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procopio: café filosófico

Los errores históricos de España

En España hubo renacimiento, humanismo y erasmismo. Todo esto llegó a España, vía el dominio italiano de la Corona de Aragón y su unión definitiva con Castilla, y antes el heliocentrismo o el esferismo de la Tierra, sin el cual no hubiese habido viaje de Colón. En España, en la Escuela del Toledo reconquistado ya por el año 1000, se tradujeron los clásicos griegos que luego serían estudiados en toda Europa, en algún caso con aportaciones originales como las de Averroes y Maimónides, entre otros. También están los "Libros" de Alfonso X el Sabio o la obra de Ramon Llull.

Hubo todo esto y sin embargo no hubo revolución científica ni posteriormente política. Hay razones. Empecemos con Boscán, en Barcelona, cuya obra no tiene continuidad. Cómo la había de tener si traduciendo al castellano a Castiglione -el "hombre renacentista", el ideal del humanismo- y escribiendo en castellano una obra de "nuevo estilo" (del que Garcilaso, en Toledo, tomará buena nota), la Biga derrota a la Busca y no hay cambio alguno en la rígida estructura medieval de Barcelona (hasta hoy mismo). Recordemos que el ejemplo de político renacentista de Maquiavelo era Fernando el Católico. Sigamos con Vives, en Valencia, un autor de primera categoría en filosofía y pedagogía que, sin embargo, una vez marcha de estudios al continente no puede volver porque si no lo matan, como han matado antes a su familia, por judía (el segundo apellido de Vives era March, de la familia del poeta Ausias March). Vives estuvo en París y en Oxford, y en Brujas, donde se quedó. Continuemos en Salamanca. En su Universidad es conocido Copérnico y se realizan teorías proto-modernas en economía y derecho, destacando por encima de todas la obra de Francisco de Vitoria, pero su rector, Fernán Pérez de Oliva, quizá el humanista español más destacado junto a Vives, muere muy joven y seguramente ignorado. Libros suyos son la "Oración sobre la dignidad humana", al modo de Pico della Mirandola, y un estudio proto-científico sobre el imán y la acción magnética a distancia. Pasemos a Sevilla, y a las Indias, es decir, América, en donde Bartolomé de Las Casas ve y apunta. Su derrota en la Controversia de Valladolid en 1555 marca un poco el punto y final de este Renacimiento español humanista, que incluye las avanzadas Leyes de Burgos de 1520, y que apenas tendrá continuidad en algunos autores como Mariana, la escuela de economistas de Salamanca (donde fue profesor, expedientado, Luis de León) y Suárez, ya alejado de sus contemporáneos Descartes, Galileo, Bacon, etc.

Y es que a todo esto hay que sumar la religión. Empezando por la expulsión o conversión obligatoria de los judíos, justo el año de la llegada de Colón a América. A continuación viene, claro está, la Contrarreforma. El primer punto del acuerdo de Trento supone en España sustituir el exitoso erasmismo de principios de siglo por el jesuitismo. España era el país en el que más se traducía a Erasmo, en ediciones en Castilla y Valencia muy populares, pero eso sí, exceptuando precisamente su obra más radical, el "Elogio de la locura". El erasmismo, entre otras cosas, impregna la recién fundada Universidad de Alcalá de Henares y ya Bataillon estudió su influencia en Cervantes y antes en Valdés, Laguna y Huarte. Sustituir a Erasmo por Loyola es otro paso en falso. Por no hablar del posterior jansenismo, tan despótico como poco ilustrado.

En segundo lugar, la Contrarreforma aplastó sin más los minoritarios focos protestantes de este siglo, en Valladolid y Sevilla sobre todo, y por tanto no hubo conflicto religioso ninguno que pudiera luego dar lugar a una especie de acuerdo de tolerancia mutua mayor o menor como se produjo en otros países (de forma muy relativa, pero efectiva, en Inglaterra, en Holanda, en Francia y en Alemania).

Finalmente, la segunda etapa de Felipe II echa el cierre definitivo a la puerta que podría haber conducido a España a la revolución científica y a los primeros puestos de salida de la modernidad, que en propiedad se inicia en 1600. Este candado tiene dos claras manifestaciones: la imposibilidad de estudiar allende las fronteras españolas si no es en centros católicos, y el cierre de la Academia de Matemáticas de Herrera, arquitecto de El Escorial. Cuando sobre 1660 se fundan la "Royal Society" de Londres y poco después la Academia de Ciencias de París, modernizando aquellos círculos científicos italianos de Roma, Padua, etc., de finales del siglo XVI, ¿qué suelo quedaba en España para fundar sobre el mismo una academia científica? Ninguno. Apenas algunos autores, imagino que medio aterrados, hasta el valenciano Juan de Cabriada y los llamados despectivamente "novatores" de Sevilla, ya a finales del siglo XVII y principios del XVIII, incomparables con un Newton. Pero es que incluso cuando en Berlín y en Estocolmo se fundan en los inicios del siglo XVIII sendas academias de ciencias, la española, cuyo proyecto es encargado al alicantino Jorge Juan sobre mediados de 1700, no llega a fundarse, a diferencia de lo que ocurre con las aun hoy demasiado veneradas academias de la Lengua (con antecedentes en Nebrija, Covarrubias y las academias de buenas letras) y de la Historia (con antecedentes en los cronistas medievales y en la "historia crítica" de Nicolás Antonio). No será hasta 1840 cuando España tenga su academia científica. Y lo que hubo en el siglo XVIII fueron escritores ilustrados como Feijoo ("teatro crítico universal") y Mayans ("elocuencia"), o los de la segunda mitad del siglo, Aranda, Jovellanos y compañía, contemporáneos de las Sociedades Económicas de Amigos del País -éstas, casi antecedentes de las Juntas políticas de 1808-1812- y de Carlos III, en este caso. Pero ciencia, innovación tecnológica, desarrollo económico, más bien poco. España había destacado en la mística o en autores de un refinamiento sin igual, los del siglo de Oro, justo en el momento del callejón sin salida, la gran literatura de la villa y corte de Madrid que marca un antecedente en la definición del estilo cultural europeo, en la novela inglesa y en el teatro francés, sobre todo. Un poco en el ensayismo (Gracián). Pero nada más.

Las consecuencias de aquel cierre felipino se muestran muy a las claras en este hecho: cuando en 1500 el fantasma de la "dignidad humana" recorre Europa, también recorre España y ahí está el libro de Pérez de Oliva, alguna ley y más de un debate. Pero cuando a partir de un siglo y medio después, a partir de 1650, el fantasma de la "tolerancia", de la "libertad de conciencia" y por lo demás de la "libertad política" moderna recorre Europa (tras las obras de Spinoza, Locke y Montesquieu), y por cierto, a partir de 1700, América, especialmente la británica (Franklin funda sobre 1750 la primera Sociedad Americana de Filosofía en Filadelfia), no recorre España sino para ser rechazado o admitido con muchos recelos o precauciones. La pedagogía autóctona más libre del siglo de la Ilustración española viene de Portugal, y los libros más radicales son una "Philosophia libera" de Cardoso (en 1673), un "Escudo atomístico" de un tal Guzmán, una "Disertación sobre la libertad de escribir" de Foronda, y la obra del físico Piquer, autor de una "Lógica moderna", dedicado no obstante más bien a la medicina desde un punto de vista aun "orgánico" (que no distingue claramente ciencia y cristianismo) en Valencia. Están Clavijo y Cavanilles. Y está la obra de Luzán, residente en la embajada de París, su poética ilustrada, pero no precisamente su "Perspectiva política", perdida desde entonces. Así que solo la obra de Foronda trata explícitamente de la "libertad de", en este caso, de escribir. Por supuesto, ninguno de estos libros, amén de la "Oración" de Pérez de Oliva y la obra filosófica de Vives, son fáciles de encontrar hoy, si es que son encontrables.

No es que, entonces, no hubiera apenas ciencia en España, y desarrollo tecnológico y económico-social, es que tampoco había a inicios del siglo XIX apenas audacia política verdadera, esto es, democrática (quien más lejos va a finales de 1700 en la comprensión de la democracia es un tal Ibáñez de Rentería, pero mirándola como de lejos), suavizada por el toma y daca de muchos años, una tradición moderada de desarrollo civil, etc. Significativo de esto es el hecho de que pudiendo haber sido el primer reino en reconocer la institución de los EEUU de América (a quienes se ayudó mediante la intervención del comerciante alicantino Miralles, que muriera en una residencia militar de Washington junto al que sería después el primer presidente de los EEUU), Carlos III esperó por miedo a ver lo que hacía Francia, que en seguida reconoció a los EEUU, y entonces hubo tal reconocimiento del nuevo país, pero luego Carlos III cerró paradójicamente toda vía a Francia tras su revolución de 1789, echando por tierra buena parte del trabajo de sus ministros ilustrados. Si a todo esto añadimos el hecho de que Castilla, que era la que desde 1700 detentaba el poder centralizado absoluto de la monarquía española, lo hacía en Madrid bajo una forma imperial desde que en 1520 perdiera sus Cortes originarias en favor del dominio de Carlos V, nos encontramos a inicios del siglo XIX con un panorama más bien desequilibrado, pese a la apertura comercial del reino en el Norte y en el Mediterráneo hacia América y la expansión territorial de la monarquía en aquel continente. El resultado es que en 1812, en las Cortes de Cádiz presididas por Jovellanos, esto es, en tiempos de la primera Constitución más o menos democrática, había demasiada intransigencia "persa" y demasiada intransigencia "revolucionaria". A finales del siglo XIX, tras la pérdida de las colonias en América y a pesar de algunos avances notables como la misma academia de ciencias, una codificación legal moderna, un cierto desarrollo técnico, social y científico, etc., España en tanto potencia entra en barrena cuando Europa se dispone a una guerra fraticida por el dominio mundial y EEUU emerge como nueva potencia. Así, de los grandes países occidentales, España (y con ella Suramérica) ha sido el país que menos años ha vivido en un régimen democrático durante el siglo XX, con una severa guerra civil de por medio.

Dice Santayana que quien conoce su pasado puede evitar la repetición de sus errores. Sea así en este siglo XXI.

La llamada de Londres

Mi amigo Rob me ha invitado a pasar unos dias en su casa de Londres, no lejos del estadio de futbol del Arsenal. No era mi prioridad. Tengo casi 34 años y aun no he puesto pie en Alemania, por ejemplo. Pero bien. aqui estoy, pasando unos dias de Navidad, simplemente bien. Rob es un buen tipo. Judio, de mi edad, ingles y de Londres de toda la vida. Esta buscando novia. Nos conocimos en Antibes, Francia, en la Costa Azul, durante el verano que pasamos alli trabajando y aprendiendo frances. Hablamos en este idioma, peor que Sarkozy desde luego, aunque mas risuenos si cabe, y a ratos en ingles con alguna palabra en castellano. Se puede adivinar que tipos de palabras, pero en fin.

Londres, fantasmagorica y hasta cierto punto irreal. La vieja capital del mundo. He aprovechado para visitar lugares que aun no conocia: comimos en Covent Garden, visitamos la National Gallery, donde vi unos Turner y unos Van Gogh, entre otros, fuimos a Kensington, el barrio de Chesterton, a ver un partido de futbol, Chelsea-Newcastle, 2 a 1 para los "blues". He estado en St. James Park. Hoy vamos al sur, a Brixton, y luego al Museo Imperial de la Guerra. Manana a la British Library, quiza al Museo de Historia Natural. La Nochevieja y poco mas.

Es la cuarta vez que estoy en Londres, que es la capital extranjera o no espanola que mas veces he visitado. Todo sigue mas o menos igual: Piccadilly Circus brillando, Carnaby Street ahora con su estupenda tienda de deportes donde he adquirido unos DVD sobre el Grand Slam de 2005 de la seleccion de Gales de rugby. Etc. Pero definitivamente despues de haber estado en Nueva York, Londres me parece un pueblo, grande y maravilloso aun, pero un pequeno pueblo europeo. Aunque por San Pancracio, conectado bajo el mar por tren con Paris y Bruselas, eso si.

Por lo demas, ya no hay punks en Londres. Lo que hay es esta especie de neomods o indies, algun grunge, y algun skin tambien. Cines, teatros, multitudes de bares, pubs, restaurantes y cafes. Gente. Me he comprado un libro del filosofo y polemista Roger Scruton en el Instituto de Artes Contemporaneas, no lejos de Las Casas del Parlamento, titulado "Arguments for conservatism": he leido el prologo y es posible que no me muestre de acuerdo con varias cosas de las que sostiene Scruton, pero puestos a interesar, lo que dice Scruton interesa un rato, hoy en dia. No solo contamos con el Manifiesto de Euston contra el tontalitarismo. Feliz Navidad a todos y prospero 2008!


PD: vi a un punk. Era un chico joven. Tuve tiempo de hojear la prensa de Londres. El hermano de Rob trabaja en el "Daily Mail", en la edición de los domingos. Miré los deportes de "The Guardian", en el que hablaban de la frustrada resurrección de los Saracens, el equipo de rugby de Watford. Leí un par de portadas del viejo "The Times" ("Dieu et mon droit"), que están empujando para que los Tories reemplacen a los laboristas. Hablaban de educación, y de la subida de precios en los transportes. Para EEUU; apoyaban a McCain. Leí también la portada del "Daily Telegraph", en la que hablaban también de educación. Esto fue en el mismo aeropuerto antes de volver. El primer día de 2008 leí casi entero "The Independent", el periódico que tenían en la Anglo-European School de Bournemouth en la que pasé tres semanas en 1989, conviviendo con una familia y pasando finalmente tres días en Londres. "The Independent" traía el auge de China y sus olimpiadas en la portada del 1 de enero. Luego piqué aquí y allí: una noticia sobre la pregunta del año de The Edge, con una pequeña foto de Pinker incluida, y un breve editorial de complemento, algo irónico. Un artículo de un tory filo-lib/dem hablaba también sobre Gordon Brown y Cameron y las próximas elecciones. Etc. Lo mejor, para mí, el artículo de James Lawton, "sports writer of the year", una especie de Segurola, supongo, hablando sobre Fábregas y su teatro en el partido contra el Everton, del que por cierto vimos el momento anterior al teatro en un bar de Upper Street, cerca de la parada de metro de Angel. En suma, Lawton era muy crítico con la triquiñuela de Fab, pero precisamente porque lo dejaba por las nubes en cuanto a su capacidad futbolística presente y futura. Lo nuevo y lo antañón (Gary Lineker presentando "Match of the day", lo que aquí sería o era "Estudio Estadio" y similares). "The Independent", más bien de tendencia lib-dem, también trataba el asunto de las primarias en EEUU: no sé de dónde se lo sacaban pero daban como favorito a Edwards. Hoy ya se sabe que han ganado, en Iowa, Obama y Huckabee, respectivamente. Hip! ¡Ah, el musical sobre Buddy Holly, después de más de diez años, sigue escenificándose!

Balones de Oro

La revista "France Football" le acaba de dar el Balón de Oro al futbolista brasileño Kaká, jugador de la escuela del Sao Paulo que juega actualmente en el Milan. Desde hace unos diez años, no sé exactamente, el Balón de Oro también lo pueden recibir jugadores no europeos siempre y cuando jueguen en Europa. Así de los diez últimos cinco son brasileños, y así se entiende, aunque no del todo, que Zidane solo posea uno.

Cruyff, Platini y Van Basten tienen tres. Pero, salvo el caso de Cruyff, nadie pensó que estos jugadores pudieran equipararse, pese a su indiscutible maestría, a los cuatro magníficos del fútbol posterior a la 2ª guerra mundial. En cambio, de Zidane no solo se ha pensado esto sino que dentro de poco, espero, lo veremos encaramado en dicho Olimpo.

Y sin embargo, solo un Balón de Oro. Es que ni Cruyff, ni sobre todo Platini ni Van Basten compitieron con brasileños y argentinos, ni con Pelé, ni con Zico, ni sobre todo con Maradona. Al lado de Zidane encontramos sin embargo a Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho y ahora a Kaká. Es por eso que Zidane ha ganado un Mundial, ha llegado a otra final, y ha ganado la Eurocopa, mientras que el por otra parte bravo y delicado Platini se tuvo que conformar solo con una Eurocopa.

Zidane es el primer jugador europeo en haber competido y sobresalido en la escena internacional, que es propiamente la del fútbol. Se dice que la primera competición moderna es la regata de la America´s Cup al albur de la primera Exposición Universal celebrada en Londres en 1850, entre EEUU y Gran Bretaña. Antes se puede hablar de las carreras de caballos, pero no sé hasta qué punto. Lo cierto es que luego viene el rugby, pero solo de momento en Gran Bretaña, y el béisbol, pero solo en EEUU. La primera competición realmente intenacional son los JJOO de Atenas de 1896. El fútbol, que ya se practicaba, ve nacer entonces casi todos los clubes que hoy en día conocemos, sus ligas y sus selecciones. A este último nivel, en cuanto a competiciones oficiales, de momento quedó formando parte solo de los JJOO. Pero justo después de las Olimpiadas de 1928 en que la España de Zamora ganó la Plata, se crea el primer Mundial, de 1930, no porque sí en Suramérica, en Uruguay, en los tiempos de relativa bonanza que durante el periodo de entreguerras esta zona disfrutó. Como todo estaba más bien cogido con pinzas, no obstante, el fútbol no se profesionaliza e internacionaliza hasta después de la 2ª guerra mundial, cuando se juega el Mundial de Brasil en 1950, donde la España de Zarra queda cuarta, y cuando todavía más en 1956 se juega la primera Copa de Europa de clubes, donde sobresale en el Real Madrid un jugador argentino llamado Di Stéfano, y en 1960 la primera Eurocopa, que la España de Suárez ganaría en su segunda edición (hasta ahora el único título de la selección).

No hay deporte más practicado por más gente y en más lugares del planeta tierra. Hace veinte años el programa más visto en Europa era la serie de dibujos animados "Heidi"; hoy lo es cualquier partido de la Champions League. EEUU sigue en esto siendo la excepción, pero ya se ha jugado un Mundial allí. Estuve en Nueva York y vi niños con la camiseta del Barça. Pronto se jugará uno en África, de donde procede de algún modo Zinedine Zidane.

Claro que habrá gente aun que verá ofendida su identidad si a Zidane le entra un poco la petulancia.

Finalmente, repasando la lista del Balón de Oro, vuelvo a ver que en el año 2000 un buen delantero pero no mucho más, Michael Owen, ganó el trofeo en detrimento del que naturalmente lo tendría que haber ganado, Raúl González, o el mismo Zidane. Pero es que hay que saber apreciar estas cosas y merecerlas hasta incluso después de jugado el partido. No hablo de Raúl González, hablo sobre todo de su prensa. El único español que ha ganado el Balón de Oro, en los 60, es Luis Suárez, una especie de Laudrup con aire gallego. Cuando jugaba en el Inter. Tambié veo, en fin, que Owen no es el único inglés de segunda fila que se ha llevado el trofeo, empezando por un tal Mathews. Será, supongo, una suerte de homenaje a los autores del invento.

Finalmente, respeto.

PD: le han dado el FIFA World Player a Kaká. El FIFA World Player cumple unos 15 años; es la competencia del Balón de Oro, en cuanto lo otorgan seleccionadores y capitanes de selecciones, y abarca todo el mundo. Zidane y Ronaldo tienen tres FWP. Ronaldinho dos. A los tres les he visto jugar. El FWP ha hecho mejor justicia a Zidane, por tanto, y a Ronaldo, y está bien que así sea. Pero el fútbol no empezó ni con los periodistas ni con la FIFA.

Contra el Cojo Manteca

Iba a titular esta entrada "Adiós al Cojo Manteca", pero en realidad yo no tengo que decirle adiós porque nunca le di la bienvenida, ni pienso que estemos en el tiempo de celebrar su adiós, lo cual es más importante y más grave. De modo que contra el Cojo Manteca. Contra el desarrollo de la Lode de 1985, contra la Logse, por supuestísimo, y contra la Loe, la cual, lo único bueno que tiene, lo toma prestado de la Loce del PP.

A mi madre le lanzaron una moneda en las huelgas de 1988 o no recuerdo si eran de 1987, o por entonces. Ahí se acabó mi madre, la madre comprometida con la educación y todo eso que intentaba decir la verdad política.

A mí como profesor me han llegado a tirar un bocadillo de mortadela en plena clase, en 2006, mientras se suponía que ellos hacían deberes y yo repasaba mis notas. No dije nada, dejé pasar, porque aquel curso me jugaba el ganarme la vida o no. En realidad me han pasado cosas más graves, sin daño físico directo, que esto del bocadillo.

Ahora acabo de ver con la típica emoción francesa que hacía tiempo que no sentía un video de las huelgas universitarias francesas contra el intruso Sarkozy. Estos chicos que deseaban entrar en palacio a entrevistarse con Villepin, o Chirac, gente decente, o mejor a "currarse" un puesto con Jospin. Estos chicos, ahora barran la puerta de entrada de una universidad. Pero hete aquí que hay otros chicos, delante de ellos, "fascistizantes" les llaman las bellas almas, que quieren entrar en la universidad, quieren asistir a clase, quizá no tienen nada mejor que hacer, pero no es poco, quieren cumplir en la medida de lo posible, y han llamado a la policía, por decirlo así. Y hete aquí que la policía, como si Clemenceau les hubiese dado la orden, amigos, "do you remember?", no se acoquina, e intenta romper la barrera, pero los muy canallas les cierran el paso. La policía vuelve a arremeter, y empiezan a oirse gritos de júbilo, aullidos de liberación. "Allez les bleus, allez les bleus!". La policía viste de azul. Los hijos-de-puta "resisten". Les llueven palos, mientras algunos tiran papeles por unas ventanas. Las sillas de momento parecen pesarles un poco, a estos gandules. "Nanterre libéré!", cantan los que quieren entrar. Los decentes aspirantes a ministro y/o catedrático que cierran la entrada de la universidad parece que finalmente ceden, aunque de esto no estoy seguro. La información dice que Nanterre ha estado una semana desierta. Esto se puede ver y vislumbrar en el buen blog del periodista Fàbregas: fabregas.blogspot.com, llamado "Nihil Obstat". Lo escrito en original está en catalán, pero se puede entender perfectamente y además tiene traductor. Es la entrada del lunes 19 de noviembre.

¿Hasta cuándo? "Remember the spirit!"

PD: Ricardo Moreno, autor de "Panfleto antipedagógico" (Leqtor, 2006, wwww.antipedagogico.com) ha sido uno de los seis ponentes de las jornadas que Ciudadanos (C´s) ha organizado la semana pasada en Madrid (www.sociedad.es). Por otra parte, hace poco ha aparecido la lista de las mejores notas de selectividad del curso 2006-07 por institutos de la Comunidad Valenciana. El IES La Torreta de Elche, donde tengo plaza, se ha situado en la 13ª posición, con un 6,8 de media, contando tanto centros públicos como privados de los 300 y pico que debe de haber; fue el 6º en la provincia de Alicante y en esta demarcación el 2º de los públicos, detrás de uno de Santa Pola. En Elche también queda el 2º, detrás del privado Newton College, que supera por poco la media de 7. Tienen un suave grupo de rock, los profesores, impresentables. Ahí están los resultados. No sé.

Correcto, pero inadecuado (sobre la ausencia o presencia del espíritu democrático)

Por muy triste que sea decirlo, y lo es, el bando llamado nacional o rebelde fue el bando correcto de la guerra civil española de 1936-39. No lo digo porque fuera, à rebours, el bando de mis abuelos, más del materno que del paterno. Lo digo sencillamente porque es verdad. Del orden internacional salido de la Sociedad de Naciones de Wilson, ya en quiebra en aquel momento, solo Chequia, la antigua Bohemia, apoyó la causa republicana o roja, y luego la Urss. El ala más izquierdista del Partido Democrático americano también hizo el mismo ademán, pero Roosevelt atajó cualquier veleidad. Luego se fundó las NNUU, hoy en quiebra o crisis, porque no puede ser que su Comisión de Derechos Humanos esté presidida por dictadores, aunque ya antes había tenido como presidente a un ex-nazi. La idea de las NNUU me sigue pareciendo una buena y útil idea, pero lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Sería risible que le acabaran dando la razón a Franco cuando tildó de "fascismo universal" las condenas de las NNUU a su dictadura.

He dicho que el bando franquista fue el bando correcto. Desde luego, no fue, empero, el bando adecuado. Ya Aristóteles sostiene que si una democracia no se sostiene y entra en crisis, un periodo dictatorial que siente las bases de una democracia más sólida puede ser si no justificable al menos explicable y útil. Pero lo bueno y lo adecuado, lo verdaderamente útil, es una democracia, no una dictadura.

No fue José Antonio ni siquiera Pío Moa sino Antonio Machado, enre otros, como Ortega o D´Ors, quien avisó a la República de lo que estaba sembrando. Claro está que el problema de fondo no solo es achacable a la 2ª República, sino a la 1ª también, y a la esclerosis de un régimen constitucional con pies de barro, con un pie de barro de derecha eclesial, y otro pie de barro de izquierda anti-parlamentaria. Sumemos a esto los nacionalismos regionales, y el hecho de que los españoles, votando, solemos acertar más bien poco y, lo que es aún peor, legislando, cometer estupideces en el momento más inoportuno. Así fue en general la 2ª República, y así sigue siendo, de forma más atenuada, el régimen constitucional de 1978.

Pero estaba hablando de la dictadura de Franco, ese general harto iluminado con algunas chispas de lucidez. Me refiero a lo que escribe a su hermano en los tiempos de Primo de Rivera en defensa del régimen democrático. Y me refiero sobre todo a una frase que este verano pasado pude escuchar en un documental de TV sobre su dictadura. Hablando de los EEUU, Franco elogia en un momento determinado de la entrevista a una cadena americana "el espíritu democrático" de aquel país, en contraposición de lo que según él carecía España. Pues bien, si alguna lección estoy dispuesto a defender que el negro túnel del franquismo puede aún hoy legarnos y enseñarnos es este "espíritu democrático" (casi mejor llamarlo así que "Educación para la ciudadanía"). El espíritu democrático, no con el brazo derecho en alto, sino con el brazo derecho extendido en diagonal hacia un horizonte libre. Este gesto hace Franco cuando lo menciona. Aunque tampoco es lo más importante, el gesto.

Claro está que siempre nos quedará la duda de si el dictador Franco deseaba que este espíritu se implantase en nuestro país o su ausencia ya le venía bien para seguir mandando de forma despótica. Ambas interpretaciones me parecen plausibles y es típico de un régimen dictatorial que el aprecio sincero por la democracia quede medio a oscuras. Lo podemos ver claramente en la cultura del anti-franquismo. Pero ya han pasado casi 30 años desde la aprobación de la Constitución de 1978 y este espíritu democrático debemos, sabiendo de dónde viene parcialmente, sostenerlo a muerte.

El valor del deporte

Yo empecé con el atletismo y la natación. A los 6 años, atletismo: marcha atlética, salto de longitud y cross, compitiendo entre escuelas en la pista de atletismo de mi pueblo, Vilanova, y cerca, en cross, en Ribas. Al año siguiente, natación. Llegué a competir en una piscina de Hospitalet con el C.N. Sitges, adonde íbamos varias tardes a la semana a entrenar. Modalidad crawl. Luego, a los 8 años, fútbol, que es el deporte al que ya llevábamos jugando toda la vida, como quien dice. No se me ha dado nunca mal, pero en el equipo de mi colegio yo jugaba en una categoría superior a la que me correspondía, y por tanto de lateral derecho y no de central -un central de estilo líbero como los de antes, o de centrocampista, que era lo que me gustaba-, y además no teníamos campo de entrenamiento, y éramos muy malos. En dos años solo ganamos dos partidos, uno de ellos con gol a lo "mano de Dios". Una vez perdieron -yo no jugué- por 17-1. Estuve así dos años. Un chico de mi escuela que jugaba en las categorías inferiores del club de fútbol de mi pueblo, y que más tarde llegó a jugar en 2ªB con el Sant Andreu, me propuso apuntarme al club. Allí fui, pero no me entusiasmó el ambiente y nadie se fijó en mí siquiera para darme la bienvenida. De aquella triste forma se acabó mi relación seria con el fútbol, que coincidió no obstante con la final contra Francia en la Eurocopa´84.

Fue mi hermana quien me sugirió pasarme al baloncesto. Ya con 10 años, y poco antes del verano en el que la selección absoluta conquistaría la Plata en Los Ángeles´84, tras obtenerla en el Europeo´83 con tiro final fallido de Super Epi, empecé con el basket. Fue una relación de amor que duró 7 años. Empezamos con los fundamentos: botar el balón, atarse las zapatillas, pasar, colocarse en la pista, lanzar a canasta, moverse y defender. Muy lentamente, esto, durante casi todo un año durante en el que apenas competimos con otros equipos, que yo recuerde. No fue, pues, hasta el año siguiente cuando empecé realmente a jugar al ba-lon-ces-to, en la maravillosa posición de base, cuajando desde luego óptimos resultados, hasta el punto de que tres años depués me llegaron a proponer un plan: jugar en el club más importante de mi pueblo, gimnasio y entrenamientos todos los días, y luego probar en la cantera del Juventud de Badalona, en cuyas categorías juveniles tenía contactos el entrenador de mi pueblo que me proponía dicho plan. Dije no, porque a la vista estaba que había jugadores mejores que yo, sobre todo más altos y más fuertes, y porque a mí me gustaba estudiar. El basket, desde entonces, aunque federado, lo jugué como un pasatiempo, durante tres años más, hasta que sucedió una desgracia que me mantuvo alejado de tocar siquiera un balón durante más de ocho años: la muerte de un amigo, al estilo Antonio Puerta, jugando en aquel equipo de mi pueblo de la 3ª Regional Catalana. En fin, tanto al mini-basket como al basket disfruté jugando de lo lindo; sobre todo en el periodo escolar, que entonces se alargaba hasta el 8º de EGB. En mi pueblo éramos dos (ellos tenían un mejor banquillo), con otro par de equipos, los más potentes. Ellos ganaron dos ligas y una copa, y nosotros una liga y dos copas, especialmente bonita la última. No tengo por qué negarlo, yo tenía trazos de crack, particularmente en el mini-basket. Luego ya se me hizo todo un poquito grande. Aquél último año escolar fui seleccionado como el base titular del equipo de mi pueblo (50.000 hab.) en un par de partidos de confraternización con un equipo de Villarreal, Castellón. En los años federados, siendo yo cadete, iba de base reserva con el equipo juvenil, y llegamos a jugar la promoción a Regional Preferente, y todavía con ellos cuajé alguna que otra meritoria actuación. Mi récord de puntos, en un partido escolar, fue 33, aunque en lo que yo era fuerte era en las asistencias. Mis medias estaban sobre los 10-12 puntos, las 5-6 asistencias y parecidos rebotes, porque entonces yo ya casi medía los 180 cm. que mido. También era un buen recuperador. Lo más flojo que yo tenía era el tiro exterior, y curiosamente es algo que ahora hago mucho mejor. Es algo parecido a lo que le puede pasar a Ricky Rubio. Mi ídolo por encima de todos fue y será Magic Johnson.

Los años en que estuve sin tocar siquiera un balón de basket se acabaron cuando alguna gente de mi pueblo me empezó a recordar lo bueno que yo era, e incluso a reprocharme que no hubiera apostado por la vía profesional. Esos años coincidieron con la Plata ganada por la selección de Herreros y compañía en el Europeo´99. Yo desde luego no me consideraba tan bueno, aunque conocía mis virtudes. Yo solo hubiera apostado por la vía profesional de haber crecido hasta el 1,90 como mínimo ya entonces y no hasta el 1,80 que antes he mencionado, y en el que me he quedado. Para eso tendría que haber sido como Raúl López, y francamente dudo de que, al menos física y técnicamente, fuera el caso. Además, por un defecto de nacimiento tengo el hueso de la nariz levemente roto y desviado a la izquierda y en los momentos de máxima tensión, aunque esto luego lo fui controlando, me quedaba literalmente sin respiración hasta salirme de la pista y explotar a llorar.

Hace poco, meses después de la felicidad del Oro mundial logrado en Japón, me topé con el primer entrenador que yo tuve, el que nos enseñó los fundamentos, y cuyo hijo ha llegado a jugar en la LEB Plata. Me definió como un base "científico". Recordamos aquellos gloriosos partidos escolares, que sentaron las bases de la popularización del baloncesto hasta nuestros días, con un periodo de relativa sequía intermedio, hasta la explosión de los Navarro, Gasol y compañía. De mí se solía destacar la inteligencia del juego, por ejemplo el entrenador que me propuso ir a probar a la Penya. Pero también algo más intangible, quizás, o la consecuencia de dicha inteligencia, eso que se conoce como "competitividad". Nosotros en la escuela nos montábamos, sin más medios que nuestra imaginación y trabajo, nuestros All Stars NBA. Por motivos que no vienen al caso explicar, yo era Sleepy Floyd, de los Warriors de Golden State, que luego ganó el Anillo con los Rockets de Houston. Y así todo. Por eso no sé si ahora que juntamente, según me contaba mi primer entrenador, se juega escolarmente un basket "políticamente correcto", de mírame-y-no-me-toques, pero a la vez se cuenta con muchos más medios, y salen cada vez más individualmente jugadores excelentes, esto se sabrá llevar, cultivar y prolongar. Yo imagino que, si se conservan los fundamentos, a la larga o a la corta siempre se disfrutará de jugar y competir al baloncesto, mal que les pese a los pacifistas de la nada. El "fair play" no es no competir y bla-bla-bla; es precisamente jugar, luchar y competir. Saber ganar y saber perder. Jugar lealmente en equipo solo es posible precisamente así.

Después de dejar el basket, jugué varios años al fútbol-sala en la liga local de mi pueblo. Otros deportes en los que llegué incluso a entrenarme fueron el hockey sobre patines, muy popular en mi pueblo, y el tenis, pero sin competir. Mi único deseo deportivo personal no cumplido es no haber podido jugar al rugby. Pero me compré un balón ovalado y la camiseta de la selección de Gales que quedó 3ª en el Mundial´87 y ganó el V Naciones´88, con Triple Corona incluida. Un día organizamos un partidillo en la playa. Finalmente, ahora que se habla tanto de F-1, recuerdo que yo jugaba los domingos por la mañana, de muy niño, a las carreras de coches. Mi favorito era Nelson Piquet. Pero esta ya es otra historia.

PD: se me ha olvidado decir que también he jugado al golf, o mejor dicho, a una especie de golf que nosotros mismos construíamos, con mi amigo del instituto Sergi Cortiñas, hoy doctor en periodismo. Un día probé de jugar al golf de verdad con mi ex-cuñado danés en un pitt&catch de esos, pero es más difícil que patinar sobre ruedas.

Bachillerato flexible, bachillerato privado

Nada más llegar de Nueva York escuché o leí la noticia de que el MEC iba a implantar una modalidad flexible de bachillerato, según la cual los alumnos podrían escoger cada año solo la mitad de las asignaturas y hacer el bachillerato en cuatro años enteros, contando que aprobasen todos los cursos. De los ciclos formativos, ni palabra, como en todo el proceso de elaboración y aprobación de la Loe. Esta noticia, apenas comentada, coincidió con otra, específica para la Comunidad Valenciana, que era el anuncio por parte de la Generalitat de nuevos conciertos con centros privados en detrimento, al parecer, del bachillerato público. A las pocas semanas, el PP, autor de esta medida, obtuvo una holgada mayoría absoluta en las elecciones autonómicas. La gente sabía lo que votaba; la alternativa era, básicamente, apelar al mal de Almansa. C´est tout.

El bachillerato flexible es un parche más de los muchos que trae la Loe. Yo he tenido este curso por primera vez un grupo de 1º de bachillerato cuya nota media en Filosofía no ha llegado ni siquiera al 5. O sea, una clase como tal insuficiente. Y esto, bajando el nivel, lo que pone en serias dudas el nivel final adquirido en la Eso. Supongo, porque es claro, que el bachillerato flexible está pensado para este tipo de grupos o alumnos: pero aun me parecería bien si fuera compensado con alguna exigencia básica, alguna condición básica, no ya para la salud de la educación pública (como gastarse bien y con provecho el dinero público), sino para la simple salud de los simples profesores de la educación simplemente pública. Simplemente, no hay nada de esto: ni exigencia de esfuerzo, ni de respeto, ni de compaginar trabajo y estudios. Nada que tenga que ver con una auténtica vocación ciudadana. Nada o casi nada que tenga que ver con un verdadero aprendizaje. Nada de nada, vaya. Lo que hay, yo no lo entiendo muy bien, y así me veo.

He sido generoso, porque el roce hace el cariño y uno es capaz hasta de sentir aprecio por adolescentes que han estado haciéndole el trabajo, incluso a veces la vida, a menudo imposible. Pero tengo una amenaza de un nuevo expediente administrativo abierto, en parte por culpa de este grupo, y por algún alumno más, rico o pobre pero mentalmente perezoso, que goza de todos los derechos antes incluso de ser un individuo, como decimos los juristas, "sui iuris". Cuando llegan a la edad adulta, no es que hayan aprendido a protestar, como bien enseña Glucksman, sino que han aprendido a simplemente mangonear, por utilizar un lenguaje bajo, tan caro a la adolescencia española.

A esto yo le llamo corrupción, corrupción intelectual, que es la que asola la enseñanza o educación pública, institucionalmente, desde luego, con los inspectores como gorilas del sistema y la ministra de florero decorativo, y también idealmente (véanse mis comentarios pasados sobre la "Educación para la ciudadanía", sobre los que me temo que voy a volver en breve). Si bien es criticable, en fin, que los centros concertados no se ajusten a las reglas públicas de admisión de alumnos, no es de extrañar, sin embargo, esta transferencia de dinero público (pública, notoria y plebiscitada, no tramposa como en tiempos de CiU en Cataluña) a dichos centros: al menos allí los chavales están más recogidos y el dinero un poco mejor gastado. Parece que el resultado del bachillerato flexible no es una educación pública de calidad sino, entre otras cosas, el auge del bachillerato concertado. ¿Han pensado en todo esto?

Reagan

Antes de empezar con Reagan, querría acordarme de mi abuelo materno a propósito todavía del 68. Que Sarkozy irá rectificando -lo más difícil todavía, todos estamos inmersos en esto- algunas de sus ideas sobre el 68, tal como Glucksman por ejemplo ha apuntado, es casi seguro. Ahora prefiero vaticinar que ponerme a dar consejos. Aunque me equivoque. El caso es que si hasta mi abuelo, franquista sobrevenido pero de pro, y suscriptor de "Paris-Match" (hizo un curso en Francia, en Foix concretamente, donde más han votado a Royal, en el año 1933), guardaba recortes sobre el 68 y Marcuse, es que algún tipo de problema denunciado en el 68 es un problema que afecta a todos, incluidos los lepenistas, para entendernos. Y yo diría que incluso es un problema que hoy paradójicamente nos afecta en forma de TIC y móviles, por ejemplo, tan dañinos en las escuelas estos últimos. La denuncia de la sociedad del espectáculo puede seguir vigente en algunos aspectos. Aunque también en esto, para mí, el que mejor respuesta da, de los que conozco, es Castoriadis.

Bien. Pasemos a Reagan. La semana pasada se reunieron los candidatos republicanos a la candidatura final para la presidencia de EEUU de 2008, en California, en una especie de memorial del que fuera presidente de EEUU de 1980 a 1988. El actor Ronald Reagan. Entre los destacados, McCain y Giuliani, quizás. En el 80 y en el 88 yo tenía 6 y luego 14 años. Mi infancia primaria y un poquito aun de la secundaria. Los años en que la democracia del 78 se consolida en España. El año que recibimos en casa a un estudiante americano, del norte de California, en concreto.

Ahora todo son elogios a Reagan, y por eso escribo este post. Se suele decir que Bush Jr. ha sido el peor presidente de la historia de los EEUU. Yo no sé si es peor que Nixon, Ford o, si me apuran, que Truman. Yo no sé si basta con superar a Clinton en la materia que se fuma (pero cuyo humo sigue sin tragarse) para ser mejor presidente que Bush Jr. El caso es que quiero recordar. Y recuerdo que Reagan era en su momento lo mismo que hoy Bush, una especie de fascista, patán, etcétera. Esta era la impresión que se tenía de Reagan, oh, aun más en la Cataluña nacionalista y anti-Otan todo junto. Y en mi casa, por qué negarlo, tan progresista a la moda por vía materna, ah, on va à rebours, quelle joie. Y eso que aún no había venido la peor izquierda de la historia democrática de España. Una vez le pregunté a uno de los múltiples estudiantes extranjeros que pasaron por mi casa en aquel tiempo, americano, republicano, por qué era seguidor de Reagan, cosa que, así lo manifesté, me parecía increíble. Claro que más increíble me parecería poco después que mi prima fuera a parar a una familia de Reno seguidora del obtuso Dukakis. En fin, yo quería conocer mundo y al final este americano republicano fue de los más amables y cariñosos que pasó por mi casa. Se llamaba Dave, y no me acuerdo de dónde era. Nos escribió una carta desde EEUU, alucinante, poniéndonos por los cielos. Ahora sé que el mayor discípulo de John Dewey, cansado de tantas cosas, supongo, se pasó a Reagan y lo apoyó, hecho que de algún modo explica esa carta. Ahora también sé que otra demócrata de primera fila se pasó también a Reagan y éste la colocó en la ONU. Ah, entiendo, entiendo.

De modo que poco a poco, Reagan fue dejando de ser el diablo en persona y fue pasando a convertirse en una simple persona. Todavía más, yo, en aquel tiempo, especialmente en verano, era fan irreductible de los Beach Boys, famosa banda rockera conocida además por apoyar siempre al Partido Republicano. Es preferible a que te apoye Bruce Springsteen, sobre todo cuando viene a Barcelona. Bueno, va, es una broma. Pero para más inri, existía otro grupo entonces actual, oscuro, incluso un poco friki, punk, peligroso, que también se declaró reaganiano. Eran los Ramones, y, amigos, estas ya son palabras mayores.

Luego salieron aquí en España Los Ronaldos, ya en la época final de Reagan. El primer disco de Los Ronaldos es uno de los mejores discos del pop español de los años 80. No los pude ver nunca en directo, lástima. Tanto los Ramones como Los Ronaldos pueden ejemplificar lo que ahora se dice de Reagan: esto es, que frente a Bush Jr., el-peor-presidente-de-la-historia-de-los-EEUU, el viejo actor de Hollywood encarnaba un conservadurismo liberal, optimista, vital y abierto, hoy buscado por los candidatos republicanos reunidos la semana pasada en California. Hace pocas semanas, de hecho, una encuesta nacional en los EEUU declaró a Reagan el personaje americano más importante del siglo XX.

Sí, tal vez, y yo lo disfruté y aprendí a mi manera: pero ese personaje era entonces algo bastante parecido también al peor presidente de los EEUU.

Que conste.

PD: solo un grupo de entonces era claramente antireaganiano, Sonic Youth, quienes en alguna de sus letras criticaban la "reaganomics". Pero los primeros en beneficiarse de la "reaganomics" fueron los socialdemócratas, desde Miterrand y González hasta Clinton y los suecos. El único que por lo menos lo asumió honestamente fue Blair, continuador a su modo del thatcherismo, eso que dicen que fue la versión europea de Reagan. No se conoce ningún verso de Sonic Youth contra Clinton. Por lo demás, está la caída del comunismo en 1989 y la narrativa de la era Reagan, condensados ambos en el culebrón televisivo y no solo televisivo, tan culturalmente alejado de la excelencia, pienso yo, aunque tampoco excesivamente dañino. Pero parece que aquí sí que ha aparecido alguna nueva narrativa más o menos real y comprometida en EEUU, de la que ya di cuenta en este blog cuando hablé de Franzen y el realismo trágico de su libro "Cómo estar solo". A pesar de su marxismo de salón, también.