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procopio: café filosófico

Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2008.



Let´s Radical

Vamos radicales. Vamos, radicales.

El Partido Radical fundado por Ruiz Zorrilla surgió en el Sexenio Revolucionario (1868-74) del Partido Progresista de Sagasta, asumiendo el programa de derechos civiles elaborado desde 1812 hasta 1868. Pero a la larga se desmarcaría, como vamos a ver, de la 1ª República y de toda veleidad confederal y colectivista. Cabe recordar que de las Cortes de Cádiz, y especialmente desde el Trienio Liberal, y sobre todo a partir de la década de 1830 se van configurando los dos grandes bloques políticos de la democracia española. El Partido Moderado de Martínez de la Rosa, Narváez y otros, y el Partido Progresista de Espartero, Prim y otros. Las disensiones son mayores en el Partido Progresista, de modo que dejémoslo para más adelante. El Partido Moderado, dirigido políticamente por Martínez de la Rosa, que estuvo en Cádiz y que estuvo gobernando en el Trienio Liberal, tendrá su líder gubernativo en la figura de Narváez. En su lado liberal, a pesar de que el liberal progresista Prim estará unos años con ellos, no será sino un partido liberal moderado, la Unión Liberal, el que surge a mediados de 1850, y que desde 1858 hasta el año de la "revolución" de 1868 será el partido dominante, dirigido por O´Donell. De la Unión Liberal sale Cánovas (también estaba Serrano), quien al final del Sexenio, refunda la Unión Liberal con lo que quedaba del Partido Moderado -ya apenas los más conservadores de las Cortes de Cádiz, representados ahora en la figura de Pidal, democristiano de ala dura-, dando nacimiento al Partido Conservador, partido dominante en el régimen que inaugura la Constitución de 1.876, la más longeva de las españolas hasta la fecha. El Partido Conservador durará como tal con pequeñas disensiones hasta 1931. Después de Cánovas, sus líderes serán Silvela, el más liberal Maura, Dato, y, sobreviviendo a la dictadura de Primo de Rivera, De la Cierva. En la 2ª República, se agrupa bajo las siglas de la CEDA, cuyo núcleo duro es Acción Popular, dirigida por Gil Robles, y antecedente en el nombre, tras la dictadura de Franco, de la Alianza Popular de Fraga, que junto a pequeños grupos liberales y democristianos, se refunda en el actual Partido Popular, absorbiendo buena parte del espacio sociopolítico del partido de Suárez, la UCD, y después el CDS (una especie de partido de centro-derecha heredero de los reformistas, liberal-demócratas y socialdemócratas conservadores de los Álvarez, Alcalá-Zamora, y antes Castelar, de la primera mitad de siglo), que dirigió junto al Rey la transición a la democracia, la elaboración de la Constitución de 1.978 y el primer gobierno de la democracia.

Como ya he dicho, la historia del Partido Progresita o bloque progresista es aun más dramática, reuniendo desde la segunda mitad del siglo XIX (cuando termina su primera etapa con Espartero y Argüelles), hasta nuestros días, especialmente desde el asesinato de Prim (renunciando por tanto al liberalismo progresista y al Estado unitario), a progresistas (en adelante llamados "republicanos", "demócratas" o "federales"), socialistas y nacionalistas. En las Cortes de Cádiz, a diferencia de la alianza de monárquicos y "jovellanistas", son los llamados "liberales", pero ya en 1820-23, se les llama "exaltados". En principio, aceptan la monarquía parlamentaria y el bicameralismo, pero poco a poco van haciendo de la reivindicación de la República el principal punto de su programa de derechos, aliándose para ello, hasta salirles una República confederal y marxistoide, con socialistas anti-parlamentaristas y nacionalistas secesionistas. No diré nada de los nacionalistas, pues demasiado bien los conozco, pero sobre el Psoe sí: tan cierto como que siempre, desde Iglesias, tuvo un ala moderada, es que hasta finales de los años 70 del siglo XX no renunció al marxismo revolucionario, tan apreciable en el artículo 1 de la CE de 1931 como hoy lo son todavía sus persistentes alianzas con los nacionalistas desde los últimos años de González. Como dicen en inglés, NO WAY. Justo de este camino emprendido por el bloque progresista se van saliendo gente como Castelar, que funda la democracia-cristiana moderada (o socialdemocracia conservadora), Sagasta (continuador a su modo de Prim), y, lo que me interesa ahora, el Partido Radical, fundado por Ruiz Zorrilla.

El Partido Radical es el que más tarde será en puridad llamado "federal", pues los republicanos o demócratas de Salmerón consolidan su alianza con nacionalistas y marxistas a pesar del fracaso de la 1ª República. Entremedias, recordemos, está el Partido Liberal de Sagasta y Canalejas, el otro pilar de la Restauración, que hacia 1910, con Romanones, ya casi no tiene vida, dando lugar a varios partidos de centro, reformistas, liberal-demócratas (García Prieto, de donde sale Alcalá-Zamora), o democristianos moderados, un poco lo que recogerá más tarde la UCD. Con Lerroux, antes de la 2ª República, al Partido Radical se le llamaba desde 1908 Partido Republicano Federal: eran republicanistas y críticos con la Monarquía, pero de hecho, en la 2ª República, gobernaron junto a la CEDA, haciendo de verdad honor a su nombre. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que en pura terminología norteamericana, era en efecto un Partido Republicano, y radicalmente Federal. Esto es, era un partido de centro-derecha. Me ha llevado cierto tiempo descubrir esto, y que yo estoy en este bando, porque en general se les ha considerado de centro-izquierda, o al menos liberales, a veces no sin razón, por origen y por programa. Pero las cosas son más complejas, en el bien entendido de que "izquierda" y "derecha" son puras palabras espaciales, y según como se mire. La política tiene que ver más con el tiempo.

He dicho "en pura terminología norteamericana". ¿A qué me refiero? Me refiero a Lincoln. Y aquí quería llegar. Pienso que los Radicales que aun quedamos en España debemos asumir esto al mismo tiempo que el Partido Popular debe asumir su lado radical, que no es el de los democristianos duros ni el de los liberales de la patronal (el legado más actual de los Bush o el viejo de Teddy Roosevelt los tienen asumidos), sino el del viejo radicalismo de Ruiz Zorrilla y Lerroux y aun más el de las mismas Cortes de Cádiz en tanto origen de la nación española como democracia. Leyendo algunos fragmentos de discursos de Cánovas y Silvela se puede observar que mencionan con gran admiración el nombre de George Washington. Sin embargo, y eso que ya había sido célebremente asesinado después de su victoria, el de Lincoln apenas aparece. Seguirá sin aparecer durante mucho tiempo. Esto es un error apenas enmendado por el pacto CEDA-Partido Radical de la 2ª República. Un error sin más, pues las propuestas del bloque progresista, por muy aparentemente progresistas que fueran -siempre con la vista puesta más en la muy discutida revolución francesa que en la inglesa y la americana-, entroncaban, incluso en tiempos de la 2ª República, precisamente con el bando derrotado por Lincoln en 1861-65: confederación, monopolio, servilismo interno, etc. Y esto es, por otra parte, el error garrafal de los mismos radicales, de algunos radicales como Domingo o Martínez Barrio en su apoyo a los delirantes derroteros de la 2ª República, y a Azaña, quien había rechazado a la radical Clara Campoamor, más valiente; el viejo error, en suma, del mismo Ruiz Zorrilla cuando apoyó, después de haber rechazado sensatamente la 1ª República, a Salmerón, no solo contra Cánovas sino, lo que es peor, contra la Constitución de 1.876. Un error repetido, como he dicho, y apenas enmendado por Lerroux, de forma aun más dramática en la 2ª República, para acabar finalmente no en 7 años sino en 36 de dictadura.

Pienso por tanto que es la hora de que el P.P. asuma a los Radicales, incluyendo su errática pero no desacertada historia como partido, que esencialmente, veáse o no incluso por ellos mismos, remite a Lincoln, a quien en EEUU consideran no en vano un "republicano radical". Let´s Radical. Ciertamente, en Europa las cosas no son siempre tan claras como en los EEUU de América. En Europa, los radicales, en general, son partidos de centro puro y duro, partidos bisagra. Hoy en día, los más importantes son: los D66 de Holanda, herederos de la Liga Radical de princpios del siglo XX, que se denominan a sí mismos como "social-liberales"; el Partido Radical italiano, que a pesar de la escisión de centro-derecha, está básicamente en el centro-izquierda y que se declara "transnacional"; y los partidos radicales franceses: en este caso, a pesar de que existe uno de centro-izquierda, el más relevante es el de centro-derecha, asociado a la UPM, y dirigido por Borloo, actual Ministro de Trabajo. En el Reino Unido los Liberal-Demócratas vienen a ocupar este espacio, teniendo en cuenta que son una escisión de los Conservadores. En Alemania, este papel se ha repartido entre Liberales y Verdes. Es en Francia, pues, y en menor medida en Holanda, en donde los radicales más se aproximan a su sentido original norteamericano, a Lincoln. No en vano, el político europeo que mejor ha representado esto fue Clemenceau. Voy a acabar con una de las frases de Clemenceau que consolidaron la República en Francia, mucho más de lo que pudieron hacerlo Jaurès y sus antecesores. En un debate parlamentario sobre la idea de ciudadanía que se intentaba fraguar e institucionalizar, Clemenceau exclamó: "El problema es que en su propuesta oigo a Loyola y no a Aristóteles".

Aristóteles, y no Loyola, fue finalmente lo que se oyó. El Sr. Rajoy mencionó a Jefferson a cuenta del debate sobre la España autonómica, el nacionalismo y la democracia. El siguiente paso es asumir, radicalmente, el legado de Lincoln. No basta con un General ni con la compra de la Louisiana.

08/11/2008 15:24 procopio Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.


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