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procopio: café filosófico

"Las bodas de la lucidez y la alegría": aforismos de Pere Saborit

LAS BODAS DE LA LUCIDEZ Y LA ALEGRÍA
Aforismos de Pere Saborit

PERE SABORIT (1961, Manlleu, Barcelona) ha publicado recientemente Anatomía de la ilusión(1997) y Política de la alegría (2002), ambos en Pre-Textos.

PPC: El plat preferit dels cucs, Edicions 62, Barcelona, 1987 (Premio Documenta 1986)
ID: Introducció al desconcert, Edicions 62, Barcelona, 1991

Selección y traducción de Ximo Brotons

·”X. era de los que creen que no hay más progreso en los asuntos humanos que el que podría haber en el caso de que un excremento adquiriese conciencia repentina de serlo.” PPC

·”X. se sentía a menudo como un cuadro impresionista. A cierta distancia (física, emotiva e intelectual) producía buena sensación, pero visto de cerca, se podía constatar con estupor cómo la persona de X. no era otra cosa más que una mezcla de manchas físicas y psicológicas”. PPC

·”Teniendo en cuenta que cuando nació no conocía a nadie, X. tampoco creía que las cosas le hubiesen ido tan mal”. PPC

·”X. continuamente experimentaba la alegría de ser y, al mismo tiempo, la pena de tener que ser necesariamente alguna cosa”. PPC

·”Como no era creyente, X. siempre elegía el domingo para salir a pasear, porque como era el día en que Dios se quedaba en casa para recibir visitas, no había peligro de encontrárselo por la calle”. PPC

·”A veces X. se sentía como si viviese solo de la inercia del parto”. PPC

·”La parte de su cuerpo de la que se sentía más orgulloso era la conciencia”. PPC

·”X. era, como todos, un clásico del sentido común”. PPC

·”Siempre que X. se planteaba la realización de algún proyecto, pasaba directamente del esbozo a una copia mala, y se dejaba el original en el camino. Y es que durante toda su vida estuvo a un paso directo de la excitación al post-orgasmo, de la intención al recuerdo...-y de las ganas de escribir a los puntos suspensivos”. PPC

·”X. no tenía ningún verdadero amigo íntimo que viviese fuera de su cuerpo”. PPC

·”De los periódicos, lo que más le gustaba a X. eran las cartas al director, el chiste gráfico y las noticias que él mismo escribía en los espacios en blanco”. PPC

·”No fue hasta bastante tiempo después de saber que los otros hombres defecan cuando X. reconoció que los demás también gozan de vida consciente; aun tratándose de dos fenómenos que suelen pasar igual de desapercibidos”. PPC

·”X. había oído hablar de un individuo que se murió a raíz de la parálisis vital a la que le condujo la inercia de la duda provocada por no saber, en cierta ocasión en la que abrió la boca, si la había abierto para hablar, para comer o para respirar.” PPC

·”Según el parecer de X., el plato preferido de los gusanos es el alma de los creyentes”. PPC

·”En los días en que X. se levantaba eufórico, se hacía a la idea de ser un avanzado a su tiempo, y que la gente de su época no estaba a la altura de su genio creativo. En los días en que se levantaba pachucho, se limitaba a poner el reloj bien, de acuerdo con la hora oficial.” PPC

·”X. era de los que piensan que lo que pensamos tiene más que ver con lo que no pensamos de lo que pensamos”. PPC

·”Haber sido más deudor de las dudas que de las caricias, este era el balance de su vida que más temía X.”. PPC

·”A X. le gustaba poner a prueba su capacidad intelectual. Se planteaba dificultades que fuese incapaz de resolver, y esto le alegraba, porque –según X.- quería decir que él era más listo que su inteligencia”. PPC

·”Cansado de pensar, una bochornosa tarde de verano X. colgó una hamaca entre las premisas y la conclusión de un razonamiento, y se puso a hacer la siesta”. PPC

·”A X. le producía idéntica sensación de ridículo bailar solo en su habitación que pensar en un local público o en medio de la calle”. PPC

·”No había manera de que X. fuese capaz de plantearse desde cero cualquier problema concreto, incapaz como era de quitarse de encima la fascinación continua y total del simple hecho de sentirse vivo”. PPC

·”A X. le hubiese gustado ser físicamente más favorecido, para tener la oportunidad de poder comprobar antes que el sexo es un valor secundario en las relaciones hombre-mujer”. PPC

·”X. era, como todos, una persona muy extraña (afectado particularmente por la rareza de lo que es común)”. PPC

·”En círculos eruditos, X. estaba considerado como el mejor especialista mundial en el conocimiento de su propia vida consciente; en la explicación de ésta, empero, su opinión no eran ni tan siquiera tenida en cuenta”. PPC

·”Había días en que Z. tenía suficiente con la sonrisa hipócrita de un comerciante o con la conversación mínima y mecánica con el chófer de un autobús para reconciliarse con la condición humana; pero había días en que ni tan siquiera odiaba al resto de los hombres para no tener nada en común”. ID

·”A diferencia del resto de la gente, cuando Z. miraba hacia el futuro lo veía todo necesario, y cuando miraba hacia atrás lo veía todo aleatorio; por eso, cuando quería echar a volar la imaginación se limitaba a recordar, y no tenía otra pretensión futura que la de comprobar”. ID

·”Z. tenía toda la fuerza interior, la curiosidad intelectual y la generosidad espontánea propias de quien no tiene nada más”. ID

·”Lo que llamamos espiritualidad no es más, según Z., que el contenido de gases generados por el proceso imparable de nuestra putrefacción”. ID

·”El puntapié de un loco puso al mundo en movimiento, y las palabras de los sabios y las risas de los niños, apenas sirven para pararlo de forma momentánea y leve, según Z.”. ID

·”(...) Emplear su voz como grito de guerra, aún, pero Z. era demasiado orgulloso para limitarse a un simple plañido”. ID

·”Como en cualquier sitio puede nacer el amor entre dos seres humanos, Z. pasaba por todos los lugares (incluso por el interior de las iglesias) con actitud reverente y silenciosa, como si el mundo fuese un único templo inmenso”. ID

·”Filósofo es, según Z., aquél que ha tenido un único gran pensamiento en un momento determinado de su vida; y lo que permitiría distinguir los buenos filósofos de los malos sería que los primeros sabrían mantener la tensión especial de aquel momento, mientras que los otros no harían otra cosa que ir dando vueltas al contenido de su pensamiento”. ID

·”Los tres componentes básicos de la personalidad de Z. eran una mentalidad de hombre adulto, unos sentimientos de niño y unas pasiones de monstruo; y se daban en una proporción desigual, a favor de éste último, que tenía mucho más peso al tratarse de una mezcla de características realmente monstruosa”. ID

·”Ya que no hay autores de un solo lector –todos los escritores nos engañan con otros lectores-, Z. no quería ser lector de un único autor”. ID

·”Tal como en la relación con las mujeres Z. no buscaba afeminarse, sino, al contrario, sentirse más hombre, con la lectura de un libro tampoco pretendía la propagación de la cultura, sino sentirse más vivo”. ID

·”Z. (...) respiraba en defensa propia (...)”. ID

·”Si todo, de por sí, renueva constantemente el misterio de la existencia, el absurdo, además, lo celebra, según Z.” ID

·”Z. maduró a base de perder confianza en el lenguaje, y cogerla en las palabras.” ID

·”Z. creía que el suicidio es `demasiada solución´ para resolver los problemas del hombre, un medio desproporcionado teniendo en cuenta la insignificancia de su condición; como un arma que se le dispara a un niño mientras juega. Quizá –pensaba incluso Z.- la idea de Dios, más que como perfección y proyección de las facultades humanas, habría nacido en un afán de encontrar un contrapeso apropiado al poder negativo de la posibilidad de suicidarse”. ID

·”De manera muy sospechosa, siempre se veía obligado a replantearse la ininteligibilidad del ruido de fondo que acompaña la marcha del hombre por el Universo, al acabar de tirar la cadena en un wáter cualquiera”. ID

·”Inconformista como era, Z. caminaba desorientado por el lecho de un torrente seco, sin saber si iba a contracorriente o no.” ID

·”Tal vez no podemos conocer la estructura que sustenta el mundo, pero sí que parece que podamos reproducir su funcionamiento –pensaba Z., cada vez que veía a alguien reír alocadamente”. ID

·”El problema, según Z., de ponerse a interpretar el mundo en pleno estado de euforia es que, aun resultando una imagen positiva de la realidad, comporta un descenso de la intensidad del estado de ánimo; por eso él prefería –aun resultando escindida su personalidad- alternar estados de alegría con la formulación de teorías pesimistas”. ID

·”Z. creía que es una lástima que solo podamos contradecirnos de una única manera”. ID

·”Enamorado del fugitivo paso del tiempo, cada vez que Z. miraba la hora que era exactamente, tenía la sensación de cometer un acto de necrofilia”. ID

·”La más grande injusticia no radica, según Z., en el hecho de no ser todos iguales, sino en el de no estar todos en condiciones de poder ser generosos”. ID

·”Justo después de nacer, Z. se hizo el siguiente planteamiento: veamos cuántas cosas estoy a tiempo de hacer antes de suicidarme...”. ID

·”Como no tenía ninguna referencia estable, en función de la cual marcar el ritmo de su vida, Z. nunca ganó tiempo, pero tampoco lo perdió”. ID

Entrevista a Sabino Méndez en "Lateral"

La revista barcelonesa de cultura "Lateral" acaba de publicar, en su número de marzo, la entrevista que realicé a Sabino Méndez el último día -la última tarde- del año 2004. En el enlace correspondiente a la web de la revista podéis leer la entradilla.

Esta es otra entradilla, que no aparece en papel:

"La primera vez que escuché la voz de Sabino Méndez fue un lejano día de
primavera de 1987, en la audición radiofónica del concierto de presentación
de un disco de Loquillo y Trogloditas. Mucho tiempo después, el año pasado,
lo conocí personalmente en el Nickjournal del blog del periodista Arcadi
Espada. Le pedí una entrevista y accedió. Nos vimos cuerpo a cuerpo (él, de porte casi sagrado, caballeroso, con un punto de timidez; yo, un niño con el mejor regalo de Reyes) el último día del año 2004 para supervisar, off the record, nuestro cruce de palabras. De aquel eterno y fugaz instante de nuestra charla en la terraza del Can Mauri del paseo del Carmen de Villanueva y la Geltrú sólo podría decir con Goethe: "¡Detente, eres tan hermoso!". Sólo deseo también poder compartir esa felicidad con vosotros, lectores. Keep on rockin´!"

Reseña: "Soñar Europa despiertos" (sobre un libro de Sloterdijk)

Hoy, referéndum sobre el Tratado constitucional para una Europa política. Qué mejor manera que argumentar mi voto en BLANCO que publicar aquí la reseña del enjundioso librito eurofilosófico de Peter Sloterdijk, mientras espero a ver si se publica en la revista Lateral. Soñemos despiertos.

SI EUROPA DESPIERTA. Reflexiones sobre el programa de una potencia mundial en el fin de la era de su ausencia política, Peter Sloterdijk, trad. de Germán Cano, Ed. Pre-Textos, Valencia, 2004, 81 págs.

En una entrevista publicada en el suplemento cultural del periódico El Paísen abril de 2003, en plena "toma de Bagdad", pues, Peter Sloterdijk, el filósofo y profesor de Estética de la universidad de Karlsruhe (centro especializado en nuevas tecnologías y diseño que junto a la tradición frankfurtiana de Habermas y al colegio de Sociología de Múnich dirigido por Ulrich Beck es hoy la punta de lanza del pensamiento más vigoroso elaborado en la Alemania reunificada), afirmaba: "Creo que en el siglo XXI se escenificará algo así como la última lucha universalista". Con este nuevo librito traducido por Germán Cano para Pre-Textos, Sloterdijk parece venir a decir que si esa lucha tiene que triunfar, lo hará a través de Europa, de una Europa capaz, en palabras de Jacques Le Goff, de "inventar hoy una forma de unidad que no sea la de un Imperio". La lectura de esta enjundiosa obrita bien vale la pena y por eso aviso al amable lector o lectora que si no la ha disfrutado ya lo haga antes de echar un vistazo a esta reseña que, modestamente, pretende destripar el contenido de la misma. Quien avisa...

Bien. Podríamos dividir Si Europa despierta en tres grandes movimientos y un adagio final. El libro parte de la constatación de dos hechos, a saber, "la debacle moral de la Primera Guerra Mundial" y "la catástrofe antropológica de la Segunda" (todos los entrecomillados que siguen pertenecen al texto de Sloterdijk), y de la asunción de un programa, el de la "Declaración universal de los derechos humanos de 1948". Tomen aire.

El primer movimiento se abre, pues, con el "shock del descentramiento europeo" producido entre 1945 y 1989. Según la audaz hipótesis de Sloterdijk, durante la posguerra y la guerra fría Europa ha vivido en una ideología del vacío, ausente como potencia política de la escena mundial. Durante estos años, tanto a derecha como a izquierda, tanto la democraciacristiana de base católica como la izquierda comprometida de base existencialista o incluso nihilista, han promovido sin ser conscientes de ello una ideología de la ausencia, del lamento y de la nostalgia imposible. También los neopragmatismos hoy en boga se mueven dentro de esta ideología del vacío, pues su propuesta de una nueva Europa no es más que la sumisión chata a la constitución de una EEUUropa. Las respuestas que la izquierda está ofreciendo a este neopragmatismo no sólo lo cuestiona sino que lo celebra, en forma, eso sí, estética: la palabra clave, dice Sloterdijk, ya no es "decisión" sino "vivencia". Un mundo-menú donde elegir, como en el desdichado Fórum de las Culturas, nuestra novedosa frivolidad, o acaso sería mejor decir banalidad, en el marco de una "comedia de la preferencia" que en verdad revela, tal como sostuvo Marcelo Expósito en su análisis de la propuesta forúncula Voces, una voluntad no tanto de distensión o comprensión cuanto de "indiferenciación".

El segundo movimiento analiza cuál ha sido a juicio de Sloterdijk el mitomotor de la construcción europea desde la extinción del Imperio Romano. Y ese mecanismo ha sido justamente el de la "transferencia imperial", o incluso, el de su "apropiación". Pues apropiación, no diremos tanto como indebida, fue la coronación de Carlomagno como Emperador de Europa mientras todavía seguía existiendo Bizancio. Ahora bien, el lado bueno del asunto, diríamos, es según Sloterdijk el carácter traductor de dicho mecanismo. Ha sido el profesor Etienne Balibar quien ha hablado de la Europa de la traducción como la auténtica Europa, ya presente en Toledo, Turín o Amsterdam en el largo tránsito del medioevo al Renacimiento y la Ilustración (en el caso de la ciudad holandesa, más bien hablaríamos de impresión de libros prohibidos). Una construcción europea que por su mismo ingrediente cristiano se activa mediante la procesión, hoy diríamos progreso. Así pues, Sloterdijk pretende reavivar como horizonte de la construcción europea que sueña una especie de mecanismo de traducción universal que sea capaz de sustituir al mitomotor europeo de los dos últimos siglos: el de la "literatura universal", o literatura comparada, como también se la llama.

En cualquier caso, la Europa imperial que contiene adormecido su resorte traductor dura lo que dura, desde Carlomagno hasta Napoleón y algún tiempo más, ya enfebrecido y maduro para el sangriento siglo XX. Si la primera eficaz traslatio moderna se realiza al Imperio Español, esa commonwealth católica, y la segunda al Británico, oceánicamente exitoso en lo que el anterior fracasó, durante el siglo XIX Francia, Alemania y Rusia entran en la liza que desembocará posteriormente en las guerras mundiales, en el auge y caída del comunismo y, finalmente, en la emergencia a partir de 1917 de la última traslatio conocida e imperante: la de los Estados Unidos de América, de la cual ya era un precedente ese espléndido aislamiento ultramarino británico. Y entonces Europa mira a EEUU: "Cuando la Europa moderna contempla el Imperio americano no ve sino la forma exteriorizada de su propia esencia", escribe Sloterdijk. ¿Corre el riesgo de convertirse Europa en la colonia de su propia utopía? Puede ser, ya que si la Constitución que en los próximos meses pretende someterse a un incierto referéndum no es una alternativa al Imperio Americano, menos lo es el nacionalismo europeo de las "culturas" (insisto que lo entrecomillado pertenece a Sloterdijk), por mucho Fórum universal, interreligioso, pacifista y juvenil en el que interactúen. Pues, según Sloterdijk, el nacionalismo europeo de las culturas no es más que un imperialismo pluralizado en sectas perfectamente portadoras cada una de la misma teología del éxito imperial que, supuestamente, rechazan. Sin ir más lejos tenemos muestras de ello por aquí abajo, en la Venecia padana, en la Barcelona-capitana-de-la-expansión-mediterránea, por lo menos desde Guifredo el Velloso, en la sociedad de propietarios del nacionalismo vasco, o, last but not least, en el conservadurismo eclesial de la cultura política española en general.

El tercer movimiento de Si Europa despierta retoma la cuestión planteada de la traducción universal. Aquí el autor invoca al poeta francés Paul Valéry en su definición de Europa como "fórmula psicopolítica y matemática de intensidad". Recuperar y volver a proyectar la intensidad europea, tal es el sueño lúcido de Sloterdijk: reformular una "mitomotricidad progresiva" de la unidad política europea como traducción y transformación. En suma, atreverse no sólo a saber sino a poner el saber en práctica; en una palabra, atreverse a la Gran Política. Ahora bien, ¿qué diantres es la grandeza? Grandeza es según el filósofo alemán "cultivar y humanizar nuestra dimensión monstruosa", acaso inmanejable. Gran Política es "transferir la propia estructura imperial a una forma política transimperial o posimperial". ¡Ya estamos con lo pos y con lo trans! Veamos. Se trata primero de evitar la patriotería y al mismo tiempo el burocratismo. No se trata de actualizar un veteroeuropeísmo cuyo eje Bruselas-Estrasburgo operaría contra unos nacionalismos identitarios que lo rechazarían en una dinámica en verdad retroalimenticia. Se trata más bien de otorgar un papel a la unidad europea en la ONU: un más-allá-de-Europa como Unión de Estados que conservase los principios elementales de la democracia de ciudadanos y que actuase como entidad intermediaria entre el Imperio a la baja de los EEUU y una periferia mundial cada vez más protagonista, y no siempre con buenas maneras, en el mundo que llamamos occidental.

En el adagio final Peter Sloterdijk procura apurar su propuesta insistiendo en lo que rechaza y en lo que intenta promover con su fecunda digresión. Para empezar recuerda que en la Antigüedad posdemocrática (de Platón en adelante) la principal interpretación anti-imperial del mundo vino de la mano de la apocalíptica judía, de la que otros autores como Virno o Duque han sacado su provecho, uno focalizando empero su propuesta en el virtuosismo más bien sofista y el otro en un minimalismo de las necesidades, quizá de raíz estoica. Sloterdijk nos recuerda a los judíos porque como movimiento de liberación (aprovecho para recomendar la crítica del concepto de liberación que realiza E. Rodríguez en El gobierno imposible, Traficantes de Sueños) acaban enfrentados a la competencia, es decir, a los cristianos, cuyo anti-semitismo no supone más que la obsesión por demostrar que ellos, "pueblos-sol", son los verdaderos "elegidos", "los mejores judíos". Por supuesto el protestantismo, ese movimiento de liberación del yugo católico-romano, fue el gran competidor de la apocalípica judía, hasta que se transformó en la base de un imperialismo europeo demasiado maduro ya para el fascismo.

Así pues, Si Europa despierta propone contra la copia neocarolingia de 1957 y la EEUUropa en marcha, un nuevo eje Berlín-Bruselas-París. Contra el fascismo -militar o pacifista- conocido como última etapa del "activismo del desprecio" (hoy "culto del éxito sin verdad") en que se sustenta el imperialismo, Sloterdijk propone soñar Europa mediante ese "autohipnotismo lúcido" que Savater, en su autobiografía, reconoce (a mí también me pasa) como la más alta forma de cordura de la que es capaz. Soñar Europa para poder pensarla, como Edgar Morin, y crearla conservando el antiguo pathos griego, la irrenunciable pasión de la pregunta por la verdad y la buena vida: ¡esa es la Revolución universal!

De Sloterdijk ya podemos leer en castellano casi todos sus libros. Su crítica de la razón cínica. Sus esferas. Sus normas para el parque humano. Su análisis del igualitarismo en la sociedad de masas. Sus extrañamientos y sus viajes. Su árbol mágico y su hiperpolítica. Hoy recomiendo fervientemente esta original obrita del filósofo alemán, tal vez el menos ingenuo y no el más cínico de los pensadores (él se llama "inmunólogo" o médico de la civilización) de nuestro tiempo. Pese a que como posible "ibero-apocalíptico" (léase también Experimentos con uno mismo. Una conversación con Carlos Oliveira, Ed. Pre-Textos, 2003, un libro que merecería otra reseña entera) puedo dudar de la capacidad del eje Berlín-Bruselas-París para afrontar la Gran Política de Europa (cierto es que ante todo hay que evitar la guerra franco-alemana, cierto es que Gran Bretaña ya es la colonia de su utopía, cierto es que España tiene el deber de consolidar la democracia aquí mismo y en Suramérica antes que remover imperiosamente Europa, pero: ¿cuál es realmente el reparto? ¿Qué papel para el Este, para Rusia, para los Balcanes, para Oriente Próximo incluida Turquía, para el Norte magrebí de África? ¿Qué oposición a EEUU más acá del nacionalismo y más allá de la Ryder Cup?), no puedo por menos sin embargo que acabar bebiendo un buen sorbo de ligereza contra la pesadez de estómago en loor de Peter Sloterdijk.

Ximo Brotons

Reseña: "Platón contra la democracia" (sobre un libro de Castoriadis)

Otra reseña que no ha visto la luz pública hasta hoy.

Sobre `El Político´ de Platón, , Cornelius Castoriadis, trad. Horacio Pons, ed. Trotta, Madrid, 2004, 195 PÁGS.

En una nota a pie de página de Si Europa despierta (Pre-Textos, 2004), el filósofo alemán Peter Sloterdijk menciona El Político de Platón como uno de los hitos principales de la época que pone fin a la democracia y que inaugura la era de los Imperios, junto a la Ciropedia de Jenofonte, allá por el siglo IV a. C.

No muy diferente es la hipótesis inicial que da pie a este nuevo libro del filósofo francés de origen griego Cornelius Castoriadis, conocido simplemente como Corneille o a veces también apodado "Aristóteles encolerizado" por lo vasto de su pensamiento y el vigor con que solía exponerlo. De lo cual es buena muestra esta transcripción corregida del seminario que Castoriadis dedica en 1986 a El Político de Platón dentro de los cursos de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (EHESS), y que ahora nos ofrece Trotta en traducción de Horacio Pons. Después de haber fundado el grupo "Socialismo o barbarie" en la inmediata posguerra, después de haber instigado el Mayo del 68 y haberse separado de su deriva posmoderna, después de haber trabajado como economista en organismos internacionales, Corneille fue profesor de la EHESS desde 1980 hasta casi su fallecimiento en 1997. Su candidatura al puesto de profesor fue avalada entre otros (Jean-Pierre Vernant, François Châtelet) por Pierre Vidal-Naquet, autor de un estudio sobre Clístenes, el primer fundador de la democracia ateniense, radicalizador de las reformas de Solón y padre del llamado siglo de Pericles.

Decíamos que el libro parte de la hipótesis inicial según la cual, entre La República y Las Leyes, El Político de Platón pone definitivamente fecha de caducidad de derecho a lo que era un régimen, la democracia, en ese momento destruido de hecho. Este diálogo intercalado entre las dos grandes obras políticas de Platón pretende ser un tratado sobre el "buen gobernante", que es para Platón aquel rey-filósofo cuyo gobierno prescinde de la ley escrita y sancionada por los ciudadanos y expulsa por lo mismo a los poetas de la ciudad. Alejandro Magno será el primer rey-filósofo posterior a la destrucción de la democracia, y pronto lo que todavía es república en Roma dejará de serlo para convertirse por primera vez en Imperio. Según la interpretación y lectura de Castoriadis, tan profundamente sugestiva, Platón inaugura ciertamente la filosofía heredada, como dirá Whitehead, pero apelando a lo que sofoca y no promueve la gran invención de la filosofía presocrática y sofista, que es: la historicidad de los hombres en sociedad, su libertad, y la capacidad de imaginar de otra manera lo que es y por tanto lo que puede haber, en suma, su movimiento discontinuo de autoinstitución explícita como hombres igualmente políticos. En una palabra, la democracia.

Ximo Brotons

Qué grandioso era mi rugby

El sábado pasado, en París, no en el Parque de los Príncipes, sino en el nuevo Estadio de Francia, la selección de rugby galesa venció a la francesa 18-24. Tres victorias lleva en este Torneo de las 6 Naciones el equipo de las tres plumas de dragón, o lo que sea que haya en el escudo. Tres también lleva Irlanda, máxima favorita habida cuenta de que Inglaterra sin el apertura Wilkinson y su retirado capitán ha perdido muchos enteros desde que ganó el primer mundial para el Norte hace año y medio en Australia. Yo vi ese partido en un pub inglés de Sitges. Francia continúa sacando buenos jugadores, Dominici sigue por ahí. Pero carece de una selección compacta, aunque el año pasado ganó el Torneo.

Irlanda era la máxima favorita (estuvo a un paso de ganar hace dos años, pero perdió en casa ante Inglaterra) pues viene de adjudicarse el año pasado la Triple Corona y juega en casa contra los téoricamente grandes. O´Driscoll lleva persiguiéndolo desde hace tiempo ya. Pero hete aquí que País de Gales ya los ha vencido, a los dos grandes, y si gana en Escocia la próxima jornada podría darse el caso de que venciendo precisamente a Irlanda la última jornada(el partido puede presentarse como una final como hace tiempo, bueno, hace dos años pero no en estas condiciones de tanta incertidumbre y nostalgia, no se daba), el País de Gales se proclamaría vencedor del Torneo, del Grand Slam (todos los partidos ganados) y de la Triple Corona (vencer al resto de conjuntos británicos) todo junto.

Irlanda, que cuenta con el veloz y ágil apertura O´Gara y con el centro más prometedor del rugby mundial, O´Driscoll (una auténtica bomba de rugby), no gana el Torneo ni el Grand Slam desde 1985.

El País de Gales ha ganado sus dos últimos Torneos en 1988, cuando también se adjudicó la Triple Corona en un campeonato gloriosamente jugado por el imborrable apertura Jonathan Davies, y en 1994. Pero en ambos campeonatos el Torneo lo compartió respectivamente con la Francia de Serge Blanco (considerado uno de los mejores zagueros de todos los tiempos) y con la Inglaterra que a principios de los 90 ya apuntaba la posibilidad de ganar un Mundial y dominar la década arrolladoramente, como así fue.

Pero para décadas arrolladoras, la de los años 70 y el equipo del País de Gales: la mejor selección de rugby que hayan visto los ojos de nadie jamás. Y en efecto, es desde 1978 (retened la fecha) que el equipo de mi corazón no gana el Grand Slam.

¿Alguien se imagina cómo puede ser la tarde del sábado 19 de marzo de 2005 en Cardiff, no ya en el vetusto y entrañabilísimo Arms Park, sino en el algo pomposo pero ya sabroso Millenium Stadium? Si Gales vence, ¿se hundirá de emoción el flamante nuevo estadio y tendrán que construir otro?¡Allí habrá gente que vio cómo Gareth Edwards, el medio melé de aquella selección y el jugador que según las revistas especializadas podría considerarse el mejor de todos los tiempos, y otros jugadores generosos y maravillosos como JPR Williams ganaron por última vez en aquel lejanísimo 1978 el Grand Slam! ¡Por Dios, qué digo, si allí estarán los mismos Gareth Edwards y compañía!

En fin, si Gales no pierde en Escocia el próximo sábado, que todo puede ser..., ¿se anima alguno a acompañarme a ir a Cardiff el 19 de marzo? Sé que es difícil, pues a lo mejor ya no hay entradas, porque los aviones vete a saber cómo van, porque dónde dormir (aunque esto es menos problema), etc.

Bueno, sea lo que sea, amigos, quedáis avisados. De momento, la sola esperanza me hace gritar: "Hip, hip, hurra!"

PD: hoy el amable anfitrión de www.arcadi.espasa.com, es decir, el periodista Arcadi Espada, menciona mi nick procopio en sus diarios de ultratumba internáutica. Ya habrá tiempo de añadir en esta tribuna abierta a todos más diatribas argumentadas al contenido de la frase en cuestión, pronunciada ayer por nuestro cándido amigo presidente Rodríguez Zapatero en la Asamblea Nacional francesa: "La tarea de la política no es la búsqueda de la verdad, sino del acuerdo". A malas, ya dije, no mencionó el palabro "negociación" y habló de acuerdo. Pero si lo no-Imperio tiene que ver con la verdad, como escribe aquí mismo más abajo Sloterdijk en su libro sobre Europa, ¿qué es lo que dices ZP?.

La pregunta por la verdad y por la buena vida. Digo yo. Unidad y no Imperio. Europa y no los pueblos pre-políticos. La democracia y no lo que hacen los políticos profesionales, aunque también se equivoquen... pobre gente.

Crónica deportiva: "La victoria de la Rosa"

"La victoria de la Rosa": esta crónica, que envié sin éxito a El País, edición Cataluña, corresponde al último partido del Torneo de rugby de las 6 Naciones de la temporada 2003, si no recuerdo mal

No pudo ser, aunque se estuvo cerca. La tarde fue soleada y a juzgar por las imágenes que nos llegaban de la BBC hacía frío en Lansdowne Road el domingo 30 de marzo. Los equipos de rugby de Irlanda -el Quince del Trébol- e Inglaterra -el Quince de la Rosa- se disputaban la victoria en el torneo más legendario del rugby mundial, el 6 Naciones. Era el último, el enorme desafío, todo en un partido: el prestigioso Grand Slam (ganar todos los encuentros), la Triple Corona (vencer al resto de contrincantes británicos) y ganar por supuesto el Torneo. La tarde parecía propicia a un buen espectáculo, y el calor deportivo del público se fundía en el aire de Dublín con la gloriosa incertidumbre del desenlace ignorado.

Me fui bajo una leve llovizna a un pub irlandés de la plaza de Castilla de Barcelona. Debía de haber una cincuentena de personas en el local, jóvenes y adultos, hombres y mujeres (pero casi ningún niño), la mayoría británicos. El partido daba comienzo a las 3 de la tarde y una nítida pantalla de grandes proporciones presidía la sala donde la gente comía sus toasties(una especie de sandwich) y bebía panzudas Guinness y genuinas Brown Ale. Antes de iniciarse el encuentro, mientras sonaban los himnos y una señora (que no supe averiguar quién era) saludaba en televisión a los jugadores, le pregunté por matar el rato a un hombre con los brazos tatuados que estaba acodado en la barra del pub quién iba a resultar vencedor: “Ireland”, fue su sonriente y escueta respuesta.

Y esa era la convicción de la mayoría de aficionados al rugby del mundo (y de los pocos que quedamos en España). Es verdad que Inglaterra se presentaba con un conjunto muy compensado, plagado de figuras, sólido en defensa y rompedor en ataque. Así lo atestiguaban las oficinas de apuestas de Londres. Desde 1991, tras tres décadas de continuos traspiés, la selección del Quince de la Rosa ha vencido en casi todas las ediciones del 6 Naciones, igualando prácticamente el historial de la más gloriosa selección que haya jugado nunca este torneo afamado: el País de Gales de los años setenta liderado por Gareth Edwards (algo así como el Di Stéfano del rugby, o al revés) y JPR Williams.

Pero a diferencia de aquel equipo esta Inglaterra carece de glamour: su juego ha sido muchas veces anodino, y aunque haya pasado sin remisión por encima de casi todos sus rivales, no ha levantado la misma pasión ni admiración que otros conjuntos que marcaron época. Y enfrente estaba Irlanda, una selección que desde 1985 no sabe lo que significa ganar el Torneo o la Triple Corona, pero que desde hace unos años cuenta en sus filas con un jugador de primera categoría internacional: el centro Brian O´Driscoll, imprevisible y veloz como una centella. Tras algunas actuaciones memorables en torneos anteriores, O´Driscoll había capitaneado este año a su equipo hasta el partido-cumbre, hasta el decisivo encuentro con el cielo o el infierno, hasta la lucha gallarda contra el archi-rival sobre el sagrado césped de Lansdowne Road. Ah, vieja Erín, nuestros corazones palpitaban por ti...

Pero no pudo ser y las apuestas se confirmaron. El partido empezó animado por el aliento de los aficionados, con un drop del apertura irlandés David Humphreys (3-0), lo que levantó el clamor en la grada y nos permitió seguir soñando. Pero Inglaterra iba a demostrar pronto su poderío: ensayó bajo palos por medio del nº8 Dallaglio a los pocos minutos y se defendió con bravura de las enfáticas pero ofuscadas arremetidas del adversario. O´Driscoll franqueó en varias ocasiones la primera línea defensiva inglesa; los tres-cuartos movieron el balón con peligro hasta casi las esquinas rivales del campo, pero en los últimos metros se toparon con un muro de contención. Faltó un poco más de atrevimiento y por tanto algo más de suerte. Al descanso Inglaterra ganaba 6-13, dirigida por la batuta magistral de su apertura Johnny Wilkinson, el jugador más imaginativo y preciso del partido y el mejor del Torneo.

Repostamos religiosamente nuestras Guinness en la barra y suspiramos por un ensayo determinante de O´Driscoll. En la BBC apareció nada menos que Jonathan Davies, el apertura genial que llevó al País de Gales a la conquista del tercer puesto en el Campeonato del Mundo de rugby de 1987. Hoy Davies comenta los partidos en la cadena pública británica. “En buena hora Jonathan”, exclamé levantando mi vaso oscuro, “por tu grandísima culpa estoy aquí”. El árbitro dio el pitido de rigor y empezó la segunda parte.

Y entonces acaeció el vendaval, no el huracán céltico que casi todos anhelábamos, sino la lenta e inmisericorde apisonadora del Quince inglés. Hubo una jugada del partido que me recordó un episodio cómico de tantos de “Astérix en Bretaña”: tres o cuatro jugadores irlandeses se lanzaron como depredadores hambrientos encima del ala Greenwood, pero éste logró zafarse inverosímilmente del masivo asalto, como el Obélix nativo de la poción mágica. Un poco más tarde era este mismo jugador el que posaba por dos veces el balón ovalado en la zona de marca rival, haciendo añicos nuestros sueños... Ni los gritos de ánimo del público, ni el empuje de O´Driscoll o del zaguero Murphy, ni la salida al campo del apertura O´Gara (más ágil y de juego más profundo que Humphreys) consiguieron evitar que los puntos fuesen cayendo como las manzanas de Newton del lado inglés, hasta el 6-42 definitivo. Y el capullo de la Rosa floreció con esplendor en Dublín, como si fuese una cursi pero tierna tautología...

“Pienso en las rosas, en los desafíos, en la niebla”, escribe Savater en el Diario de Job. Seguiremos deseando con paciencia medieval el resurgido triunfo de Irlanda en el viejo Torneo de las 6 Naciones, mientras leemos a los antiguos filósofos de la verde Erín que conservaron el legado clásico de Grecia, como aquel Juan Escoto que creía en la supremacía práctica del libre arbitrio sobre la teoría de la predestinación. Antes de salir del pub de la plaza de Castilla, comento el partido que acabamos de ver con un hombre ya entrado en años. Parafraseando a Bob Marley y achacando la ausencia de marcas del Quince del Trébol a su falta de acierto en los metros finales, le digo como otra cualquier banalidad: “No try, no win”. Hay que intentarlo, hay que seguir intentándolo.

Ximo Brotons (al año siguiente Irlanda volvió a conseguir 19 años después la Triple Corona)

Guillermo Cabrera Infante

Ayer falleció en Londres Guillermo Cabrera Infante, escritor cubano. En sus grandes novelas, su prosa española logró audacias chespirianas inalcanzables para casi cualquier otro escritor hispano. Después su prosa se fue arrugando, como la piel de la vejez, pero sin perder el nervio, el aliento y esa dramática alegría tan original, y tan cinéfila. Qué evasión su "Arcadia todas las noches" y su "Cine o sardina".

Leí ayer que su amigo Savater decía que todo en el mundo es perfectible a excepción de Catherine Zeta-Jones. Pero después de la encomiable "El Zorro", lo cierto es que la buenísima y brava Zeta-Jones engordó, se juntó con el tal Douglas, y pasó a ser un elemento más del mundo perfectible.

Qué le vamos a hacer, Guillermo querido.

El puro que me han regalado me lo fumaré por ti.

Ortega

El blog del periodista Arcadi Espada es un sitio internáutico al que estoy absolutamente enganchado. Más que leer sus diarios, que casi siempre aúnan el placer de una escritura conmovedora o sarcástica con la lucidez de una inteligencia despierta, me encanta hacer mi personal (hasta la autodestrucción de la persona con la que otros me identifican) "diary of a lover" (Johnny Thunders). Si algún día escribo mis memorias, tendré qe googlear y rebuscar en el Nickjournal de www.arcadi.espasa.com.

Pero desde luego hay comentaristas sorprendentes. Nunca fue más verdad el apotegma de Hölderlin, pero al revés: allí donde está lo que nos salva, allí reside el peligro.

El último caso de personaje que a fuer de aburrido se dedica a hacer la autocrítica a los demás, es el de un tal porculopio: un nick que refleja bien la educación del mal gusto que ha recibido este memo.

Por lo que entiendo, me acusa de hablar demasiado de mí mismo y conmigo mismo. Y de tener demasiados pensamientos...

Bueno chico: vivo solo y esto es internet. Tomo mi divisa de vida de la frase de Montaigne: "Yo soy mi física y mi metafísica". Y por lo demás, procuro cuidarme de mí mismo, sí: como dejó dicho Ortega, "tener un pensamiento es como tener una erección".

Lo demás depende del tamaño de cada cual.