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Bienvenidos a "procopio: café filosófico". Desde febrero de 2005, un sitio en internet donde encontrarás artículos de diversa factura sobre política, filosofía, periodismo, literatura, deportes, educación, música. La polémica está servida, y si te disgusta mi petulancia, avisado quedas de que me guía la divisa de Montaigne: "Yo soy mi física y mi metafísica". O esta otra, leída en una camiseta: "Liberté de parole. Freedom of speech. Libertad del discurso".

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Sarkozy y el 68: algunos apuntes revueltos

Está bien lo que hoy escribe Arcadi Espada en el diario "El Mundo", que he leido en su blog, sobre las ideas y maneras de Sarkozy, y sobre Mayo del 68. A mí, sin embargo, no me ha producido tanta felicidad la campaña electoral presidencial francesa, no sé si porque acabo de pasar una semana en EEUU, o porque realmente, como algunos han dicho, poco va a cambiar Francia aun a pesar de estas discutidas y participadas elecciones. Es cierto, no obstante, que Francia sigue siendo lo más parecido a EEUU que hay por el mundo; pero en muy pequeño y muy específico... En fin, algo de lujuria intelectual sí que nos han prodigado estas elecciones: básicamente, y es por lo que escribo este post, en los mítines de Nicolas Sarkozy.

Está bien lo que señala y matiza hoy Espada. Pero la crítica al mayo del 68 (revuelta que es en gran parte consecuencia de las revueltas americanas de los 50 y 60) se remonta no ya a Glucksman y sus memorias, sino al libro de Luc Ferry (que ha sido recientemente ministro de educación de la UMP) y Renaut, "Le pensée 68", o al mismo Henri-Lévy. Y eso a pesar de que "los nuevos filósofos" tomaran como modelo a Sartre.

Sobre educación, en efecto, giran las mejores ideas-fuerza de los mencionados mítines de Sarkozy, tanto el de Bercy, en París, como el de antesdeayer en Montpellier. Antes quería sin embargo complementar la crítica al 68. En efecto, en el 68 no es Sartre quien triunfa (Sartre triunfa sobre todo en la posguerra, con Camus), sino Castoriadis. Castor es el inspirador principal de sus lemas más conocidos, y vaya por dónde, su labor de zapa criptosocialista durante años en la revista "Socialismo o barbarie" supone exactamente lo que dice Glucksman que fue Mayo del 68: el triunfo del fin del comunismo en Francia, y luego por extensión en casi toda Europa. Pero saltan varias chispas: una, que nadie acompañó a Castor (siempre más parecido a Adorno con su voluntad académica rigorista, que parece que por fin vuelve), pues Glucksman, si no me equivoco de hombre, a quien acompañó siempre y hasta el final, como ya he dicho, fue a Sartre, fundador de "Libération" y repartidor de folletos no ya comunistas sino maoístas en el 68. Esto debe de ser un "hommage" a la francesa, y desde entonces Glucksman ha hecho su camino. La segunda chispa que salta es que el abandono del comunismo (aquellos tiempos en que hasta Picasso tenía el carnet comunista) implicara para la izquierda francesa y europa el abrazo demagógico del relativismo posmoderno, en concreto en Francia, de lo que Castoriadis llamó desde entonces despectivamente "la ideología francesa", expresión que condensaba para Castor el fracaso del 68. Solo mucho más tarde salió aquello de Sokal.

Como ha sido dicho, pues, no pienso que el trinufo de Sarkozy mañana domingo vaya a suponer un gran cambio en cuanto a esta ideología de las bellas almas. Sin embargo, el cambio será mayor que si vence Royal. Quiero decir que si vence Royal, incluso en ese caso, en educación algún cambio habría, pero menor. En los mítines posteriores a la primera vuelta de las elecciones, Sarkozy (a veces, es cierto, un pelín "brutal" a lo Bush o Aznar), ha presentado verdaderamente un programa: una defensa de la escuela, y una defensa de la república, esto es, una defensa de la democracia. Sin quitar de en medio a la libertad, ni al conocimiento. Sobre la escuela, la propuesta post-68 de Sarkozy va en la línea de la ley aprobada hace dos años en el Reino Unido, y no en la línea de la triste Loe española. Ya digo que doy por bienvenido el triunfo de Sarkozy solo por esto: sería quizás un póstumo homenaje al relativismo verdaderamente democrático de Castoriadis, y hasta al mismísimo pundonor docente de Adorno, mal que le pese a Sloterdijk (para gracietas, ya tenemos a Zizek), por no hablar de la crema nostálgica del 68 y alterglobal de pro. Pero además, el último mítin de Montpellier tampoco estuvo mal con sus críticas a "los corporativismos, las comunidades, las tribus". Esto en cuanto a la república. Y en conjunto, pues, en cuanto a la democracia y a la ciudadanía. En la balanza negativa de Sarkozy, una vez más, su ambigua apelación al tótem de nuestros días: la identidad. Lee a Castor, Sarko, o pasa el verano en EEUU.

Se dice que los nacionalismos europeos regionales son efecto del expansionismo económico de EEUU. Que la unión europea no es posible porque EEUU lo impide. Nada más alejado de la realidad. En primer lugar, estos nacionalismos son tan típicamente europeos como el vals, o como las monarquías constitucionales. Quizá el wilsonismo tiene algo que ver pero menos de lo que tiene que ver en su auge la insistente estupidez europea en la creencia de su autoridad moral, social y política, que ha tenido por sola consecuencia justamente el desprestigio de la autoridad. De hecho, si hay democracia ya en casi toda Europa y hay una mínima unión política europea, es por la intervención, no solo militar y económica, de EEUU. Finalmente, pues, si el triunfo de Sarkozy implica que Francia va a buscar su lugar bajo el sol más cerca del país al que debe su revolución y su república, entonces, tercer gran tanto para Sarko y los franceses. Me parece que los EEUU lo sabrán agradecer, en recuerdo por ejemplo, sin ir más lejos, de Lafayette.

PD: he decidido que este curso va a ser el último en el que explico a Descartes en 2º de bachillerato. Quizá utilicé a Descartes para tomarse en serio dos cosas: la revolución moderna del XVI-XVII en contraste con ese momento español; y en segundo lugar, para recordarles a los mismos franceses de dónde les viene la seriedad y la audacia que culturalmente, pese a excepciones, parecen haber perdido. Pero, en fin, hasta el mismo Descartes vivió media vida fuera de Francia, y tuvo que ser corregido, por Spinoza concretamente. En cuanto a que esto se haya entendido de verdad en España, a uno y otro lado, lo dudo mucho. Puedo decir que lo he intentado, y nada más. En verdad, me suspendieron. En cuaquier caso, y para que tal vez se entienda mejor si no de dónde y cómo viene la modernidad, por lo menos qué significa realmente, el año que viene pasaremos directamente a Kant, para luego acabar con vitamina crítica nietzscheana, aun de actualidad.

05/05/2007 14:55 procopio Enlace permanente. sin tema Hay 18 comentarios.

Reagan

Antes de empezar con Reagan, querría acordarme de mi abuelo materno a propósito todavía del 68. Que Sarkozy irá rectificando -lo más difícil todavía, todos estamos inmersos en esto- algunas de sus ideas sobre el 68, tal como Glucksman por ejemplo ha apuntado, es casi seguro. Ahora prefiero vaticinar que ponerme a dar consejos. Aunque me equivoque. El caso es que si hasta mi abuelo, franquista sobrevenido pero de pro, y suscriptor de "Paris-Match" (hizo un curso en Francia, en Foix concretamente, donde más han votado a Royal, en el año 1933), guardaba recortes sobre el 68 y Marcuse, es que algún tipo de problema denunciado en el 68 es un problema que afecta a todos, incluidos los lepenistas, para entendernos. Y yo diría que incluso es un problema que hoy paradójicamente nos afecta en forma de TIC y móviles, por ejemplo, tan dañinos en las escuelas estos últimos. La denuncia de la sociedad del espectáculo puede seguir vigente en algunos aspectos. Aunque también en esto, para mí, el que mejor respuesta da, de los que conozco, es Castoriadis.

Bien. Pasemos a Reagan. La semana pasada se reunieron los candidatos republicanos a la candidatura final para la presidencia de EEUU de 2008, en California, en una especie de memorial del que fuera presidente de EEUU de 1980 a 1988. El actor Ronald Reagan. Entre los destacados, McCain y Giuliani, quizás. En el 80 y en el 88 yo tenía 6 y luego 14 años. Mi infancia primaria y un poquito aun de la secundaria. Los años en que la democracia del 78 se consolida en España. El año que recibimos en casa a un estudiante americano, del norte de California, en concreto.

Ahora todo son elogios a Reagan, y por eso escribo este post. Se suele decir que Bush Jr. ha sido el peor presidente de la historia de los EEUU. Yo no sé si es peor que Nixon, Ford o, si me apuran, que Truman. Yo no sé si basta con superar a Clinton en la materia que se fuma (pero cuyo humo sigue sin tragarse) para ser mejor presidente que Bush Jr. El caso es que quiero recordar. Y recuerdo que Reagan era en su momento lo mismo que hoy Bush, una especie de fascista, patán, etcétera. Esta era la impresión que se tenía de Reagan, oh, aun más en la Cataluña nacionalista y anti-Otan todo junto. Y en mi casa, por qué negarlo, tan progresista a la moda por vía materna, ah, on va à rebours, quelle joie. Y eso que aún no había venido la peor izquierda de la historia democrática de España. Una vez le pregunté a uno de los múltiples estudiantes extranjeros que pasaron por mi casa en aquel tiempo, americano, republicano, por qué era seguidor de Reagan, cosa que, así lo manifesté, me parecía increíble. Claro que más increíble me parecería poco después que mi prima fuera a parar a una familia de Reno seguidora del obtuso Dukakis. En fin, yo quería conocer mundo y al final este americano republicano fue de los más amables y cariñosos que pasó por mi casa. Se llamaba Dave, y no me acuerdo de dónde era. Nos escribió una carta desde EEUU, alucinante, poniéndonos por los cielos. Ahora sé que el mayor discípulo de John Dewey, cansado de tantas cosas, supongo, se pasó a Reagan y lo apoyó, hecho que de algún modo explica esa carta. Ahora también sé que otra demócrata de primera fila se pasó también a Reagan y éste la colocó en la ONU. Ah, entiendo, entiendo.

De modo que poco a poco, Reagan fue dejando de ser el diablo en persona y fue pasando a convertirse en una simple persona. Todavía más, yo, en aquel tiempo, especialmente en verano, era fan irreductible de los Beach Boys, famosa banda rockera conocida además por apoyar siempre al Partido Republicano. Es preferible a que te apoye Bruce Springsteen, sobre todo cuando viene a Barcelona. Bueno, va, es una broma. Pero para más inri, existía otro grupo entonces actual, oscuro, incluso un poco friki, punk, peligroso, que también se declaró reaganiano. Eran los Ramones, y, amigos, estas ya son palabras mayores.

Luego salieron aquí en España Los Ronaldos, ya en la época final de Reagan. El primer disco de Los Ronaldos es uno de los mejores discos del pop español de los años 80. No los pude ver nunca en directo, lástima. Tanto los Ramones como Los Ronaldos pueden ejemplificar lo que ahora se dice de Reagan: esto es, que frente a Bush Jr., el-peor-presidente-de-la-historia-de-los-EEUU, el viejo actor de Hollywood encarnaba un conservadurismo liberal, optimista, vital y abierto, hoy buscado por los candidatos republicanos reunidos la semana pasada en California. Hace pocas semanas, de hecho, una encuesta nacional en los EEUU declaró a Reagan el personaje americano más importante del siglo XX.

Sí, tal vez, y yo lo disfruté y aprendí a mi manera: pero ese personaje era entonces algo bastante parecido también al peor presidente de los EEUU.

Que conste.

PD: solo un grupo de entonces era claramente antireaganiano, Sonic Youth, quienes en alguna de sus letras criticaban la "reaganomics". Pero los primeros en beneficiarse de la "reaganomics" fueron los socialdemócratas, desde Miterrand y González hasta Clinton y los suecos. El único que por lo menos lo asumió honestamente fue Blair, continuador a su modo del thatcherismo, eso que dicen que fue la versión europea de Reagan. No se conoce ningún verso de Sonic Youth contra Clinton. Por lo demás, está la caída del comunismo en 1989 y la narrativa de la era Reagan, condensados ambos en el culebrón televisivo y no solo televisivo, tan culturalmente alejado de la excelencia, pienso yo, aunque tampoco excesivamente dañino. Pero parece que aquí sí que ha aparecido alguna nueva narrativa más o menos real y comprometida en EEUU, de la que ya di cuenta en este blog cuando hablé de Franzen y el realismo trágico de su libro "Cómo estar solo". A pesar de su marxismo de salón, también.

09/05/2007 21:38 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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