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El centro y la derecha reformista

Ya he explicado que los dos únicos textos míos en los que sale la palabra "izquierda" se remontan, uno, a mi primer año universitario, en el que apelaba a Stuart Mill, y dos, a una reseña de un libro de Onfray sobre un cierto nietzscheano de izquierda de fecha mucho más cercana. No me desdigo de mis críticas al corporativismo de las multinacionales de estos últimos años, ni de una cierta crítica a la cultura neoliberal, aunque ahora mismo mi punto de vista es más amplio y exactamente no la identificaría con el neoliberalismo, sino más bien con cierto progresismo.

Ahora que durante una larga temporada el centro-izquierda de nuestro país no va a tener mi voto en ninguna de las elecciones de cualquier tipo, voy a esbozar de forma esquemática la tradición y programa básico del centro-derecha al que pienso votar, después de haber votado ya al PP en las dos últimas Generales en las listas del Senado.

El PP se declara en sus estatutos un partido de "centro reformista". Veamos.

Centro: Argüelles (jovellanista: primer presidente de gobierno constitucional de España, 1820), Prim (progresista), Sagasta y Canalejas (liberales), Alcalá-Zamora (liberal), Suárez (centrista: UCD, CDS).

Reformista:

-liberalismo moderado de Martínez de la Rosa, fundador del Partido Moderado.
-"puritanos" o "liberal-conservadores" ("El Conservador"), facción moderada que se opuso al sectarismo de Narváez y de la Constitución de 1845. La tradición de Aribau y Balmes puede incluirse aquí.
-Unión Liberal de O´Donnell, mediante la cual los "puritanos" refundan el Partido Moderado en el Partido Conservador liderado por Cánovas.
-Partido Conservador de Cánovas (unión conservadora: integra a Pidal), Silvela, Maura*, Dato y De la Cierva, hasta su extinción y conversión en la CEDA.
-CEDA (Gil-Robles y Lucia): pacto con el Partido Radical de Lerroux en la 2ª República.

El punto de unión entre el centro y la derecha, a partir de la configuiración actual del mundo desde los inicios del siglo XX, es, primero, *Maura (liberal del Partido Conservador), y, segundo, el Partido Reformista de Álvarez, fundado durante la 1ª guerra mundial (1914) y de inspiración juvenilmente orteguiana. Durante la 2ª República se llamó Partido Liberal-Demócrata, pero no era ni el liberalismo de Alcalá-Zamora ni la democracia-cristiana de Gil-Robles. Álvarez fue el abogado de J. A. Primo de Rivera.

Las crisis de la Dictadura nos pueden dar algunas pistas del centro-derecha posterior: los falangistas son reformistas exasperados, como hubiese dicho el mismo Ortega. Ridruejo, Laín Entralgo, Tovar: la crisis del 56, que también se lleva por delante a Ruiz-Giménez (democracia-cristiana). Los sindicalistas no marxistas son socialcristianos desesperados: se ven arrastrados por la crisis del 65. Aranguren, García Calvo, Tierno Galván, y el primero de todos, Areilza (JONS), que desde 1945 ha llevado la política exterior: Argentina (Suramérica; frente a la republicana México), Vaticano (junto a Ruiz-Giménez), EEUU y, finalmente, Europa, cuyo NO a la entrada de España en 1962 precipita la crisis del 65 (aquí reaparece Gil-Robles junto a Ruiz-Giménez). La crisis del 56 fue más bien de tipo interno, sobre todo en cuestiones de educación y libertades básicas, pero el plan económico del 59 puso tierra encima. La crisis del 65 lleva a Areilza a ocuparse ya exclusivamente de la sucesión monárquica, pactada en 1947 (un año después vuelve Ortega a España), que se sanciona definitivamente en 1969 y que es la antesala de la Transición. Con una base económica relativamente en marcha desde 1959 y la estabilidad institucional de la monarquía sancionada en 1969, la transición a la democracia era ya cuestión de tiempo, o sea, de que Franco se aviniera a morirse, como así fue. No fue ni a finales de los 50 -no había base económica, y todavía Francia no había proclamado su nueva Constitución-, ni a finales de los 60, porque el Rey -Jefe de Estado- iba a ser Juan Carlos, aun joven entonces, y no su padre Juan. Sin embargo, desde los 50 y desde los 60, la transición a la democracia está en marcha, educativamente, económicamente e institucionalmente.

El líder de la transición y el primer presidente de gobierno constitucional tras la Dictadura es Suárez, cuya década de centrismo en el gobierno y en la oposición sirve para que la AP de Fraga (o mejor dicho, Coalición Popular, vinculada a la Acción Popular de la CEDA del Gil-Robles de la 2ª República, y donde están liberales de la patronal y democristianos populares, socialcristianos conservadores, como Areilza) se refunde en el PP de Aznar en 1989.

Pues bien, esto es el centro y la derecha reformista. Otra cosa que la tradición de la izquierda democrática: Riego, Pi y Margall, Azaña, Martínez Barrio, González.

Programa básico del centro-derecha reformista:

-reforma del Senado: creemos en las CCAA, y en sus peculiaridades o "regiones y nacionalidades" no excluyentes, sino bilingües, aborrecemos el nacionalismo y el particularismo.
-reforma del suelo: suelo libre. Partido del Suelo Libre americano del XIX.
-reforma electoral: en la línea UPD-C´s.
-reforma de los partidos políticos: primarias y limitación de mandatos.
-reforma municipal: autonomía y transparencia.
-reforma educativa: pacto con PSOE. Entrecruzamiento de Logse-Loe y Loce. Estructura disciplinar por principios pedagógicos.
-reforma económica: privatización activa y libertad pública. Retro-liberalismo (neoliberalismo), Ralph Nader, Howard Dean, Partido Reformista americano (populismo).

Y finalmente, dos aspectos críticos para la derecha:

-principio de ciudadanía: ciudadanía y no nacionalidad historicista de base étnica. Pluralidad religiosa dentro de la Constitución, con base cristiana, aunque no meramente católica.
-política exterior: no se renuncia a la guerra, pero esta no es colonial-imperialista al modo decimonónico. Unión Ibérica. Ministerio específico para Suramérica: unión transatlántica metropolitana. Hispanidad cívica.

23/12/2008 20:47 procopio Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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