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Bienvenidos a "procopio: café filosófico". Desde febrero de 2005, un sitio en internet donde encontrarás artículos de diversa factura sobre política, filosofía, periodismo, literatura, deportes, educación, música. La polémica está servida, y si te disgusta mi petulancia, avisado quedas de que me guía la divisa de Montaigne: "Yo soy mi física y mi metafísica". O esta otra, leída en una camiseta: "Liberté de parole. Freedom of speech. Libertad del discurso".

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Mis Warriors

He tenido suerte. Justo en la temporada en que instalo el Canal Plus en casa los Golden State Warriors, mi equipo de la NBA, han hecho su mejor temporada de la historia y una de las mejores de todos los tiempos de cualquier equipo en temporada regular. ¿Por qué soy de los Warriors, un equipo que casi siempre quedaba fuera de los playoffs? Pues por afinidad electiva. Por mi hermano Loren Dieu, nacido en Modesto, California, en el área de la bahía de San Francisco. Soy de los Warriors como soy de los Athletics de la misma ciudad de Oakland. Soy de los Warriors porque además me gustan sus colores, su apodo y su estilo de juego, aguerrido y poético al mismo tiempo. 

En 1988 organizamos en mi escuela un all-star los chicos que por entonces nos dedicábamos a jugar al baloncesto. Uno eligió vestirse de Jordan, que por entonces ya destacaba por encima del resto. Otro de Ewing. El de más allá, quizá de Magic, no recuerdo más. Y yo me vestí de Sleepy Floyd, el base all-star de los Warriors que sigue teniendo el récord de anotación en una mitad y en un cuarto de un partido de playoffs, con 39 y 29 puntos respectivamente. Se puede ver en Youtube. Floyd hizo 51 puntos y dio 9 asistencias para ganar ese cuarto partido de las semifinales de conferencia de la Oeste en 1987 y salvar el honor de Golden State frente a unos hasta entonces imbatidos e imbatibles Lakers de Los Angeles. Fue el 10 de mayo de 1987 y el entrenador de Golden State Warriors era George Karl.

Organizamos un all-star y un concurso de triples, que no puedo recordar quién ganó. El de mates no sé si quedó en un mero intento o hicimos un simulacro en las canastas de mini-basket que había en la pista de juego de mi escuela. Pero aun no he dicho quién era Loren Dieu. Loren Dieu es mi hermano de AFS-Intercultura, una asociación (American Field Service) dedicada a enviar americanos a estudiar al extranjero durante un curso académico. Este Loren, de Modesto, California (la ciudad donde se filmó American Grafitti), vino así a nuestra casa en el curso 1984-1985, mientras mi hermano Javier se iba a Zurich, Suiza, también a estudiar y vivir allí. Le recibí con los brazos abiertos y, obviamente, mi americanización fue total, mientras paralelamente los años reaganianos americanizaban el mundo también. Y así conocí de primera mano el deporte profesional estadounidense, la NFL y especialmente la NBA, porque, como he dicho, yo entonces dedicaba mucho tiempo a jugar al baloncesto tanto en la escuela como en la terraza de mi casa, sita en la Rambla de mi ciudad, donde había colgado un bote de Dixan que hacía las veces de canasta y jugaba allí horas y horas durante las tardes emulando, entre otros, al imborrable Sleepy Floyd, que jugaba de base, como un servidor. La hazaña del "adormilado" Floyd está considerada hoy en día como uno de los 60 mejores momentos de la historia de los playoffs.

Pero no he empezado a escribir para hablar de los playoffs de la NBA, sino de su temporada regular 2014-15, que ayer finalizó, y en concreto de la temporada regular que acaban de protagonizar mis Warriors de Golden State, que tendrán ventaja de campo en todas las eliminatorias que disputen. En cuanto a la temporada regular, pues quizá lo más destacable respecto a mis previsiones del pasado noviembre es que Oklahoma City Thunder han quedado fuera de playoffs pese a los heroicos triples-dobles con que se ha despachado el base Russell Westbrook al final de esta temporada regular. En su lugar, ha entrado New Orleans Pelicans del pivot Anthony Davis, un jugador de época ya pese a su juventud. En el Oeste, el cuadro que ha deparado la regular season es el siguiente (pongo primero al equipo con ventaja de campo, siempre al mejor de siete partidos): Warriors-Pelicans, Memphis-Trail Blazers, Rockets-Mavericks y un estelar Clippers-Spurs. Al final Los Angeles Clippers han quedado terceros, como el año pasado. Los Spurs, vigentes campeones, sextos tras perder el último partido en Nueva Orleans en una noche de fiesta y lujuria de los de Anthony Davis. Memphis ha ido de más a menos pero serán un hueso duro de roer en las eliminatorias y los Rockets han quedado segundos comandados durante toda la temporada por un excelso James Harden, que opta al MVP, junto a Curry.

Por el Este, la gran sorpresa ha sido Atlanta Hawks. Aun recuerdo el maravilloso partido que nos depararon los Hawks y Golden State Warriors el 6 de febrero, un viernes de madrugada, en Atlanta, partido cuyo peso en la primera mitad llevó Golden State pero que finalmente los reservas de los Hawks decantaron del lado de Atlanta. Dijo Daimiel que desde los años 80 no se enfrentaban dos equipos con tan buenos récords (cómputo de las victorias y de las derrotas) en un partido que quizá se podrá repetir en la final de la NBA de este año. Atlanta Hawks ha batido, además de llegar a las 60 victorias, un récord, el de victorias logradas en un mes, con un 17-0 en el mes de enero que quedará para los anales de la historia del baloncesto.

Los otros enfrentamientos serán Cavaliers-Celtics, Bulls-Bucks y Raptors-Wizards. Lebron James intentará lograr su tercer anillo de campeón, pero se puede topar con unos Bulls donde Pau Gasol, y no Derrick Rose, ha resucitado: líder más veterano de la historia de dobles-dobles con 54, con medias de 18,5 puntos, 11,8 rebotes y 2,7 asistencias por partido. Simplemente de leyenda, el bueno de Pau. También cabe destacar la gran temporada de Mirotic quien con unas medias cercanas a los 10 puntos, 5 rebotes y 1 asistencia por partido opta al premio de mejor novato del año, aunque los expertos parecen coincidir en que el rookie de este curso será el timberwolve canadiense Andrew Wiggins. Por su parte los Bucks han pasado de ser el peor equipo de la temporada pasada a quedar sextos en el Este, entrenados por un mago como Jason Kidd. Los Wizards, en quienes aposté fuerte en mis previsiones de noviembre, han decepcionado un poco pese a la buena temporada de su base John Wall, y su cancha en el DC tendrá siempre la desventaja.

Pero vuelvo a mis Warriors. Aunque no soy una persona que sepa que las medias de Bob Cousy son de 18,4 puntos, 5,2 rebotes y 7,5 asistencias por partido con unos porcentajes de 37,5% en tiros de campo, para un total de 16.960 puntos, 4.786 rebotes y 6.955 asistencias, he ido recopilando algunos datos de la temporada histórica de los Guerreros del Estado Dorado, que espero sean de vuestro interés.

Los Warriors 14-15 han batido ya varios récords de la franquicia, como el número de victorias seguidas con 16, y el número de victorias seguidas en casa con 19. También han batido el récord de victorias en casa con un récord de 39-2. Uno de esos dos partidos fue una derrota en noviembre frente a los vigentes campeones, San Antonio Spurs, y la otra fue en la prórroga contra Chicago Bulls, un partido que pude ver y cuyo peso también lo llevó siempre Golden State, que ganaba por 10 puntos al inicio del último cuarto. Pese a estos tropiezos, a decir verdad, se lo han pasado bomba este año en la bahía, porque si el Oracle Arena ya era antes de los Splash Brothers una cancha caliente donde la gente iba a disfrutar de baloncesto, cómo se lo han tenido que pasar este curso con semejante espectáculo, como el récord de puntos anotados en un cuarto del escolta Kaly Thompson en un partido contra Sacramento Kings en enero.

Pero no solo de la bahía viven los Warriors y este año han batido también el récord de la franquicia de partidos ganados fuera de casa. Por otro lado, las 15 victorias del mes de marzo, pasado ya el All-Star (donde fueron titulares los hermanos Gasol y cuando Stephen Curry superó a King James en número de votos), igualan su mejor registro de siempre, que data del mes de enero de 1960 cuando los Warriors ni siquiera estaban en Oakland.

Todo esto ha hecho que Golden State Warriors haya ganado el título de la División Pacífico, cosa que no lograba desde que lo ganara consecutivamente en 1975 (el año que ganó el anillo de la mano de Rick Barry, aquel inolvidable alero que lanzaba los tiros libres en modo cuchara) y 1976. También es la primera vez desde los años 1975-76-77 que mis Warriors disputan los playoffs en tres temporadas consecutivas, las dos primeras dirigidos por el gran exbase Mark Jackson y este año liderados por el mejor entrenador novato de todos los tiempos, el exalero de Bulls y Spurs y excomentarista de televisión Steve Kerr. Como total, tenemos la mejor temporada de la historia de la franquicia con 67 victorias y 15 derrotas, superando el registro de 59-23 de la temporada 75-76. 67-15 da un 81% de victorias y es la mejor ganancia de victorias que jamás ha tenido un equipo que partía con más de 50 victorias del año anterior (16 desde el 51-31 del año pasado, estando la anterior marca en 13 partidos). En suma, Golden State Warriors ha hecho la sexta mejor temporada regular de la historia de la NBA, igualando a los Celtics de la 85-86, los Bulls de la 91-92, los Lakers de la 99-00 y los Mavericks de la 06-07, precisamente eliminados en primera ronda en un duelo histórico (era la primera vez que un 8º eliminaba a un 1º a siete partidos) por los Warriors en aquella ya mítica eliminatoria del "We believe" que esperemos que este año no se repita pero a revés.

Pero tengo más datos, fríos, y escalofriantes en este caso, datos: mis Warriors terminan con un diferencial de puntos de +10,1 (+828 en total), siendo el octavo mejor de siempre. Los anteriores que lo alcanzaron fueron siempre campeones, salvo en el caso de los Bucks de la 71-72, pero entonces ganaron el anillo los Lakers, otro equipo que superó esa barrera del +10. Mis Warriors han sido los primeros en anotación (110 puntos por partido), en el +/-, en porcentaje de tiro (47,8%), en porcentaje de triples (39,8%) y en asistencias (27,4). Han sido segundos en eficiencia ofensiva (puntos conseguidos por cada 100 posesiones) por una décima (los primeros han sido los Clippers con 109,8 puntos) y primeros otra vez en eficiencia defensiva (98,2 puntos encajados por cada 100 posesiones). Todo esto, como he dicho, les ha valido para resultar campeones de la Pacific Division, donde juegan los equipos de Los Angeles, y líderes del Salvaje Oeste (donde un año más siete equipos han estado por encima de las 50 victorias), y de la NBA en temporada regular.

Pero no se vayan todavía, aun hay más: Stephen Curry, el mayor de los Splash Brothers, el base de este equipo y líder natural de la franquicia, estrella inconfundible del Oracle Arena, aspirante, como he dicho, al MVP, ha batido su propio récord de triples conseguidos en una misma regular season y lo ha dejado en 286 con un 44,3% de acierto.

Con todo esto, ¿cómo no voy a soñar? ¿Cómo no vamos a pensar que el anillo, que se resiste desde 1975, es este año posible? Unos duros Pelicans nos esperan en primera ronda, pero no el feroz Westbrook. Luego, probablemente, unos fieros Grizzlies, pero quizá ya no tan fieros. Y en la final de conferencia, ¡cualquier cosa puede pasar! Recemos porque nuestro pivot australiano Andrew Bogut no se lesione, porque Draymond Green enchufe sus triples y sea el alma guerrera que siempre ha caracterizado a los de la bahía. Recemos porque los secundarios estén a la altura... pero todo esto ya formará parte de lo que ocurra en los playoffs, que empiezan mañana.

Mis Warriors, ese equipo segundón e irrelevante, el hasta ahora peor equipo del siglo XXI, optan al anillo. Han sido muchos años de intrascendencia, de quedarnos siempre fuera de los playoffs, apenas visionando videos de un lejanísimo anillo logrado por un señor que lanzaba los tiros libres como las niñas, rememorando siempre el récord de Sleepy Floyd, el espíritu de los 90 del efímero Run TMC (Tim Hardaway, Mitch Richmond y el gran Chris Mullin) entrenado por Don Nelson, el mismo del más reciente, ya mencionado, pero no menos efímero, we believe. Son ya casi treinta años de pura pasión por un equipo que ni siquiera ha jugado unas finales de conferencia. Y ahora, repito, ¿cómo no vamos a soñar? O quizá lo mejor será, como dijo el poeta alemán Novalis, "soñar y al mismo tiempo no soñar...". En todo caso, ganemos o perdamos, diremos como siempre, como colofón: Go Warriors! ¡Que el espíritu de Rick Barry, Sleepy Floyd y Chris Mullin esté con vosotros!

 

17/04/2015 16:19 procopio Enlace permanente. sin tema

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