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Bienvenidos a "procopio: café filosófico". Desde febrero de 2005, un sitio en internet donde encontrarás artículos de diversa factura sobre política, filosofía, periodismo, literatura, deportes, educación, música. La polémica está servida, y si te disgusta mi petulancia, avisado quedas de que me guía la divisa de Montaigne: "Yo soy mi física y mi metafísica". O esta otra, leída en una camiseta: "Liberté de parole. Freedom of speech. Libertad del discurso".

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procopio: café filosófico

Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2005.

"Cómo estar solo" (Seix Barral), de Jonathan Franzen

Recomendaré brevemente este libro. Oí hablar de su novela "Las correcciones", y luego en "Lateral" leí un artículo de Juan Trejo donde recomendaba este libro de ensayos que basculan entre el periodismo y el moralismo, "Cómo estar solo". Trata de varias cuestiones relacionadas con la pregunta del título: la muerte de su padre, la intimidad, el sexo, el servicio de Correos, el sistema carcelario, las ciudades, la novela, la familia, la televisión, la educación en sentido amplio. En el sentido que señala Sloterdijk en "Normas para el parque humano", este libro trata de la crisis humanista con que empieza el siglo XXI: la crisis de la cultura escrita, de la comunicación libresca ligada a una civilización urbana que el autor sigue amando hasta en su chapucería.

Pero no hay aquí culpabilización ni apocalipsis. Los artículos de "Cómo estar solo" condensan un alegato elitista, pero de un elitismo digamos doméstico. Franzen empieza a escribir desde que deja de hacerse ilusiones y su leve aristocratismo resulta a veces hasta popular, o en todo caso "civil", como escribe en un párrafo. Aunque no menciona nada bueno de internet (entonces todavía no tan desarrollado como hoy), su mirada es comprensiva, demasiado comprensiva... Consigo mismo y con los demás. El último y divertido ensayo, una sutilísima crónica de la toma de posesión de Bush en su primer mandato, me parece una buena muestra de lo que digo.

Contiene varios hallazgos este trabajado, delicado y humorístico "Cómo estar solo". A veces, su denuncia del "capitalismo" es demasiado simplona, pero se ve que Franzen estudió marxismo en sus años de universidad en St. Louis. Lo que desde luego no es para nada simplona es la seria advertencia, aunque ya digo que sin ilusiones, que recorre el libro: EEUU puede irse al garete después de un siglo, y sobre todo medio siglo, de progreso equitativo y social. La gente rica abandona las ciudades, el Gobierno se descentraliza y se privatiza. La cultura de masas, las políticas de identidad (lo que en Europa, y en España sobre todo, conocemos como "nacionalismos"), etc.

Es curioso que en los últimos tiempos las mejores, y escuetas, referencias a Nietzsche que he leído hayan provenido de autores norteamericanos. No en grandes tratados heideggerianos sobre el ser y el poder. No. Primero en un libro sobre educación, de Neil Postman. Y ahora en este libro de Franzen. A Franzen lo considero ya casi uno de los míos. Porque además de que escribe bastante bien y demuestra pensar bien, invoca a Nietzsche allí donde siendo yo todavía veinteañero también lo invoqué, vía Onfray, vía Savater, vía otros autores: en su realismo trágico.

Sigamos, Jonathan.
10/07/2005 21:52 Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Star Wars, otra vez

En el número de verano de "Lateral" viene un excelente artículo de Juan Trejo sobre Star Wars. Su tesis es que a fin de cuentas Darh Vader cumple la profecía de ser el elegido para reestablecer el equilibrio en la Fuerza. Su paso al lado oscuro, no es más que un irónico peaje para mejor derrotarlo, al lado oscuro. La esencia del héroe trágico en Anakyn-Darth Vader no es el Mal, sino el Dolor, como Edipo o incluso como Prometeo.

Ahora bien, Trejo no menciona que la figura de Luke, una especie de Telémaco al revés (que sale en busca del Padre mítico, sin esperarlo, para finalmente redimirlo), es imprescindible. Será Darth Vader quien se unirá a Luke, y no al revés. Será Luke quien redimirá a su padre, y éste, pues, cumplirá la profecía. Darth Vader posee, pues, otro rasgo esencial como héroe trágico, además del dolor de verse sobrepasado por su propio poder: el amor. Como ya escribí aquí, será el amor, el amor humano, pagano, de Anakyn por Padme el que dará como fruto la posterior Rebelión de los hijos, Leia y Luke.

También discrepo del excelente artículo de Trejo en la valoración de los dos primeros episodios de la saga. Trejo afirma que en su prolijo detallismo histórico-social traicionan el carácter elíptico de los tres últimos (o primeros). Veamos. Si bien el mal no es la esencia de Darth Vader, sí lo es de Palpatine, el Emperador. Y se trata de un mal político, no religioso o teológico, no un mal difuso e inevaluable; no, es un mal político el que provocan la Federación de Comercio y los Separatistas en su complot imperialista con Palpatine, perfectamente comprensible en su voluntad destructora de la República, la democracia y los jedis. Y por eso cobra especial sentido todo ese material sobrante que Trejo observa en la retórica política de los dos o tres primeros episodios.

Ayer leí una entrevista atrasada a Daniel Cohn-Bendit sobre la actual crisis europea. Acababa Dany el Rojo recomendando una película, "kurdo-iraní", una película según sus palabras "dramática, triste, política, no americana". Vaya. Habrá que ir a explicar qué es la política al borde exterior de la galaxia. Pero antes me temo que tendremos que volver a empezar por el centro mismo de la República. Aunque a Dany le parezca una americanada.

¡Viva Star Wars!
15/07/2005 12:39 Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


H. G. Wells se va al cine

El otro día fui a ver "La guerra de los mundos". Salí diciendo que sí. Tremendo film, que ha supuesto mi reconciliacíón con el maestro Spielberg, incluso con Tom Cruise. La película está basada en la novela homónima de H.G. Wells, y no la defrauda. Han tenido que pasar cien años para que las comarcas del entorno del Londres victoriano se conviertan en la Nueva York suburbial actual, pero el pavor ante lo desconocido amenazante (y con lo que no cabe comunicación racional ninguna, como dice Savater en "La infancia recuperada") es el mismo.

El final de la película, que va recordándonos aquí a "ET", allí a "Titanic", más allá incluso a "Independence Day", al cine bélico, al "Tesoro de Sierra Madre", siempre con vigor y talento, con un gran despliegue de medios que deja sin embargo respirar a los personajes (a sus diálogos y emociones), recuerda asimismo al final de "El hombre menguante" (y a su modo, al famoso poema de Quevedo). Una frase de la voz final, contra cielo estrellado: "El hombre no vive en vano".

No recuerdo con qué frases acaba la novela de H. G. Wells, uno de los promotores de la Sociedad Fabiana (vertiente filantrópica del socialismo inglés de entonces). Pero desde luego la película no acaba con esas últimas frases en vano. Aunque a lo largo del film, las críticas a la actual ocupación norteamericana de Irak y al patriotismo subsiguiente no faltan, bien que de forma muy velada (el Ejército siempre sale bien parado), sin embargo, me parece que la admonición final de la película tiene otro objetivo.

Muy al principio, el personaje de Tom Cruise vive solo en una casa desordenada: cuando llegan sus hijos para pasar el fin de semana con él, comen mal, no hacen los deberes, ven la televisión sin ton ni son o más bien zapean una y otra vez (pese a todo, la televisión cumple la amenaza: informar). Eso es vivir más bien en vano. Al final del film, la familia se reúne por fin en Boston (cuna de los EEUU; antes el personaje de Cruise y sus hijos han cruzado el río Hudson en Athens), abrazados y civilizadamente reconciliados (bueno, la familia sí, puesta a prueba), después de esforzarse y haber demostrado (invasión marciana obliga) coraje, generosidad, audacia, amabilidad.

Quizá no deberíamos prescindir de lo único imprescindible: el ánimo suficiente para razonar y comunicarse, para entender, cosa imposible con marcianos o viviendo como tales y que es al final lo que nos hace civilizadamente humanos.

Lo dijo Bertrand Russell años después de Wells: "Recuerda tu humanidad y olvida el resto".
20/07/2005 12:55 Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.


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