista "Don Balón" en el año 2003. Ahora he comprado un par de números y me voy a hacer con una camiseta del Naranjito. Los triunfos de la Selección Española de fútbol han venido a celebrarse en mi pueblo muy cerca de donde tiene mi madre el apartamento, casi delante de la antigua puerta de entrada al campo de carbonilla, que sigue siendo un descampado, y que era entonces un descampado que nos servía como campo de fútbol al Atlético Adarró, el equipo de los bloques de apartamentos, un terreno conocido así porque en San Juan quemaban hogueras y estaba lleno de ceniza, o madera carbonizada, y de clavos, hierbajos, etc. Un sitio a veces peligroso. Ahora esa parte del paseo marítimo estaba llena de gente exultante con la bandera española, al igual que el chiringuito playero de enfrente, donde también había una bandera neoseparatista colgada, a la cual, después de beberme dos whiskys dobles, escupí.

No me extraña, pues, que Iniesta se erigiera en el héroe que besa a un país, yo también me dediqué simplemente a besar al cielo con mi mano, ni me sorprende que Casillas se pusiera a llorar como hizo, o que Piqué se llevara las manos a los ojos y que luego se cayera al suelo de espaldas, pues lo que yo sentí es aglo parecido, ni que Fábregas, acuclillado, se llevara la mano al ojo izquierdo, como anodadado, ¡yo te vi marcar un golazo a lo Pelé cuando tenías menos años!, y que toda España se alegrara infinitamente, yo también, porque no me lo podía creer. Lo que no me podía creer ahora, cuatro años después de aquel España-Túnez, no era el hecho de que pudiera casi como decidir el juego y el resultado de un partido que veía por TV, pues a esto ya me he acostumbrado, sino, esta vez, la inmensidad de lo conseguido. La alegría de la gente. Finalmente tomé un baño en el mar de todos los veranos y me fui al catre a seguir soñando.

¿Así me agradecen la Edad de Oro del deporte español que un servidor ha propiciado? La Copa del Mundo de Fútbol es, también para mí, la más hermosa y brillante de todas. Pero si tanto la queréis para España, quered para España también una España económica, política e internacional mucho mejor.

Lo que yo pregunto es si hacía falta todo este mezquino abuso de poder en los institutos, porque si para ganar en deporte antes tenemos que comportarnos como una mafia que destroza todo lo demás, no vale la pena, tanto más cuanto que esas victorias deportivas no las he conseguido de otro modo que no dejando de hacer el mismo trabajo por el que me han perseguido y castigado, no dejando de comportarme como en mi trabajo, haciendo esas mismas cosas por las que según los papeles oficiales merecí suspender las prácticas en el primer curso, y estoy sancionado por seis meses ni más ni menos que para el siguiente, aparte de los múltiples conflictos que han jalonado mi primer sexenio profesional con equipos directivos, compañeros, alumnos y padres. A todos ellos les he ido dando una lección tras otra, y a los chavales, que son lo que importa, una alegría tras otra. El hecho de que estos éxitos los haya conseguido gracias al tipo de trabajo por el que se me ha castigado precisamente (máxima exigencia, memorización, corrección con lupa, flexibilidad en el trato) no es una paradoja, porque para ser una paradoja lo demás tendría que funcionar igualmente bien. Es decir, estar más allá, pues, de mi simple opinión. Pero lo fuerte es que la Edad de Oro del deporte español ha dependido de mi simple opinión. Por tanto, se trata de la explicación de por qué España está tan mal. Abajo, abajo, abajo la Logse. Abajo, abajo, abajo la economía sindical. Quince años no les habían servido para nada, y eso que pueden dar gracias del impulso que supuso el Gobierno conservador de Aznar. Pero no es solo la educación y la economía; a pesar de estos éxitos, las deficiencias del deporte español, a nivel mediático y profesional, siguen siendo evidentes, lo mismo que la pérdida de la carrera olímpica, en este caso a causa directamente del Gobierno actual.

07/08/2010 00:52 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Lo radical y el CIS

El CIS acaba de publicar una encuesta sobre la tendencia política de la población española.

En primer lugar, el 18% se declara socialista. En segundo lugar, empatados al 13%, liberales y conservadores. En tercer lugar, con un 6%, socialdemócratas y apolíticos. En cuarto lugar, con un 4%, ecologistas y democristianos. Y en quinto lugar, con un 3%, nacionalistas.

Lo primero que llama la atención es que el 18% se declare socialista en frente de un 6% que lo hace socialdemócrata. Es posible, en el mejor de los casos, que aquí "socialista" venga a determinar el partido al que se vota, y no una ideología que rozaría el comunismo en contraposición a la socialdemócrata. Pero en los últimos años nos hemos acostumbrado al peor de los casos y no cabe descartar esta segunda hipótesis.

Lo segundo que llama la atención es que la acepción política "radical" no aparece en la encuesta. De los rasgos con los que en otro texto definí "lo popular", que tampoco se explicita en la encuesta, aparecen lo liberal-conservador, o liberal moderado, y lo democristiano, que suman en total cerca de un 30%. Lo que yo califiqué como "reformista" podría equivaler aquí a lo liberal, pero lo radical con que finalmente caractericé a lo popular no aparece en ningún caso, salvo que tomemos como radicales a los que se declaran como "apolíticos" o incluso a una parte de los ecologistas. En total, según mi definición, lo popular podría sumar cerca de un 40%, quedando en el otro campo los socialistas, los socialdemócratas, los nacionalistas y una parte de los ecologistas, que sumarían, contando todos los ecologistas, como en el anterior caso, un 30%.

Pero "lo socialista" de este 30%, sumados los ecologistas, se podría dividir más bien en un 18% de socialdemócratas y un 6% de liberales progresistas, si no es que dentro de los liberales del 13% habría algunos que se sumarían a este 6%. Esto sería en un contexto normal, repito, que no es el caso ni tan solo en la hipótesis de que el 18% fuera socialdemócrata y el 6% socialista, no digamos cuando los porcentajes son del 18% socialista y del 6% socialdemócrata, al que entonces no le valdría siquiera la etiqueta de liberal progresista.

La diferencia entre lo popular y lo socialista, en un contexto normal, no rondaría el 10% si no más bien un variable 5%.

Lo que pasa es que, en efecto, da la impresión de que el 18% socialista no es solo socialista porque vota socialista, sino que lo es ideológicamente. Entonces es perfectamente asumible que en este contexto lo popular pueda sumar hasta el 40%, dado que todo el 13% de liberales, el 6% de apolíticos, más algún ecologista se añadirían a los conservadores, o moderados, y democristianos.

Pero sigue en pie como un interrogante la acepción "apolítica": quizá libertarios, quizá radicales, quizá reformistas, quizá centristas, quizá "abstencionistas conscientes", los cuales siempre apoyan por pasiva, estos últimos, al eventual vencedor. El caso es que, además, los apolíticos y ecologistas en España en los últimos treinta años han sido más bien siempre socialdemócratas, por aquello del achique de espacio socialista, y por tanto "socialdemócrata" sería una acepción que entonces sumaría un 16%, revirtiendo la diferencia de 10 puntos entre izquierda y derecha.

La encuesta muestra, a mi modo de ver, una cierta madurez política de la población española, pero una madurez bien frágil. Por supuesto, el 3% nacionalista es mucho mayor en su territorio respectivo, y la suma del 10% de apolíticos y ecologistas, acepciones semi-políticas, es demasiado alta.

Pero lo más terrible sigue siendo este 18% socialista. Casi una quinta parte. La tendencia mayor. El problema, vuelvo a repetir, es que en este 18% se confunde lo meramente partidario con una ideología premoderna. Así el problema mayor de España va a ser durante el curso que viene si los militantes del Psoe van a estar contentos o no, cuando todos los españoles, la luz al final del túnel, no la vemos más que muy lejanamente. 

 

 

13/08/2010 15:13 procopio Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.


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